Cervelli: «La gente cree que ya estoy viejo, y yo vengo es a jugar pelota»

Francisco Cervelli es un maestro. Le sale natural. En el campo cuatro, el más pequeño del complejo de entrenamientos primaverales de los Marlins de Miami, se pone a enseñar sus movimientos, aquellos que le enseñó alguna vez Jorge Posada en los Yankees de Nueva York, pasándole el conocimiento a sus nuevos pupilos.

Verlo en este tipo de labores es un show. Se para rápidamente, arma el gatillo para disparar a segunda, muestra como tapar un piconazo, y todo, entre risas y comentarios. Todos los catchers de los Marlins lo rodean y lo miran atento.

«Estamos muy contentos por este nuevo reto, por la oportunidad de estar aquí en Miami», contó el valenciano, quien llegó como agente libre al equipo del Sur de Florida. «Una de las cosas más sabrosas de estar aquí es que no pasaré frío», agregó entre risas el receptor, quien jugó el año pasado con los Bravos de Atlanta.

Cervelli está claro de que su rol con los peces será, fundamentalmente, el de ser un mentor para Jorge Alfaro, el catcher titular del equipo, y para el joven cuerpo de lanzadores de la novena.

«Más que maestro, vengo aquí a aprender de los jóvenes. Vengo a ayudarlos en lo que pueda, y ellos me van a ayudar a enseñarlos a hacer cosas en el terreno. La gente me pone como si tuviera 42 años, aunque casi, pero se nos olvida a veces que aquí se viene a jugar pelota y a ganar partidos. Y a eso vengo, y para eso estoy aquí», expresó.

En Pittsburgh, con los Piratas, ya le había correspondido una suerte de mentría sobre un grupo de lanzadores jovenes. «Aunque debo decir que ellos tenían más experiencia que los Marlins», argumentó. «Con esto no quiero decir que aquí no haya muchachos importantes. Pero aquel equipo tenía mucha más experiencia. Eso sí, aquí ya se pasó la página de la reconstrucción, y estamos apuntando a otra cosa», dijo.

Un jefe inmortal

Cuando el recién nombrado Hall de la Fama Derek Jetter llamó a Cervelli para vestirse con el úniforme azul de los Marlins, el careta venezolano no dudó en aceptar el ofrecimiento.

«La relación con Derek es rara, porque ahora es mi jefe. Bueno, en aquellos tiempos en los Yankees, también, pero era jefe de otra forma», matizó el receptor entre risas. «Derek es un gran amigo, pero toca separar una cosa de la otra. Ya uno sabe cual es el trabajo, y estoy muy feliz por la oportunidad que me dieron, y de compartir con gente como él, que te hace sentir todo un ganador», agregó.

«La verdad, sí, estoy muy alegre de llegar a un equipo como este, con tanta buena vibra», aseguró Cervelli. «Pero no tengo presión. La idea es jugar duro, y tratar de brindarle muchas alegrías a los fanáticos que compren una entrada para ver el juego. Ya es hora de que en Miami se vaya a ver a un equipo ganar», remató.

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