El apellido Suárez, sinónimo de ceros en la pelota japonesa

Robert y Albert Suarez comparten más que una cédula de identidad que los identifica como venezolanos. Dedican su vida al béisbol, juegan en la pelota japonesa y salieron del mismo vientre. Estos hermanos, nativos de San Félix, llegaron para dejar huellas lejos de su tierra. Ya por lo menos han empatado una marca e implantaron otra.

La temporada 2020 en la tierra del Sol Naciente ha tenido a varios venezolanos como protagonistas. José Celestino López llegó a 2 mil hits entre las Grandes Ligas y la pelota japonesa con las Estrellas de DeNa, luego de ocho temporadas en Asia, el oriental se ha convertido en uno de los extranjeros más rendidores.

En ese mismo equipo, Alex Ramírez “Ramichan anunció que deja su cargo al quedar sin posibilidades de clasificación al club que dirigía. En las Estrellas DeNa se retiró en 2013 y se convirtió en el primer manager latino en la historia de ese circuito. Ahora esperará paciente por su casi segura entrada al templo de los inmortales en un béisbol donde se le considera el mejor pelotero importado de todos los tiempos.

Pero en la lomita se escribía otra historia entre hermanos. Ambos lanzadores, uno de nombre Albert, el otro Robert. Ambos encontraron en Japón su lugar en el mundo y también muestra, cuando la temporada acaba, números que vale la pena resaltar.

Según datos de Béisbol Japonés, Robert acaba de asegurar el liderato de salvados con 25 defendiendo los colores del Hanshin. Es el primer venezolano en llevarse la corona como mejor taponero en la pelota de ese país.

Su actuación en la temporada 2020 ha sido relevante. No solamente es el mejor cerrador de la Liga Central con 25, también muestra una efectividad de 2.25, la segunda más baja entre los peloteros latinos, y en 52.1 entradas trabajadas solo ha aceptado 13 carreras limpias.

Solamente el cubano Raidel Martínez de Chunichi lo supera en efectividad. En ese listado también figura su hermano mayor, Albert. En Yakult también tiene un Suárez que saca ceros y que preserva victorias, a pesar de no ser cerrador.

Albert Suárez se graduó de grandeliga con los Gigantes / AFP

La suerte de ser un Suárez en la pelota japonesa

Robert llegó primero. Es el menor de los dos y, a pesar de no haber cumplido el sueño de ser grandeliga, se ganó un estatus importante en un béisbol competitivo. Allí llegó en 2016 procedente de los Saraperos de Saltillo, equipo de la liga mexicana con el que actuó en 2015 y salvó 23 juegos, además de ganar 5 sin derrotas.

La trepidante actuación lo llevó a Japón con Fukuoka Softbank. Desde 2016 hasta 2019 se convirtió en un relevo irregular, tanto así que en la campaña pasada sus números no fueron nada alentadores. No ganó y perdió cuatro con 5.74 de efectividad, pero su mejor versión estaba por verse en Hanshin.

Albert sí logró graduarse de grandeliga con los Gigantes de San Francisco. Tuvo dos temporadas completas en la bahía en las que ganó cuatro juegos y perdió diez, con una efectividad de 4.91. Luego de actuar con los Leones del Caracas, voló a Japón para unirse a Yakult.

En ese mismo año se convirtieron en los primeros hermanos latinos en jugar en Japón desde que lo hicieron los boricuas Tommy y Héctor Cruz en 1983. Pero hubo más, en la actual campaña fueron la primera pareja de hermanos que se enfrentan en un partido en esa pelota. Albert abrió por Yakult y Robert relevó por Hanshin.

Este año el menor de los Suárez superó los números de su hermano mayor. A ver si para campañas venideras podrían ser los primeros hermanos en lanzar en un mismo juego y para un mismo equipo en Japón.

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