Marinos y su novela con las deudas

Marinos de Anzoátegui es el equipo con más título en el baloncesto profesional venezolano, pero en los últimos años ha sido noticia por situaciones negativas. Las deudas han signado al Acorazado Oriental y en 2021 se mantienen en la lista de equipos vetados por FIBA para hacer transferencias internacionales.

En 2021 el entonces grandeliga Carlos Silva compró el 100% de las acciones de Marinos. Durante los primeros cuatro años el conjunto oriental no escatimó esfuerzos y trajo jugadores de cartel tanto importados como nacionales. En esa época el Acorazado llegó a cuatro finales seguidas en las que ganó un par de títulos frente a Cocodrilos de Caracas.

En 2016 el elenco anzoatiguense se perdió la final tras caer en semifinales frente a Bucaneros. En 2017 Marinos volvió a la final para enfrentar a Guaros de Lara, pero dos años antes comenzaba la debacle del equipo.

La directiva trajo jugadores de la talla de Germán Gabriel y Jeleel Akindele. Gabriel, un hispano-venezolano que se estrenó en el país después de tener una vasta experiencia en la ACB de España. Por su parte el nigeriano Akindele venía de una gran temporada en Puerto Rico y solo estuvo dos semanas en Venezuela.

Marinos en recesión

La traída de estos jugadores fue entre 2015 y 2017. Los altos salarios que habían en Marinos derivaron en que la directiva comenzara a endeudarse con jugadores y personal multidisciplinario.

José Vargas, Gregory Vargas, Germán Gabriel, Jeleel Akindele, Óscar Torres, Héctor Romero, fueron algunos de los jugadores que manifestaron deudas por parte de Marinos.

También lo hizo Carl Herrera quien fue llamado para ser presidente del equipo y no le pagaron sus honorarios al igual que Ramón Urdaneta a quién también le dejaron un mono luego de estar en la gerencia del Acorazado.

Esto terminó en una sanción por parte de FIBA en la que Marinos no puede hacer transferencias internacionales  lo que ha hecho que el equipo jugara sus últimas temporadas con jugadores jóvenes que venían del proyecto TNT, algo que también desapareció.

¿Deuda saldada?

La Liga Profesional de Baloncesto en noviembre aseguró que Marinos había saldado todas sus deudas. Incluso el propio equipo emitió un comunicado en su momento en el que alegaban que ya habían pagado las deudas por las que fueron sancionados por FIBA: Gabriel y Akindele.

Héctor Romero y Óscar Torres cuando la LPB sacó la solvencia de Marinos escribieron en sus redes sociales que aún tenían deudas con ellos.

En la página del Tribunal de Baloncesto (BAT) que se encuentra en el dominio de FIBA aún aparece Marinos con una deuda. En la página aparece el nombre de Jeleel Akindele y una deuda de 24.500 $.

El Acorazado se fue a pique y su fiel fanaticada espera que pueda ser rescatado. Han llegado ofertas a los odios de la directiva anzoatiguense, pero no han llegado a un acuerdo para vender el equipo.

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