Cardenales y la generación que volvió a ganar

Desde que lo ganó casi todo en la década de los 90, Cardenales tuvo que esperar para volver a los primeros planos. No es para menos, aquella camada de peloteros legendarios encabezados por Luis Sojo y Robert Pérez; fueron capaces de quitarle varias etiquetas al equipo, que parecía destinado a sufrir en cada final.

20 años después, sin figuras legendarias como aquellos dos, el equipo larense volvió a tener una década dorada. Luego de esperar 17 años para volver a alzar un título, los alados tuvieron que sufrir, como es costumbre; pero se coronaron un par de veces para recuperar el prestigio ganador que en los 90 se ganaron.

En 10 temporadas, contando la actual, los larenses tienen seis finales y dos títulos. Una cifra que en cualquier caso podría tomarse como la más exitosa en una década, si no fuese porque su rival de la final, Caribes de Anzoátegui, tiene seis finales con tres coronas.

Gorkys Hernández fue cambiado desde Caribes luego de la temporada pasada / Cardenales

Para Lara fue complicado sobrellevar el ocaso de aquella banda de los 90. El título logrado en la 2000-2001 con Nick Leyva al frente, fue la última de una generación dorada en la que también sumaron sus nombres peloteros de la talla de Miguel Cairo y Kelvim Escobar. También despuntaron César Izturis, Edwin Hurtado, Giovanny Carrara, Gustavo Chacín, Beiker Graterol, Juan Querecuto y otros tantos.

El secreto, una rotación criolla de calidad

En la década de los 90 Cardenales se dio el lujo de hacerse con una rotación de calidad, que se complementaba con la importación. Ojo, pero aunque a Lara vinieron brazos de la calidad de Roy Halladay, Chris Carpenter, entre otros; la principal fortaleza fueron los tiradores nativos, la mayoría de ellos capaces de ir largo.

20 años después, la directiva volvió a reunir una rotación nativa muy competitiva. Néstor Molina dejó de ser uno de los prospectos más importantes de los Medias Blancas para convertirse en uno de los baluartes en la lomita de los pájaros rojos.

Néstor Molina es uno de los lanzadores crédito en la rotación de Cardenales / Cardenales

Así también irrumpió Raúl Rivero, un lanzador alejado del sistema de MLB. El cumanés, habitual pelotero del Bologna de la liga italiana, tiene tres temporadas de siete juegos ganados desde mitad de la década. Si bien es cierto, a los 34 años ya no le abrirán caminos en Estados Unidos, sí le ha permitido ser el pitcher crédito en una rotación criolla ganadora en Venezuela.

Pero la gerencia también se ha movido en el mercado. Por esa vía llegó en 2016 Williams Pérez, para entonces lanzador de Grandes Ligas con Atlanta, en un canje por la estrella José Celestino López, un jugador clave en Cardenales que poco a poco se fue perdiendo del radar de la pelota venezolana, más aún luego de firmar en Japón donde es uno de los extranjeros más importantes.

Celestino no ha jugado con Caribes desde el cambio de Cardenales, pero Lara sí ha utilizado a Pérez. Caso similar ocurrió cuando se fraguó una transacción con Félix Hernández, la cual trajo a Barquisimeto a David Martínez, Jesús Sánchez y el careta Alí Sánchez. El Rey cumplió su sueño de jugar con Magallanes, pero solo fueron cinco inning, en los que dejó una altísima efectividad de 7.20 con un juego perdido.

En cambio Lara sí pudo usar a Martínez abriendo y a Sánchez relevando. La llegada de José “Chato” Yépez a la gerencia deportiva, le dio a Lara un panorama distinto a la hora de buscar peloteros, ya sea importados o criollos vía cambio.

Pero el futuro invita a seguir moviéndose buscando renovar. La rotación cardenal todavía se mantiene vigente pero ya pasa de los 30 años en sus abridores principales. El pitcheo de cierre también es otra de las tareas pendientes. En un equipo acostumbrado a traer calidad desde las ligas menores, pero ya los peloteros que antes gustaban de venir, no lo hacen.

Los cambios han fortalecido el lineup

La gerencia cardenal ha tenido visión para ir al mercado a buscar lo que no se tiene. Así llegó Carlos Rivero, en un cambio desde Margarita en la que tuvieron que entregar a Luis Jiménez, pero que recibió al barquisimetano y a César Hernández; recién Guante de Oro de la Liga Americana y líder en dobles con los Indios en 2020.

Por la misma vía llegó otro de los peloteros que marca época, Ildemaro Vargas. Para 2015, “Caripito” solo había jugado un par de temporadas con Caribes en las que no había pasado de consumir 30 turnos, según Pelota Binaria. Entonces Lara envió a Hernán Iribarren a Puerto La Cruz para recibir a Vargas y Víctor Acosta.

Para entonces Iribarren era un jugador establecido en la liga con 10 años, pero Vargas consiguió un nicho de oportunidades. Después de su llegada, tiene cinco temporadas en Cardenales en las que ha bateado 300 en cuatro de ellas; además ha aportado liderazgo y una dupla en shortstop y segunda con Juniel Querecuto que tomaron el testigo de sus predecesores.

Ildemaro Vargas pasó de ser un pelotero prescindible en Caribes a un fijo en Cardenales / Cardenales

Sin saber qué pasará en la final ante Caribes, Cardenales volvió a los primeros planos de la liga. Ya no se caen en diciembre ni se llaman “la hallacas”, sino que son habituales en post temporada luego de perderse por unos cuantos años.

La frustración de las cinco finales perdidas en los 80 ya es historia, incluidas las tres ante Caracas. Los felices 90 siguen siendo recordados como la década más exitosa del club, los años en los que no solo ganaron títulos sino respeto y fanaticada más allá de los límites de Lara. Pero esta generación actual será recordada como la que se encargó de recuperar el sitial que se perdió de manera momentánea cuando envejeció la era dorada.  

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