Armando Galarraga espera que hagan revisión a su Juego “casi” perfecto

Pedro Hernández – Caracas. Lo que para muchos fue catalogado como un “robo” sin armas al lanzador venezolano, Armando Galarraga. La MLB dejó para siempre como el juego sin perfección, a pesar del error humano. Casi diez años más tarde de ese incomprendido episodio, el derecho pide que se cambie la decisión.

Un 2 de junio de 2010, los Tigres de Detroit enfrentaban a los Indios de Cleveland como un juego más en el calendario. Sin embargo, era la tercera salida en el año para el cumanés con récord de 1-1.

Con 88 lanzamientos realizados durante el juego, con tres ponches, sin Balks, lanzamientos salvajes, golpeados, boletos o cualquier tipo de forma de llegar a las bases. Pero con un hit, que nadie en el Comerica Park vio, excepto el Umpire de Primera Base, Jim Joyce.

Una gesta magnífica en conseguir el primer Juego Perfecto para un criollo en las Grandes Ligas, fue arrebatado por el error humano de un individuo encargado de dictar sentencia.

En ese momento, las mayores se cuestionaba la intención de introducir la revisión de jugadas en los partidos, porque le quitaría la mística al deporte de bate y pelota. Sin embargo, tiempo después, la misma directiva de las Grandes Ligas aprobó esa necesidad tecnológica.

De haber existido la repetición instantánea en ese fatídico noveno capítulo, ¿la historia sería otra?, pues sí, pero hay más preguntas en la cabeza del serpentinero que sufrió un hurto, aún luego de haber sido reconocido como el “casi perfecto”.

“Pensé, ¿qué puedo hacer para tener un mejor final de esa historia?”, le comentó el cumanés, de 38 años de edad, a Cody Stavenhagen, en una entrevista publicada por The Athletic. “¿Cómo puede Major League Baseball darme el juego perfecto? Porque fue perfecto, ¿verdad?”

“¿Por qué no? ¿Por qué esperar tanto tiempo? No quiero morir, y que luego digan, ‘¿Sabes qué?, lanzó un juego perfecto’”, agregó el venezolano.

Galarraga perdonó, pero no olvida

Un día más tarde de las caras largas, Jim Joyce conversó entre lágrimas con Armando Galarraga, en el que le dio una palmada en la espalda, para darle ánimos.

“Estoy de acuerdo con él”, le dijo el umpire, retirado en 2017, a Stavenhagen. “Estoy de acuerdo, porque lo hizo (el juego perfecto)”.

El arrepentimiento salió rápido, pero igualmente en los registros, ese juego aparece como un blanqueo común y corriente.

Después de ese día, Galarraga no volvió a ser el mismo. Terminó la campaña con foja de 4-9 y efectividad de 4.49 en 144.1 episodios. Luego, cambió de aires en un cambio a los Cascabeles de Arizona, sin mucha fortuna. Después fue contratado por los Astros de Houston, sin conseguir triunfos y acabó su carrera en la Gran Carpa.

Se fue al beisbol mexicano, hasta que se retiró tres años más tarde. Galarraga no volvió a ser el mismo.

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