Liz Mills, la australiana blanca que clasificó a los hombres de Kenia al Afrobasket

Cuando Tylor Ongwae encestó un lanzamiento de larga distancia al filo de la chicharra, uno de los banquillos estalló de alegría. Era del de Kenia. Ese disparo que parecía imposible le dio la victoria a su selección 74 por 73 ante Angola significando muchas cosas. La primera, el pase a un Afrobasket que no jugaban desde 1993 y la segunda; la consagración de la australiana Liz Mills siendo la primera mujer en clasificar a un equipo de hombres a un gran evento FIBA.

Quizás el nombre no suene familiar y se sienta lejano. En realidad, es normal que así sea. Liz Mills es australiana y ha dedicado los últimos 10 años de su carrera a entrenar en el baloncesto africano. Pero cada paso que da es una página más en la historia de la igualdad de género en el baloncesto.

Los equipos masculinos me han acogido en África, así que está claro que hay un deseo de ver a más entrenadoras dirigiendo estos equipos. Pero también es importante que las federaciones y los clubes confíen en que las mujeres pueden rendir. ¿Cómo, entonces, hay más mujeres entrenando equipos masculinos si no se les da la oportunidad en primer lugar?

Liz Mills

Las palabras que la australiana dio cuando fue nombrada primera entrenador de Kenia fueron premonitorias. Esa federación se la jugó con una mujer al frente, pero miró más allá del género, observó un extenso currículo que incluyó asistencias a primeros entrenadores en selecciones y entrenar clubes en competiciones internacionales. La apuesta pagó buenos dividendos, “Los Morans” estarán en el Afrobasket en Ruanda luego de casi 30 años.

Liz Mills tiene gran experiencia dirigiendo en el baloncesto masculino africano / FIBA

Y es que Kenia, la selección número 115 en el mundo, no tenía demasiadas razones para soñar. Pero sí una visión de hacia dónde querían ir y cómo hacerlo. Es por eso que confiaron en una australiana, blanca y autodidacta para que llevara a su equipo a un torneo importante.

No parecen argumentos alentadores en un continente con una diferencia de género muy marcada. Pero ahí está una de las claves de lo que ha logrado Liz Mills, no solo ha roto barreras raciales sino que se ha ganado un lugar importante en un deporte que tradicionalmente cuando es de hombres, es de hombres. Por eso se declara admiradora de Becky Hammon, la asistente de Gregg Popovich que se convirtió en la primera mujer en ser entrenadora en la NBA, aunque fuese por un juego.

Así que esa victoria ante la mundialista Angola significó un paso más hacia la igualdad en el baloncesto. Kenia no participaba en el Afrobasket desde que lo organizó en 1993 y en el que quedó cuarta después de caer con Senegal en el partido por el tercer puesto. El llamado continente negro es dominado por Angola, Nigeria, Senegal, Túnez, Costa de Marfil y Camerún.

La autodidacta australiana que empezó tarde

Contrario a lo que muchos pudiesen pensar, Liz Mills no está lanzando balones a un aro desde que era una niña. A los 11 años comenzó a ver baloncesto femenino, eso sí. Junto a su hermana gemela también encontraron gusto por ver un deporte llamado netball. La disciplina es similar al baloncesto, puesto que tiene un aro pero sin tablero. Las jugadoras no pueden correr con el balón; quien lo recibe se detiene y lo pasa, hasta tener que encestarlo.

A los 15 años decidió buscar aprender más sobre baloncesto para poder ser entrenadora en un futuro. “Jugamos en categoría junior y senior con Northern Suburbs en North Sydney y ambas comenzamos a entrenar a equipos junior allí cuando teníamos 17 años, lo que nos llevó a entrenar equipos junior también allí. Fui entrenadora de al menos de 21 equipos femeninos para Norths antes de irme a África en 2011”, dijo Mills al portal australiano Pick And Roll.

Pero a la par del baloncesto, Mills estudió Ciencias del Deporte y Gestión del Deporte. Su hermana también se graduó en Ciencias Sociales y Política Africana. Por esa cercanía con el continente negro decidieron visitarlo, lo que sería el inicio de una gran carrera.

Se abren las puertas del baloncesto en África

La primera parada fue Zambia. “Mi hermana y yo terminamos la universidad en 2008 y decidimos hacer una gira mundial y nos fuimos de voluntarias a Zambia. Nos enamoramos del lugar y volvimos en varias ocasiones, y en 2011 fui al torneo de apertura (evento de pretemporada) de la Superliga nacional masculina”.

Liz Mills fue contratada por los Heroes Play United de ese país. En principio solo fue invitada a un entrenamiento pero se terminó quedando como entrenadora principal del club masculino. En esa primera experiencia sacó al equipo campeón y un año después cambió de aires para firmar con Matero Magic, con quien también sería campeona.

La australiana ha roto paradigmas en el baloncesto mundial dirigiendo en África / The Standard

“Entre 2011 y 2017 entrené a equipos de clubes en Zambia, así como al equipo universitario nacional, y fui la entrenadora asistente de su equipo nacional para los Clasificatorios del AfroBasket 2017. En ese tiempo también estuve como entrenadora invitada para Sudáfrica, Namibia y Kenia. Competir en clasificatorios de clubes continentales y equipos nacionales me dio visibilidad a diversos equipos en África, especialmente aquellos en el sur”.

Como Zambia no se clasificó al Afrobasket, Mills cambió de aires. Se fue hasta donde se realizaba la ventana clasificatoria de África al Mundial para mostrarse ante otras selecciones. A Camerún le interesó su currículo y sus conocimientos en cuanto al análisis de video. Firma contrato de inmediato como entrenadora asistente del equipo nacional.

Kenia, la consagración

No era la primera vez que una entrenadora se hacía cargo de un seleccionado de hombres en África. La pionera fue Brigitte Tonon, quien se convirtió en la primera mujer en tomar la selección de Benín e intentó clasificarla al Afrobasket en 2017.

“Solo los veo como jugadores con los que estoy trabajando y nada más. No me molesta que sean hombres y yo mujer. Dirigir es dirigir y no hay dos maneras de hacerlo. Solo hago mi trabajo. No me dejo intimidar por ellos. Trato de relacionarme con ellos para que podamos hacer el trabajo bien. Yo los respeto y ellos me respetan a mí”.

Brigitte Tonon dirigió al equipo masculino de Benín pero no logró clasificarlo al Afrobasket / FIBA

Los dirigidos por Tonon comenzaron ganándole a Burkina Faso 69 por 61. Luego Benín no pudo mantener el ritmo ascendente para terminar cayendo de forma corrida ante Costa de Marfil y la otra, fue revancha de Burkina Faso.

Un par de años después, la estadounidense Natosha Cumming-Price dirigió a Camerún en el Afrobasket pero femenino. La oportunidad de Liz Mills de hacer historia estaba servida, solo tenía que empezar a trabajar.

“Algunos jugadores me miraban en plan, ¿qué diablos pasa aquí? Pero la situación se normalizó muy rápido, me sentí muy bien acogida. Hay muchos entrenadores extranjeros en el baloncesto africano y la raza no es ningún problema. Ser mujer sí puede serlo. Creo que eso es lo más remarcable de todos los equipos y federaciones que me han contratado para algún cargo, que hayan sido capaces de ver más allá del género y hayan confiado en mí basándose en mis habilidades como entrenadora”.

Fue así como la entrenadora australiana que había dirigido en Mozambique, Ruanda, Namibia y Sudáfrica se presentó en el clasificatorio. En el partido de consagración, como en cualquier película de suspenso, el boleto se definió en un último tiro, en el último segundo. El balón entró, así como Mills en los libros de historia del baloncesto mundial.

“Estoy muy orgullosa de ser la primera mujer en clasificar a una selección masculina para una gran competición continental”, dijo a Deia.eus. En el torneo africano que se jugará entre agosto y septiembre, la Kenia de Liz Mills será la selección con el peor ránking. Sudán del Sur, la debutante, está por encima de “Los Morans”, pero en el banquillo serán 12 kenianos confiando en una mujer que va construyendo un legado.

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