Curt Schilling: un brazo inmortal y personalidad humana

Exclusivamente en el aspecto deportivo, Curt Schilling puede estar a la par de cualquier lanzador que repose en el Salón de la Fama. No es eso lo que evitó su inclusión a Cooperstown. Son sus acciones fuera del campo y por las redes sociales que, de momento, tienen fuera del pabellón del beisbol.

Porque Schilling ha demostrado que no teme a ser políticamente incorrecto. Sus ideales son innegociables y, aunque le cuesten su trabajo o perjudiquen a su imagen, las dará a conocer. Es parte de una personalidad que busca la confrontación con la misma intensidad que intentaba ponchar a sus rivales, pero que en esta oportunidad, lo aleja cada vez más de la inmortalidad.

Durante su carrera mostró parte de ese poco temor a las discusiones. Arremetió contra periodistas de ESPN, a los que calificó como “personas con tan poca habilidad en su profesión que necesitan especular, inventar, fabricar, para escribir algo lo suficientemente interesante para ser impreso”. Mientras que a Pedro Gómez, quien escribió en una columna sobre el ego de Schilling, también lo atacó. “Tienes que darse cuenta de que hay gente que no te gusta y, desafortunadamente, a veces esas personas tienen una voz, me disgustan y probablemente coincide con mi aversión por él”.

Son algunos de los conflictos que se repitieron durante su carrera. Con compañeros de equipo, directivos de Major League Baseball (MLB) y demás, que crearon una imagen que todavía le pesa.

Curt Schilling: un caballo de postemporada

No es necesario buscar adjetivos para embellecer lo que de por sí es espectacular. Con solo decir que Curt Schilling perdió dos juegos durante las 19 aperturas que realizó en postemporada, ya es suficiente para recalcar su dominio en los escenarios en los que normalmente al resto les cuesta lidiar.

Pero de nuevo, Schilling no está en el Salón de la Fama por otros motivos. Durante la temporada regular sumó 216 victorias, dejó efectividad de 3.46 y consiguió 3116 ponches en 3261 entradas trabajadas. Se trata de números imponentes, sin embargo, no se equiparan a su versión cuando llegó octubre.

Curt Schilling concedió apenas 33 anotaciones limpias durante los 133.1 innings que lanzó de por vida en playoffs. Lanzó cuatro juegos completos, ganó tres anillos de campeón y terminó con un Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 2001, cuando fue uno de los principales artífices del título de los DBacks ante los Yankees.

EscenarioRécordEfectividadWHIP
Temporada regular216-1463.461.13
Postemporada11-22.230.96

Otra de sus exhibiciones más recordadas en postemporada se encuentra el famoso juego de «calcetín sangriento», el sexto encuentro 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 2004. Schilling había estado luchando contra una lesión en el tobillo durante algún tiempo y, antes de ese juego, le cosieron un tendón dañado para poder lanzar. Mantuvo a los Yankees a una carrera en siete entradas para forzar un decisivo Juego 7.

El 27 de abril de 2007, el locutor Gary Thorne dijo que oyó a Doug Mirabelli, receptor de Boston durante esa campaña, decir que la sangre en la media era pintura. Como era de esperarse, Schilling arremetió contra el periodista. “Así que Gary Thorne dice que Doug le dijo que la sangre era falsa. Que incluso cuando es llamado no puede admitir que mintió. Doug nunca le dijo nada a Gary Thorne. Gary Thorne escuchó algo y luego reportó mal lo que escuchó. No sólo lo reportó mal, sino que malinterpretó lo que reportó mal”, comentó el estadounidense.

Polémicas por redes sociales

La cuenta de Facebook de Curt Schilling es normalmente la vitrina por la que comparte sus opiniones. Muchas de ellas son catalogadas de polémicas y las que han causado rechazo por parte de la prensa especializada en los Estados Unidos.

Por ahí comunicó que deseaba que lo retiraran de la papeleta del Salón de la Fama para 2022. Sería su último año para optar por la inmortalidad y, aunque se desconoce si la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) aceptará su petición, quiere renunciar a esa posibilidad. “No participaré en el último año de la votación. Solicito que me eliminen de la boleta electoral. Lo someteré al comité de veteranos y a los hombres cuyas opiniones realmente importan y que están en condiciones de juzgar a un jugador».

Se trata de la última polémica en la que estuvo envuelto el exlanzador por las redes sociales. Continuamente sus comentarios fueron tomados como incendiarios y, en definitiva, le restaron votos para ingresar al Salón de la Fama.

Schilling, de 54 años de edad y pensamiento inamovible, ha criticado numerosas ocasiones a las leyes de los Estados Unidos que “buscan favorecer a los transgéneros”. Recientemente publicó una imagen en sus redes sociales de un hombre corpulento, con peluca y ropa de mujer, para celebrar la legislación que evita el uso de baños públicos de personas transgénero.

La imagen provocó muchos comentarios negativos

«¡Déjalo entrar al baño con tu hija o alguien más, o serás una persona de mentalidad estrecha, que juzga, que no ama, que es un villano racista y merece morir!», aseguró en el enunciado de la publicación.

Por su cuenta de Twitter, también se metió en problemas. En 2015, mientras trabajaba con ESPN, fue suspendido por publicar una foto en la que comparaba a los musulmanes extremistas con los nazis. «Se dice que sólo el 5-10% de los musulmanes son extremistas. En 1940, sólo el 7% de los alemanes eran nazis», escribió junto a una imagen de Adolf Hitler. «La matemática es asombrosa cuando se llega a los verdaderos números».

De esta forma, Curt Schilling se transformó en un alborotador en las Grandes Ligas. Sus actuaciones y estadísticas como lanzador terminaron opacadas por su conducta fuera del campo, lo que seguramente le costará una placa en Cooperstown.

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