Caribes gana el primero de la final: tres puntos importantes del juego

Todo mánager se enorgullece cuando su equipo gana. Sí, hay formas para estar más o menos orgulloso, pero lo importante es ganar. Sin embargo, debido a que el pitcheo es su gran área, Mike Álvarez seguro durmió muy tranquilo este viernes. Sus lanzadores, todos, lograron dejar a los bates de Cardenales de Lara en la vastedad de la nada. Con un blanqueo, Caribes de Anzoátegui ganó el primer juego de la Gran Final de la temporada 2020-21 de la LVBP.

La pizarra del Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto dibujó 6-0 para el pesar de los dueños de casa. La Tribu dio un sacudón a la serie al picar adelante siendo visitante. Dice el viejo adagio boxeador, replicado hasta el hastío por el conocimiento popular, que “el que pega primero, pega dos veces”. Eso no es necesariamente cierto, pero vaya que siempre es bueno comenzar cualquier cosa con buen pie.

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Al verse las arepas que se cenó el Cardenales, es fácil deducir que el pitcheo de Caribes fue la razón de ser del primer resultado de la final de la LVBP. Y sí, en gran parte es verdad. Pero ningún brazo gana solo, a menos que pueda poncharlos a todos, y aún así necesita a un catcher detrás del plato.

Entonces… ¿Cuáles fueron los puntos importantes del primer juego de la final y la victoria de Caribes sobre Cardenales? De los varios que hay, resaltamos tres:

Relevos de mucha pericia

Es verdad que ni Jean Toledo, ni José Ascanio tienen rectas que dejen ciego a alguien. Sin embargo, la experiencia muchas veces (demasiadas veces) puede ser más efectiva que un meteorito mal ubicado (¿Que Aroldis Chapman qué?). Ellos dos destacaron entre los siete brazos de Caribes en el primer juego de la final del beisbol venezolano.

Toledo llegó con dos outs en el quinto inning. David Martínez, tras una buena salida, se metió en problemas después de dos outs y, con boleto a René Reyes, llenó las bases. Este es el contexto del juego: almohadillas sin cupos, juego igualado a cero. Toledo hizo que Francisco Arcia bateara un rolling manso al campocorto.

Ascanio tuvo más comodidad en la pizarra (6-0), pero en una situación mucho más comprometida, pero que definió la victoria de Caribes en el primer juego de la final. Entró al montículo con tres corredores en circulación, sin outs. Logró que el peligroso Gorkys Hernández la rodada a sus manos y bateara para dobleplay. Y luego Alí Castillo tomó una línea de Osman Marval en la segunda base. Santo remedio.

Defensa pulcra

Para las cámaras de IVC, el campocorto Luis Sardiñas dijo algo obvio, pero que siempre es necesario recordar: “Estas series se ganan con pitcheo o aprovechando el error mental del rival. Y los errores mentales casi siempre están a la defensiva”. Caribes no cometió ningún error para darle alas al Cardenales.

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Incluso con unos indómitos jardines, que hacían que la bola saltara como toro de rodeo, los jugadores anzoatiguenses tuvieron mucha inteligencia. Willians Astudillo no atacó un hit, es verdad. Pero no lo hizo por los botes irregulares de la pelota. Quizás si lo hubiera hecho, le habría pasado lo que a René Reyes en el octavo capítulo: un bote irregular facilitó la anotación de Astudillo.

Caribes en la final: bateadores zurdos peligrosos

El juego estaba pequeño en el séptimo inning. Cardenales le dio la bola al zurdo Yapson Gómez para medirse a los bates de Caribes, y sobre todo a los zurdos naturales Rafael “Balita” Ortega y Herlis Rodríguez, y el ambidiestro Niuman Romero.

Los paleadores indígenas respondieron de buena manera. Rodríguez dio un doble impulsor, Romero se embasó por boleto y Ortega dio un sencillo productor de una rayita. La ventaja de Caribes ya era de cuatro y el primer triunfo en la final estaba a la vista.  

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