Elvis Andrus, el señor de la constancia entre los campocortos activos en las Mayores

Elvis Andrus tiene 1.652 juegos en las Grandes Ligas, siempre con Rangers de Texas. Nunca, jamás, ni siquiera por casualidad, ha jugado en el terreno una posición diferente a la de campocorto. Es cierto que en algunas ocasiones ha sido bateador designado (en 21 de esos encuentros para ser exactos), pero en cuanto a labores en el diamante, ser torpedero ha sido su vida y nada más.

Su carrera en Arlington terminó. Fue mandado a un rival de la División Oeste de la Americana, Atléticos de Oakland. Se va al lúgubre Coliseum, junto con el receptor Aramis García y 13,5 millones de dólares. A Texas llegan el poderoso Khris Davis, el careta Jonah Heim y el lanzador Dane Acker. “Ésta es una oportunidad para él (Elvis) de jugar como campocorto…”, dijo Jon Daniels en un reporte de MLB.com. “Él está muy confiado en sus capacidades para hacer eso en un club muy bueno”.

Decir que Elvis Andrus se convirtió en el mejor campocorto de su generación, con los 12 años que duró en Rangers de Texas, es de alguien tan aventurero como Indiana Jones con muletas. Andrelton Simmons es un virtuoso defensivo. Troy Tulowitzki tuvo un bate que marcaba diferencias. Brandon Crawford estuvo por mucho tiempo como el rey defensivo de la Nacional. Solo por nombrar a tres. Luego llegaron fenómenos de la posición como Francisco Lindor y (muy recientemente) Fernando Tatis Jr., e incluso el propio Carlos Correa.

Elvis Andrus, la constancia de Rangers de Texas

Sin embargo, no es ninguna aventura decir que Elvis Andrus fue el más constante de su tiempo en cuanto a tiempo de juego. Quizás no es ninguna empresa imposible aceptar al venezolano como el estandarte de la posición entre los peloteros activos, por todo el rato que ha jugado allí. No es cualquier cosa ser un campocorto titular en las Grandes Ligas y, sobre todo, mantenerse en el mismo lugar por tanto tiempo.

Esa constancia fue lo que hizo valioso a Elvis Andrus para Rangers de Texas. La organización confió en él desde el principio. El torpedero, ya de 32 años, fue una hechura de la firma de Bravos de Atlanta, en enero de 2005. Poco más de dos años después, la organización lo mandó a Texas, junto con Jarrod Saltalamacchia, Matt Harrison, Neftali Feliz y Beau Jonez; a Atlanta llegaron Ron Mahay y la gran estrella de la transacción: Mark Texeira.


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Luego Andrus hizo algo que solo consiguen los grandes prospectos (como lo fue él): debutar y –sobre todo- mantenerse en una posición premium y que nadie se la peleara. Obviamente, era el campocorto del futuro de los Rangers para 2009. Después de su debut el 6 de abril nadie le discutió el puesto. Y así se convirtió en un símbolo entre los campocortos de la actualidad.

Líder entre los torpederos activos

Por todo lo que hizo en Rangers de Texas, Elvis Andrus puede –si es que quiere- pavonearse de algunas cosas. Por ejemplo, es el jugador activo con más juegos como campocorto, y lo es por mucho. El venezolano tiene 1.628 encuentros en la posición, y el segundo lugar es de el dominicano Erick Aybar (quien no ha anunciado su retiro oficial) con “apenas” 1.337. Es el único jugador que sigue en los terrenos con 2.000 o más outs como torpedero. Bueno… De hecho, es el único con más de 2.500 (2.529). También es líder en asistencias entre campocortos activos con 4.487 (segundo Brandon Crawford, 3.516), y también es la cima de dobleplays hechos con 1.064. Claro, también comanda los errores con 194.

Todo eso lo logró por su consistencia y resistencia ante las durísimas exigencias que el beisbol le pide a un campocorto. Es así como Elvis es uno de los seis venezolanos con 10 o más temporadas en las Mayores de al menos 140 juegos. Tiene exactamente 10. Por encima están Bob Abreu (14), Omar Vizquel (14), Luis Aparicio (14), Miguel Cabrera (12) y David Concepción (11).

La consistencia de Elvis Andrus se acabó en abril de 2018, cuando Rangers de Texas lo inscribieron en la lista de lesionados. Fue el primer gran escollo físico en su carrera: una fractura en el codo derecho por un pelotazo. Luego de esa primera vez visitó la odiosa letanía en tres oportunidades más. Ya con 32 años, y una de las mejores carreras entre los campocortos de la actualidad, y sobre todo entre jugadores venezolanos, son muchas las expectativas que tienen las oficinas de Oakland en él.

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