Venezuela cumplió un ciclo, ¿y ahora qué?

Venezuela tuvo una decorosa actuación en el Torneo de Clasificación Olímpica que se llevó a cabo en Kaunas, Lituania. La premisa del equipo era jugar tres partidos y se logró el objetivo. Para muchos es un fracaso no haber clasificado a los Juegos Olímpicos, un absurdo si se observa con detenimiento los rivales a los que enfrentaron Los Guerreros, pero, ¿qué viene ahora para el baloncesto nacional?

Muchos crucifican a la dirigencia del baloncesto sobre el resultado que tuvo Venezuela. Otros ya se postulan para asumir cargos federativos, que ya tuvieron en las sombras, y en los que fracasaron estrepitosamente, incluso tildados de ladrones. La realidad es que Venezuela comienza un proceso largo que puede dar frutos en un futuro lejano.

Siempre se habla de una generación de relevo y en Lituania se vio un “sneak peek” de lo que puede venir. Escuchar críticas por la inclusión de José Vargas y Luis Bethelmy es, prácticamente, un insulto. Dos de los tipos más ganadores del baloncesto nacional merecían este homenaje. Y así lo aseguró el entrenador Fernando Duró en su momento, que era un torneo para cerrar el ciclo.

Aunque las condiciones se dieron, con un poco de mala suerte para muchos, de contar con jugadores nuevos como Garly Sojo y Anyelo Cisneros, hubo otros nombres que ya estaban en el mundo de la selección como Yohanner Sifontes. Sojo demostró el porqué lo tienen en un pedestal y puede ser una pieza importante de cara al futuro del baloncesto en Venezuela.

Ya Duró aseguró que entre julio y agosto comenzará el trabajo con el Equipo Blanco, ese proyecto de tener jugadores menores de 25 años para poder apuntalar la generación que peleará por el cupo al Mundial 2023.

Los caminos de Venezuela

La historia del baloncesto en Venezuela es cíclica. Si alguno vio la famosa serie alemana de streaming, Dark, y recuerda la frase “sucederá de nuevo”, es el reflejo de la disciplina en el país. En 1992 se dio un proceso exitoso, luego hubo un rato de fluctuaciones. Lo mismo está pasando en este momento. La generación de 2015 logró hitos increíbles. Ahora ese equipo va de salida y muchos pretenden que se inicie desde cero.

Hay dos caminos para Venezuela. El tortuoso y largo en la que creas un ecosistema que permita sacar generaciones y generaciones de jugadores, o el fácil, que es tener un grupo de tipos que ganen y luego todo desaparezca, y pasen 25 años para volver a figurar.

Ese primer camino se cimenta. Con aciertos y fallas, sobre todo las debilidades vienen del baloncesto formativo. Ahí hay una gran falla en este momento y se debe atacar pues es la base de todo. En salvedad tenemos jugadores interesantes en el exterior como Osmar García, Fabrizio Pugliatt y Keiver Marcano, entre otros.

Nadie tiene la receta secreta del éxito, hay que trabajar. Si vemos un caso cercano, Argentina, en los 80, tuvo una debacle que hizo replantear como se trabajaba el baloncesto y en el 2002 comenzó a dar frutos ese trabajo.

En Venezuela, aunque no nos guste, muchas veces se prefiere el camino fácil y resultadista. Si alguien en su sano juicio pensaba que se le iba a ganar a Lituania y Eslovenia, es momento de atender la salud mental. Con todo y eso, sin amistosos a cuestas se logró competir ante dos selecciones élite, sobre todo frente a Lituania con un hándicap de estatura increíble.

El futuro hay que construirlo

La base de jugadores está, el plan está, pero se debe trabajar y entender los procesos. No importa si es Fernando Duró, Phil Jackson, Carl Herrera, Daniel Seoane o Zeljko Obradovic. Lo importante es darle continuidad al trabajo y fortalecer las debilidades.

Hay muchas aristas en la actual FVB, no es un secreto para nadie y la tolerancia a la crítica es cero, pero muchas veces hay que dejar el ego a un lado y escuchar. Venezuela no es una potencia en baloncesto, nunca lo ha sido. Es un equipo aguerrido que ha logrado grandes cosas, pero aún queda espacio para mejorar.

El desarrollo de jugadores, de entrenadores, de gerentes y hasta de profesionales de la comunicación que trabajen en pro del crecimiento de la disciplina es imperante. No es solo salir en un “live” y decir “necesitamos esto y lo otro” es trabajar para lograr potenciar la disciplina. El mensaje “Juntos Somos Más” es para que el baloncesto se una para el desarrollo y en el futuro no solo se compita por 25 minutos ante Eslovenia, sino que se logren victorias aún más importantes que las que se han logrado en la disciplina.

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