Astros de Houston comenzarán el 2020 en el banquillo de los acusados

Habría que haber estado sentado en el clubhouse de los Astros de Houston en mayo de 2017, cuando a alguien se le ocurrió aquella idea. «Vamos a robarnos las señas», habrá dicho alguno. Alex Cora, Carlos Beltrán, alguien elucubró el mecanismo.

Luego se armó un intrincado entramado, con cámaras, un circuito cerrado y hasta un pipote de basura. El proceso de reconstrucción más exitoso del béisbol estadounidense en la última década, quedó entredicho al son del metal de un basurero.

Tres años después, en West Palm Beach, el ambiente es tenso. Este 2020, los Astros llegaron al terreno buscando aclarar toda la situación. Desde perros del escuadrón antibombas, pasando por seguridad redoblada, casi excesiva, todo para buscar protección. Es un ambiente tenso. No es la típica primavera en el sur de Florida.

El equipo de los Astros de Houston admitió lo que había que admitir (que si hubo robo de señas utilizando la tecnología en 2017), y comenzaron a soportar un aluvión de críticas, justificadas muchas, otras llenas de veneno, que han cambiado el enfoque de la franquicia sideral, de la alegría permanente, a la del estoicismo absoluto.

Su año de coronación (2017), ese que había sido predicho por Sports Illustrated en 2014, viendo el enorme talento que acumulaban en sus granjas y estaba debutando o por jugar aún en Grandes Lias, hacía pensar que no necesitarían de ayudas adicionales. Alex Bregman, Josh Reddick, José Altuve, Carlos Correa, George Springer. Todos venían de las granjas, o habían llegado muy jovenes a un equipo que acumuló rapidamente mucho talento.

Sus números ofensivos ese año fueron de otro planeta. Bateo colectivo para .282, 896 carreras anotadas, .348 de porcentaje de embasado y .478 de slugging. «El equipo cometió un error en 2017, pero está enfocado en pasar la página «, comentó el Vicepresidente de Comunicaciones de los Astros, Gene Dias.

«Todo se mira o blanco, o negro. Y eso está mal. José Altuve fue uno de los que menos tuvo que ver en lo que sucedió, pero por ser líder, por salir a dar la cara por los demás, le juzgan indebidamente. Él es de los buenos», agregó.

Tony Adams, un fanático de los Astros, que creía se debía desmenuzar todo lo que ocurrió, hizo un estudio que después fue validado por Sports Illustrated y The Athletic, ayuda de alguna forma a Altuve para comprobar su inocencia.

Si bien en el informe queda claro que los peloteros de los Astros de Houston hicieron trampa, en los casos de Tony Kemp, Josh Reddick y José Altuve, sus guarismos (0%, 3.7% y 2.8% de porcentaje de uso de la herramienta tramposa, respecivamente) los dejan muy bien parados. Al menos, moralmente hablando.

Enfocado

No obstante, el caso de Altuve es particularmente especial. Algo cambió en su mirada en 2020. Su actitud es distinta. El 2019, por ejemplo, reía, bromeaba, se daba el lujo de convidarle café a los periodistas, a modo de juego. Ahora, es todo concentración. Todo enfoque.

«Quedarnos a seis outs de ganar la Serie Mundial fue muy dificil. Pero este año, con más razón que nunca, tenemos que trabajar fuerte para llegar nuevamente a ella, e intentar ganarla», aseguró el camarero, quien ha sido el blanco principal de las críticas de algunos fanáticos, y los medios en Nueva York y Los Ángeles. Y hasta de algunos colegas, como Coddy Bellinger.

«Uno sale al terreno todos los años, buscando ganar. Este año tenemos que demostrar que podemos hacer las cosas bien, y finalmente lograr ese objetivo de ganar la Serie Mundial, que el año pasado nos quedamos cortos», reiteró.

Omar López, coach de primera base del conjunto texano, fue tajante. «Este año será muy dificil, y tenemos que trabajar mucho lo psicológico en el jugador, para soportar todo lo que se les viene encima. Es más, todo lo que ya, a estas alturas del año, apenas ahorita, están soportando. De los errores se aprende, y esto sólo nos hará más fuertes. A nosotros como franquicia, y a ellos, como seres humanos», expresó.

«Lo más importante es que todos los que estamos aquí tenemos familia. Y a muchos se les olvida. Está bien, no se puede tapar el sol con un dedo. El error está ahí, y ya está. Lo que podemos hacer nosotros es tratar de fortalecernos mentalmente. Nadie se escapa de haber cometido algún error en la vida. Y habrá quién te juzgue más o menos. Al final, sólo Dios nos perdonará lo que haya sucedido. La organización debe estar en paz», valoró además el técnico, quien fuera dos veces campeón con Caribes de Anzoátegui en Venezuela.

Sin embargo, el perdón es algo que parece no será pronto. En Nueva York, periodistas de ESPN cómo Stephen Smith le piden a los peloteros de los Astros que se callen, y que aguanten los pelotazos que saben que recibirán, o en la costa oeste, Cody Bellinger los acusa de ladrones.

Los aficionados, también han hecho su veredicto. En cada partido, las pitas son sonoras. Sobre todo contra Alex Bregman, candidato al MVP de 2019, y José Altuve, ganador del premio al mejor pelotero de la Liga Americana en 2017.

La temporada de 162 partidos de las Grandes Ligas es larga. Son seis meses que se hacen casi eternos. Para los Astros de Houston, la de 2020 comenzó mucho antes, y parece que puede durar un siglo, mientras esperan su juicio en el banquillo de los acusados.

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