La magia de Joe DiMaggio: 80 años del comienzo de uno de los récords “irrompibles”

Esto es obvio, pero igual hay que decirlo: nadie en el Yankee Stadium, el 15 de mayo de 1941, se imaginaba que algo enorme estaba ocurriendo en el terreno. De verdad, nadie. Ni siquiera el mismo Nostradamus, si por un accidente del tiempo hubiese caído en el terreno ese jueves, habría escrito cuarteras sobre lo que comenzaba ese día: los 56 juegos seguidos de Joe DiMaggio dando de hit.

Hay cosas en la vida que no son imposibles, pero sí altamente improbables. Por ejemplo: hay una sola posibilidad en medio millón de que vayas caminando por la calle y un rayo te caiga encima. No es que no pueda ocurrir, pero es poco posible. Bueno… Que alguien supere los 56 desafíos de DiMaggio dando de hit es como si te cayera un rayo: no es imposible, pero… Al menos los relámpagos se ven en el Catatumbo.

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Han pasado 80 años de ese día, y nadie ha estado lo suficientemente cerca para decir que ha amenazado el récord de Joe DiMaggio de los 56 juegos con al menos un hit conectado. Esa gesta es una más, quizás la más importante, en la carrera de uno de los peloteros que alcanzaron un rango de deidad incluso dentro de los muros inmortales del Salón de la Fama de Cooperstown.

Los 56 juegos de Joe DiMaggio

DiMaggio está en el Olimpo del juego desde 1955, o sea, tan pronto como pudo ser elegible. Ganó dos títulos de bateo, bateó para .325 de average en 13 temporadas de trayectoria, y triunfó en nueve de las 10 Series Mundiales que jugó, siempre con los Yanquis. Es un miembro del Salón de la Fama dentro del Salón de la Fama. Un altar a DiMaggio en cualquier parte del mundo no sería ridículo, así de grande es su legado. Por Dios… El tipo tuvo una vida sexual escandalosa y pública con Marilyn Monroe. Solo con eso ya es un héroe (es broma… ¿o no lo es?).

Pero son los 56 juegos seguidos con hits  los que le dan el toque mítico a Joe DiMaggio. El 15 de mayo de 1941, contra Medias Blancas de Chicago, dio un imparable en cuatro turnos. Y la inspiración no se detuvo hasta dos meses después, el 16 de julio. Ese día se fue de 4-3 contra Indios de Cleveland. Al día siguiente se fue en blanco en cuatro turnos. La cadena terminó.

En el proceso, DiMaggio dio 15 jonrones, remolcó 55 carreras, pegó 91 hits, bateó para .408 de average y 1.181 de OPS (sumatoria de embasado y slugging). Comenzó el juego del 15 de mayo con .304 de promedio ofensivo, y cuando terminó la racha el guarismo había subido a .375. Irónicamente, y aunque culminó la temporada con average de .357, no ganó su tercer título de bateo consecutivo. Se topó con los .406 de Ted Willians (contra eso ni Marilyn Monroe, Joe).

Los que han estado “cerca”

Los 56 juegos seguidos dando de hit de Joe DiMaggio es un récord tan difícil, tan complicado de batir, que el que ha estado más cerca en estos 80 años quedó a 12 juegos de distancia. Entre el 14 de junio y el 31 de septiembre de 1978, Pete Rose tuvo 44 compromisos de al menos un imparable. Pero que va. Lo de DiMaggio es demasiado. En los últimos 20 años, Jimmy Rollins hilvanó una cadena de 38 cotejos. Es una pequeña cantidad de lo que hizo DiMaggio en 1941.

Y ni se diga de la distancia entre los venezolanos. El récord de más juegos seguidos dando de hit para un nativo del país suramericano es de Wilson Ramos, con 26. Es una cifra más que respetable, pero es menos de la mitad de lo logrado por Joe DiMaggio.

Hace 80 años, entonces, comenzó la mágica cadena de 56 juegos de Joe DiMaggio… Quizás en 40 años, o en 80, siga intocable. O tal vez por fin le caiga un rayo. Al fin de cuentas es poco probable, pero nunca imposible.

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