Vince Carter, el ingeniero del baloncesto en Canadá

En la actualidad el baloncesto en Canadá en la segunda disciplina más popular. Será prácticamente imposible que alguien le arrebate el cetro al hockey, una disciplina que está en la cultura y en la que destacaron numerosos atletas del país. Pero el cariño que agarró la nación norteamericana es nuevo y, muy posiblemente, tiene un solo responsable: Vince Carter.

Porque en una fecha tan cercana como 1994, Canadá no tenía ni un equipo en la NBA. Tampoco el deseo de seguir a uno. Sí, Michael Jordan era idolatrado, sus zapatos se veían en las calles, algunas camisetas en las canchas, pero no tenían el sentido de pertenencia. En 1995, cuando nacieron los Raptors de Toronto, no cambió mucho. Un conjunto que perdió el 80% de sus encuentros y que carecía de emoción.

Pero todo cambió tres años después. En 1998, tras un cambio con los Warriors de Golden State, la gerencia de los Raptors adquirió a Vince Carter por Antawn Jamison, porque veían en atlético escolta de Carolina del Norte, el jugador perfecto para ser la cara de la franquicia: con el talento suficiente para dominar en la cancha y la personalidad para atraer público.

Precisamente es eso lo que intentó demostrar The Carter Effect (El efecto Carter), documental del director Sean Menard ilustró la importancia del exjugador para los Raptors y Canadá. Su talento y carisma metió el baloncesto entre los gustos de los netamente amantes del hockey y el beisbol.

“Veías a este joven con energía. Entró en la escena y empezó a hacer magia”, aseguró el rapero Drake, quien en su momento era un joven aficionado de los Raptors y finalmente se convirtió en embajador de la franquicia. “Hay un dicho: ‘las mujeres quieren estar contigo y los hombres quieres ser tú’. Vince tenía eso”.

Ganó encuentros con sus disparos, encantó al público con volcadas nunca antes vistas. Dominó un concurso de clavadas que demostró al mundo que los Raptors podían ser exitosos en el baloncesto e instauró la cultura del baloncesto en un país.

“Todos nos emocionados en la competencia de clavadas porque era uno de los nuestros. Ver a jugadores como Shaq (Shaquille O´Neal), Kobe Bryant y Kevin Garnett quedar sorprendidos por las volcadas fue increíble. Ellos tenían grandes cámaras de video como admiradores de nuestro jugador”, continuó Drake.

En las calles de Canadá se veían menos camiseta de los Vancouver Canucks (Equipo de la NHL) y más la de Vince Carter con los Raptors. Los zapatos “Vinsanity”, de Puma, se convirtieron en los más vendidos en la historia de la marca gracias a Toronto. Casacas con el número 15 en la espalda y Carter arriba era bastante común.

“Las cosas empezaron a cambiar”, relató Charles Oakley, jugador de los Raptors en esa época. “Se veía en la atmósfera de la ciudad. Cada canal, pancarta y conversación en el país era de Vince Carter y el equipo”.

Vince Carter-Toronto: una relación más allá de las volcadas

Poco a poco, la importancia de Vince Carter para Canadá empezó a ser más allá del baloncesto. El país, quizás por el clima u otros motivos, no contaba con el mejor sitio para aficionados. ¿Cómo es posible que un basquetbolista estadounidense cambió eso?

No fue con sus volcadas, precisamente. Carter sintió la necesidad de mostrarle al mundo lo mejor de Toronto, por lo que se asoció con Travis Agresti para crear Inside, una discoteca diferente a las otras del país.

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Las camisetas de Vince Carter todavía se venden en Canadá

“Fue una de las mejores decisiones de mi vida. No se trataba tanto de dinero, sino de oportunidad”, expresó Carter, ahora exjugador. “Cuando los jugadores llegaran a la ciudad, ahora tendrían un lugar para ir”.

Para ese momento, según Agresti, Toronto solo tenía tres discotecas. Inside se separó del resto. Todas las noches aparecía una estrella de la NBA, estrellas de cine. Además, contaba con el servicio de botellas, algo que en Estados Unidos era básico, pero que en su país vecino no llegó.

“Vince no podía entender cómo si teníamos a 1.500 personas aquí, vendíamos tragos individuales. No sabía por qué no hacíamos como en Estados Unidos y se vendían botellas. Fuimos los primeros en Toronto que lo hicimos”, aseguró Agresti.

Fue tal el éxito del club, que Toronto se transformó en un sitio concurrido. Ahora las estrellas de la música viajaban a Canadá solo para disfrutar una noche y la ciudad se convirtió en un lugar atractivo. Ahora era un imán para amantes del baloncesto y también de la diversión.

“Estoy feliz que el país aceptó el baloncesto en su cultura. Siempre supe que esta población le iba a gustar en básquet”, aseguró el excomisionado de la NBA, David Stern.

“Que la NBA me permita como músico unirme a un proyecto para aportar idea y que las cosas sean más emocionantes, es increíble. Es una de las mejores cosas que me pasó. Creo que es el efecto Carter”, cerró Drake.

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