Cuando un cambio te salva la vida

Caris LeVert tenía su vida en orden. Era parte de la NBA, como soñó desde niño, y estaba dentro de los Brooklyn Nets, conjunto con claras aspiraciones a ganar el campeonato la temporada en curso. Cierto que no era titular, como quisiera todo basquetbolista, pero sí tenía una buena cantidad de minutos dentro de la rotación de Steve Nash.

Su físico respondía a las exigencias y, con solo 26 años de edad, seguramente estaba en el mejor momento de su vida. Si le hubieran dicho a Caris LeVert que su vida corría peligro, reírse o tildar de loco al emisor de ese mensaje estaría entre sus principales reacciones.

Todo es parte de un escenario hipotético rodeado de una verdad. La vida del prometedor jugador estaba en peligro y lo desconocía. Su cuerpo nunca le avisó que algo estaba mal y, debido a las pruebas rutinarias que solamente se hacen cuando se va a concretar un traspaso en la NBA.

Caris LeVert era parte importante de los Nets. Foto AFP

El espigado escolta fue parte de ese cambio que involucró a tres equipos y que mandó a James Harden a los Nets. Caris LeVert terminó en los Indiana Pacers que, al tener que desprenderse de Víctor Oladipo, vieron en el oriundo de Columbos a esa pieza que puede construir un proyecto ganador. Nada iba fuera de lo normal, hasta que LeVert se introdujo en el resonador magnético, el último paso para que el viaje de Harden a los Nets sea oficial.

Cuando los resultados del reconocimiento médico llegaron a las oficinas, se encendieron las alarmas en el cuerpo médico del equipo de Indiana. Detectaron que tiene una masa en su riñón izquierdo, lo que puede representar un peligro para su vida si es maligno.

«Este traspaso de Harden ha revelado lo que estaba pasando en mi cuerpo. Puede que me haya salvado la vida a largo plazo”, comentó el jugador durante una rueda de prensa a la NBA. “No tenía ningún síntoma. Estaba jugando partidos. No me había perdido ningún esta temporada todavía. Me sentía saludable al cien por cien y mira».

Las estadísticas demuestran que sus palabras son ciertas. Desde la banca y con un rol secundario en los Nets, dejó promedio de 18.5 puntos, seis asistencias y 4.3 rebotes por encuentro, medias que de un basquetbolista bastante productivo para Brooklyn y un rendimiento que despertó interés de múltiples organizaciones. Además, son la muestra de que ninguna dolencia lo estaba deteniendo.

Para Caris LeVert, por ahora, el baloncesto es secundario

Encestar, defender o anotar el triple que le dé la victoria a su equipo no se encuentra en las prioridades de Caris LeVert. Mantenerse fuera de peligro, que esa masa abandone su organismo y cerciorarse que se mantendrá con vida por muchos años, sí.

Los Pacers no pueden asegurarle cuándo estará de regreso a la cancha, algo que no le importe mucho. Sí le garantizan el tratamiento que lo ayudará a superar el escollo en el que se encuentra, razón por la que se siente tranquilo.

Afirmó que esa masa que está alojada en su riñón «no se sabe todavía si es canceroso. Estamos esperando algunos de los resultados», por lo que debe tener precaución. La colaboración de Caris LeVert a los Pacers está suspendida

«Lo más importante es mantener mi cuerpo sano y asegurarme de vivir muchos años. Eso es lo más importante por delante del baloncesto. Obviamente, quiero jugar lo antes posible. Soy un competidor, me encanta jugar. Pero creo que lo más importante es asegurarme de estar bien en cuanto a salud».

Esa actitud ante la vida de LeVert la tiene por experiencia propia. En 2010, cuando tenía sólo 15 años, su padre murió de una insuficiencia cardíaca a los 46. Fueron él y su hermano menor quienes descubrieron el cadáver, imagen que cambió la actualidad del, para ese momento, adolescente.

Además, su madre está luchando contra la esclerosis múltiple, otro problema de salud que golpea a la familia LeVert. «Trato de sacar lo positivo de cada situación. Si conocieran a mi mamá, nunca dirían que tiene esclerosis múltiple o algo malo. Es una mujer única, muy especial. Trato de sacar mucho de ella. Mis padres me criaron de la manera correcta», analizó.

Ser cambiado no siempre malo

El cambio de Caris LeVert son como muchos en la NBA. Claramente, que haya sido por James Harden y el descubrimiento que arrojó le dieron un impacto mayor, pero solo en el aspecto deportivo, no tendría mayor novedad desde afuera. Sin embargo, para un deportista de alto rendimiento, seguramente es poco atractivo.

Pasar de un mercado grande como Brooklyn al pequeño de Indiana, ya sería un traspaso reacio de aceptar. Aunque su nombre esté involucrado en el traspaso de una estrella como Harden. Pero salir de los Nets, favoritos a llegar a la final, para estar en el proyecto de restructuración de los Pacers, sería la gota que derramaría el vaso.

Quizás durante algún momento ese fue el pensamiento del basquetbolista, sin embargo, ya no. Gracias a que un equipo con pocas aspiraciones deportivas se interesó en sus servicios, descubrió que debía detenerse y cumplir un tratamiento. Es por eso que podrá extender su carrera y mantener una vida activa, algo mucho más atractivo que las luces que ofrece Nueva York.

“Lo estoy viendo desde esa perspectiva y me siento honrado de saber que este intercambio podría haberme salvado a largo plazo”, agregó LeVert.

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