Donovan Mitchell, el nuevo millonario de la NBA

Convertirse en la máxima estrella de la burbuja de la NBA le iba a salir caro al Utah Jazz. Pero era un gasto que hacían con todo el gusto del mundo, porque mantener a toda costa a Donovan Mitchell era la prioridad de la institución.

A tan solo horas de quedar eliminados de la postemporada, salió la información que Mitchell extenderá su contrato con el Jazz. Sin embargo, no será una extensión común, sino una máxima, porque el periodista Chris Haynes afirmó que el vínculo ahora será por cinco años a cambio de 170 millones de dólares.

Fue lo que se ganó Donovan Mitchell tras una actuación antológica en los playoffs. Promedió 36,3 puntos, 5 rebotes, 4,9 asistencias, un 52,5% en tiros de campo y un destacado 51,5% en triples en 37 minutos sobre el terreno de juego.

Jugar en postemporada: lo mejor que pudo hacer Donovan Mitchell

El escolta del Jazz consiguió, junto a Jamal Murray, que la serie entre Denver y Utah sea imposible de olvidar. Los jóvenes jugadores son los únicos en la historia de la NBA que anotan por lo menos 50 puntos en dos juegos en una misma serie de playoffs.

Curiosamente, eso estuvo cerca de no suceder. Cuando la NBA le dio la posibilidad a los jugadores de no ingresar a la burbuja si no se sentían cómodos, Donovan Mitchell sopesó renunciar. Jugar en la pandemia y con el tema del racismo al rojo vivo, el baloncesto no era de sus prioridades.

Además, un problema físico le hizo dudar todavía más. Estaba todo en contra, pero en definitiva aceptó y pudo ser una de las mejores decisiones de su carrera. No solo desde el punto de vista económico, sino deportivo.

“Una vez que mis compañeros de equipo me dijeron que querían jugar, me apunté con todo”, admitió Donovan Mitchell a Yahoo! Sports. “Hay muchos jóvenes jugadores que todavía no se han establecido en la liga y han necesitado de este tiempo para demostrar su valía”.

Mitchell aseguró que, tras analizar la situación, en definitiva, se decantó por la opción de jugar. No pensó en riesgos de lastimarse ni la pandemia, solo en el baloncesto y ayudar al Jazz. Quizás no llevó a Utah a la final de la NBA, pero sí garantizó el futuro de su familia.

“Hubiera sido egoísta por mi parte interponerme en ese camino. No podía permitir que mi contrato se interpusiera en el panorama general del equipo. Tuve que confiar en Dios. Si me hubiera lesionado, habría sido su voluntad. Pero le deposité mi confianza y no me preocupé por las lesiones. Eso me permitió jugar. Mi fe estaba allí”, cerró.

Un comentario

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