¿Cómo los Suns se convirtieron en los reyes del Oeste?

Chris Paul junto a Devin Booker alzaron sus brazos en señal de victoria. La dupla, junto a un grupo de jóvenes jugadores, consiguieron la victoria en el sexto juego ante los Clippers de Los Ángeles y consiguieron que los Suns lleguen a unas finales de la NBA por primera vez desde 1993. Pareciera mentira que, si se retroceden dos años, ese mismo equipo era el hazmerreir de la Conferencia Oeste.

Y no es una exageración. Hasta hace poco tiempo Phoenix era una de las organizaciones más disfuncionales de la NBA, repleta de malas decisiones y con jugadores que no tenían ninguna producción en el baloncesto. Es una imagen diametralmente opuesta al conjunto que dominó la actual temporada y que ahora está a cuatro victorias del primer campeonato de su historia.

Ahora, ¿cómo sucedió? La campaña pasada avisaron, pero pese a su 8-0 en la burbuja de Lake Buena Vista, los Suns se quedaron sin playoffs. No se había visto un cambio tan drástico de un año a otro en la vida. Pero hay más. Si echamos la vista un año más hacia atrás nos encontramos a los Suns en la última posición de la Conferencia Oeste en la 2018/19 con un récord de 19-63.

Sin embargo, desde hace tres años se empezaron a tomar decisiones en Phoenix para conseguir mejores resultados. Contrataciones en la gerencia y movimientos en la estructura de la organización que, tiempo después, trajeron éxitos. Todavía falta el objetivo final, sin embargo, ahora la franquicia se convirtió en uno de los animadores de la NBA.

Una gestión sobresaliente, una planificación con cabeza, un verdadero equipo, juego estético y con apego a los jóvenes para labrar un futuro brillante, una idea ejecutada con maestría.

James Jones, el arquitecto de los maravillosos Suns

¿Recuerdan a ese triplero que acompañó a LeBron James en el Heat? ¿Ese alero que tuvo una destacada carrera como lanzador? Desde que se retiró se estableció como un gerente brillante y en los Suns decidieron darle plenos poderes para tomar decisiones en las operaciones de baloncesto.


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Desde 2019, Jones se convirtió en el gerente general de los Suns. Parecía un movimiento arriesgado por la poca experiencia del exjugador en las oficinas de la NBA y, al ser una contratación que llegó desde Arizona, se ridiculizó en otros estados. Sin embargo, los conocimientos del estadounidense destacaron durante las entrevistas.

Una de las primeras decisiones de James Jones para armar a sus Suns fue contratar a Monty Williams y cumplirle sus deseos para construir una plantilla. Sacó a Ricky Rubio que, pese a una buena actuación en la zafra 2020-2021, no encajaba en el baloncesto moderno de las condiciones atléticas y efectividad con los triples.

Por eso llegó Chris Paul, quien además de tener una buena relación con el técnico, tenía las intangibles suficientes para potenciar a Devin Booker, prolífico anotador, aunque sin apoyo los últimos años. También CP3 era el acompañante perfecto para DeAndre Ayton, interno urgido de un base armador asistidor para ayudarlo a la ofensiva.

Con ese trío de jugadores los Suns cambiaron su cara, aunque James Jones continuó con las buenas decisiones.

Cameron Johnson, acertadísimo en el tiro exterior; Cameron Payne, que pasó de estar fuera de la liga a ser titular en algunos de los últimos partidos; Jae Crowder, fundamental en defensa, cumplidor con el tiro exterior y repetidor en las Finales tras su paso por los Heat; Mikal Bridges, todoterreno en el tabloncillo y Torrey Craig aportando músculo.

Son todo buenas decisiones con Jones de protagonista. Un arquitecto que se ganó el respeto y que ahora tiene a los Suns como una de las potencias de la NBA.

Phoenix a cambiar su historia

Hay que remontarse a 1993, con Charles Barkley como MVP pero luchando sin la fuerza necesaria contra los Bulls de Michael Jordan, para ver a los Suns tan arriba. No habían llegado a unas finales desde aquello y la otra ocasión data de 1976, con derrota ante los Celtics.

Títulos y los Suns son completamente antónimos en la NBA. Cuando eran buenos, no tenían lo suficiente. Y para las épocas malas, cayeron a lo más profundo de los fosos de las clasificaciones generales.

La única ilusión en todos estos 28 años fue la generación de Mike D’Antoni con los Steve Nash, A´Mare Stoudemire, Grant Hill y compañía. Equipo que parecía ser una potencia, aunque tropezó estrepitosamente en cada una de las postemporadas que jugó. Ahora hay un nuevo núcleo de jugadores y otro chance para mejorar la imagen de Phoenix.

Hay camino hecho y es un equipo generacional al que los chavales que empiecen a ver baloncesto pueden engancharse, el juego que practican y la actitud invitan a ello.  

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