Alguacil trabajará para ser absuelto en la Corte del Caracas

José Alguacil se sabe mánager, no alquimista. No lleva en su bolsillo la piedra filosofal para transformar a los Leones que tocaron fondo la temporada pasada en el Caracas de los ochenta. Dicho eso, cree que armar un sólido cuerpo técnico es “un buen comienzo”. Y sostiene que el suyo, el de su primera experiencia efectiva como mánager a tiempo completo en la liga venezolana es “de lujo”.

“Los jugadores son los que salen al terreno, pero se necesita una guía. Y para eso estamos nosotros ahí”, dijo Alguacil en entrevista a Triángulo Deportivo. “Tenemos un cuerpo técnico de lujo, dinámico y trabajador. Eso es un buen comienzo. Nos vamos a reunir a discutir cuáles son los déficits del equipo. Y vamos a tratar de poner el mejor equipo en el terreno. Una de las cosas buenas es que varios de los peloteros de renombre se han contactado con nosotros y mostraron interés Además, en todas las temporadas sale un Regreso o un Novato del Año. Los novatos son primordiales porque es sangre nueva y vienen con ansias”.

Alguacil no está posándose en paracaídas sobre la intrincada geografía del Caracas. Fue jugador con ese uniforme y coach de banco en los tiempos de Mike Rojas. Conoce a la perfección el holocausto del pitcheo capitalino durante el torneo anterior, el peor en los archivos de la franquicia, y por eso se trajo un refuerzo que considera intocable: Wilson Álvarez, el nuevo coach de pitcheo del club.

Confianza en su cuerpo técnico

“Por eso tenemos a Wilson. Todos sabemos el trabajo que hizo cuando estaba con Zulia”, desgranó Alguacil. “Hemos desarrollado una buena amistad a lo largo de los años y siempre hemos hablado de pitcheo. No es un mago, pero tiene una gran influencia. Todos sabemos lo que pasó el año pasado con el pitcheo, así que nos vamos a reforzar mejor, tanto con la importación como con lanzadores que nos puedan ayudar. Peloteros de nivel alto han demostrado interés en ir a Venezuela. Eso puede marcar la diferencia”.

La operación para extraer a los Leones del abismo hasta el que rodaron en la zafra 2020-2021 es extremadamente compleja y con alto riesgo de fracaso. El que lo intente deberá sembrar sobre tierra arrasada ¿Cómo fue a meterse Alguacil en ese berenjenal? Hombre de retos, este representa uno formidable.

“Después de dirigir dos años en República Dominicana quería regresar a trabajar en mi país y se presenta la oportunidad con los Leones”, mencionó el exinfielder de 48 años de edad. “Y voy a decir lo mismo que le dije a Manny Acta cuando me contactó para dirigir a las Estrellas Orientales con un récord de 5 y 18. ‘Alguien lo va a agarrar’, le contesté a Manny cuando me advirtió que me estaba metiendo en una situación difícil. Con los Leones pasa algo similar. Vienen de una temporada difícil y alguien tenía que tomar las riendas”.

Alguacil un hombre de retos

“Soy hombre de retos, me gustan”, complementó Alguacil. “Estoy agarrando un equipo que generó sinsabores el año pasado y es una responsabilidad bastante grande porque se trata de un club cuya fanaticada está hambrienta de triunfo. Pero he tenido otros desafíos, como ir a Dominicana sin conocer la liga, sin escoger mis coaches, sin conocer los jugadores. Ahora comenzamos bien porque pudimos armar un cuerpo técnico de calidad. No es fácil, pero vamos a trabajar para alcanzar las metas”.

Para cumplir esas metas se hizo rodear por gente de su confianza, y nadie más próximo al ideario de José Alguacil que Lipso Nava, quien iba a ser su mancuerna cuando lo designaron mánager de los Navegantes del Magallanes para el torneo 2019-2020. Esa sociedad ni siquiera pudo constituirse porque vino el veto de la Casa Blanca a los turcos y ningún trabajador vinculado a organizaciones de Grandes Ligas podía subir a bordo. Llegó el momento.

“Lipso es una persona de beisbol y como compartimos ideas siempre hemos querido trabajar juntos”, aseveró Alguacil, quien lleva casi dos décadas como instructor. “Hemos compartido en la organización de los Gigantes, pero nunca habíamos tenido chance de estar en un staff. Él estaba en el mío cuando me nombraron mánager del Magallanes, traté de llevármelo a Dominicana, aunque eso no se concretó, y también íbamos a estar en el equipo AA de los Gigantes, solo que se atravesó la pandemia. Ahora se presenta esta oportunidad con los Leones. Ambos vamos a aprender mucho el uno del otro y sé que me va a ayudar mucho”.

Un técnico con mucho bagaje

Alguacil es un técnico con bagaje. Adiestra peloteros desde antes de cumplir los treinta años de edad y desde entonces ha sido mánager en Dominicana y en AA, coach en Grandes Ligas y en el Clásico Mundial. En ese trayecto conoció a mucha gente y fue desarrollando un perfil autónomo. El Alguacil piloto es hechura de muchos mánagers. Pero de esa coral ha salido un solista que afina.

“Todo tiene importancia en tu carrera”, responde cuando se le pregunta por sus referentes en el oficio. “Uno de los roles a los que más provecho le he sacado en mi carrera fue el de coordinador de infield de los Nacionales de Washington y luego de los Gigantes de San Francisco por once años. Ese cargo me exigía ver juegos desde Dominican Summer League hasta Grandes Ligas y observar distintos tipos de beisbol. Ahí iba agarrando lo que me gustaba de un mánager de Rookie, de uno de AA, de AAA y hasta de Grandes Ligas”.

Y entonces emergen tres personajes que sin duda lo han moldeado. “He estado con un mánager que va a ser Salón de la Fama como Bruce Bochy”, dijo Alguacil. “He tenido el privilegio de intercambiar con una persona como (el dominicano) Felipe Alou, grande en nuestro país, en el suyo y en Grandes Ligas. Seguí la carrera de Oswaldo Guillén después de darnos el triunfo en la Serie Mundial de 2005. No es una sola persona. Es la recopilación de varios técnicos a partir de los cuales he creado mi propio estilo, el estilo ganador. Me exijo mucho para ser ganador y Bochy me ha ayudado mucho con eso”.

Alguacil sabe que todo mánager se sienta en el banquillo de los acusados en la corte del Caracas. Confía en que sus alegatos le valdrán la absolución y la de unos Leones que se niegan a que su condena de los últimos años se vuelva cadena perpetua.

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