LaMelo Ball consiguió la bendición de Michael Jordan

Lo elogiaron varios. Carmelo Anthony se enrojeció cuando realizó su celebración al encestar un triple en sus narices. Rick Carlisle, Draymond Green y otras figuras de la NBA, pero ninguno significó tanto como la última felicitación. LaMelo Ball recibió la bendición de Michael Jordan, considerado el mejor basquetbolista de todos los tiempos.

Y no es algo menor. Por su personalidad, explicada ampliamente durante el documental The Last Dance, Jordan es férreo y contundente con su forma de ver el baloncesto. No regaló nada, ni siquiera palabras de aliento al caído o congratulaciones desmedidas para el más victorioso durante su guardia.

Pero sería difícil que Jordan no reconociera lo que hizo Ball durante la primera mitad de la temporada de la NBA. Lideró a todos los novatos en la mayoría de las categorías estadísticas, incluidos puntos (15,8), asistencias (6,3), rebotes (6) y robos (1,6) por partido, estadísticas que ni el más esperanzado dentro de los Charlotte Hornets esperaba.

Sí, Michael Jordan es el propietario de los Hornets, por lo que no debería sorprender a nadie que enaltezca a su piloto sensación. Sin embargo, es el mismo que presionó a compañeros y evitó que victorias a medias nublaran el camino a los jugadores que tenía a su lado.

Sin embargo, la visión más impenetrable en la historia de la NBA se obnubiló por el base armador. Sus pases creativos, velocidad para recorrer la cancha y precisión de sus decisiones. Además, de unos triples y armas para anotar que nadie esperó que iban a superar con tanta facilidad ante los defensores curtidos de la liga.

“Creo que Melo (LaMelo Ball) se ha adaptado al juego de la NBA mejor de lo que cualquiera de nosotros pensó al principio de su carrera», dijo Jordan a The Associated Press como respuesta a un correo electrónico. «Ha superado nuestras expectativas en lo que va de temporada”.

LaMelo sólo fue superado por Anthony Edwards (Timberwolves) y James Wiseman (Warriors) en la elección del Draft de la NBA. Y, aunque fue una posición importante para cualquier joven, dejó de ser más alta por las dudas de su juego. Nunca se dudó de su talento innato, sino de mentalidad. Un estilo de juego que encajaría más por un baloncesto de exhibición que uno competitivo. Además, propenso a las pérdidas y un triple poco perfeccionado. Con la declaración de Jordan, todo eso quedó en el pasado.

LaMelo Ball se preparó para la NBA

El camino de LaMelo Ball a la NBA es diametralmente opuesto al habitual de otros jóvenes. No estudió en las universidades con mejores programas deportivos ni estuvo debajo de las miradas de los mejores evaluadores, que acostumbran a seguir a los jóvenes de los Estados Unidos.

Ball, sediento del baloncesto profesional, se marchó a Lituania y a Australia. En esos circuitos, con rivales de un nivel inferior, quedaron apabullados por las condiciones de un jugador de 18 años de edad, durante ese momento. Esa fue su preparación previa a la mejor liga del mundo.

Los primeros meses de la NBA son inmejorables. Ball es el más joven de la historia que ha logrado el triple-doble en un juego y su tope anotador se ha colocado ya en 34. Además, sus porcentajes de tiro son buenos y hasta está haciendo un buen trabajo en defensa

“En este momento, con la forma en que se ven las cosas, para mí se ve como el novato del año de la NBA”, dijo el entrenador de los Mavericks, Rick Carlisle. “Lo está haciendo estadísticamente, su equipo está ganando. Tiene energía, tiene vibra, tiene arrogancia. Si te gusta ver a los jugadores que juegan con estilo, él está a la altura”.

Un agitador de Charlotte

La forma de comportarse era otro de los motivos por los que temían algunos conjuntos. Primero, es hijo de Lavar Ball, personalidad que cada vez que soltó una declaración ante los medios, creó un titular. Algunos buenos, la mayoría nocivos. Sin embargo, los Hornets, encabezados por Michael Jordan, vieron ese empaque como lo que necesitaban para una plantilla intranscendente.

Su irreverencia mejoró a Miles Bridges y a P.J. Washington. También se juntó bien Malik Monk o Devonte’ Graham. Lo que muchos vieron como un potencial inconveniente, ayudó a un club con varios años eliminados y que ahora pelea de lleno con los Boston Celtics por un boleto a la postemporada.

“Su crecimiento, su valentía, su capacidad para recuperarse incluso cuando las cosas no salen como él quiere en un extremo de la cancha … es un niño especial”, declaró James Borrego, entrenador de los Hornets.

Pero necesita mejorar. Solo tiene meses de experiencia en la NBA y un físico por desarrollar. «Creemos que continuará trabajando y mejorará como jugador», cerró Jordan.

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