Eugenio Suárez ha cumplido con sus metas desde que llegó a Cincinnati

Muchas veces un cambio de hábito es lo mejor, para salir de un lugar que mantiene al ser humano quedarse estancado. Eugenio Suárez no es ni la sombra de aquel joven pelotero firmado por los Tigres de Detroit. Su peso, poder, habilidad y rango incrementaron de manera explosiva desde que se uniformó con los Rojos de Cincinnati. Hoy en día es la cara ofensiva del equipo, donde sus metas se van quedando cortas en el papel.

El oriundo de Puerto Ordaz debutó un 4 de junio de 2014 con los Tigres de Detroit. El equipo que lo firmó en un principio como campocorto. Tenían muchas expectativas con el criollo de 22 años de edad (para ese momento). En 85 juegos disputados su average fue de .242 con cuatro jonrones y 23 impulsadas. Sin embargo, algo no terminaba de encajar en el gusto de los bengalíes. Suárez no mostraba un alcance supremo como parador en corto y, eso era un gran problema.

Los rayados tomaron la decisión de desprenderse de su promesa, junto al también joven Jonathon Crawford por el lanzador Alfredo Simón.

Para un pelotero, ser cambiado en su año de estreno llena de incertidumbres sus pensamientos. Muchos creen que no están haciendo bien las cosas o sencillamente nunca gustó en el equipo. Pero la respuesta correcta, es que, a muchos les cae mejor un cambio de aires, cuando no pega brisa en su ventana.

Cuando los Rojos adquirieron a Suárez desde los Tigres en diciembre del 2015 a cambio del lanzador dominicano Alfredo Simón, no esperaban que el infielder aportara semejante producción ofensiva y poder.

El campocorto era peleado con Zack Cozart, quien para ese primer año del venezolano en los escarlatas, no parecía mucha diferencia con el bateo. Sin embargo, los errores en el guante de Suárez (un punto muy importante en su titularidad) le costarían su puesto. Así que, con la solución tenía que ser moverse, pero no de Cincinnati, sino de almohadilla.

La inminente salida del antesalista Todd Frazier obligó a los Rojos, en buscar un reemplazo que fuera igual de explosivo y una muralla en la esquina caliente. Allí es donde entró la oportunidad única para Eugenio Suárez.

Con excepción de tres juegos en la tercera base, Suárez había fungido exclusivamente como torpedero a nivel de Grandes Ligas. Luego de disputar 48 juegos como antesalista en ligas menores, pero sin acumular tiempo de juego significante en dicho puesto desde el 2009, su primera temporada como pelotero profesional en el sistema de los Tigres.

Tomó con fuerza su movimiento y desde ese momento, se convirtió en la pieza inamovible de la tercera almohadilla de Cincinnati.

Metas cumplidas

Para Eugenio Suárez el cambio le cayó como anillo al dedo. En 2017 pensaba que un MVP era algo lejos de conseguir para su temprana carrera, pero estar en un Juego de Estrella si era más posible. Solo un año después de esa petición, se hizo realidad estar seleccionado entre las otras estrellas.

Sus batazos estaban en sus proyecciones. Cada año fue incrementando su cantidad de cuadrangulares por temporada. En su primer curso en Las Mayores, Suárez soltó cuatro palazos. Con apenas un mes con los Rojos, superó esa marca. Terminó el año con 13 en total. Para la siguiente zafra disparó 21. Luego lo incrementó a 26. Después en 2017 soltó 34 y en 2019 llegó el récord. Con 159 encuentros disputados en la campaña pasada, Eugenio Suárez no solo reventó la pelota más de 40 veces, sino que rebasó a su compatriota Andrés Galarraga, como el venezolano con más vuelacercas disparadas en un mismo año con 47.

Recuperado y mejorado

Al terminar la exitosa temporada 2019, sus récords estaban escritos, pero en el hombro derecho quedó un dolor que lo llevó a tomar una gran decisión. Eugenio Suárez entró a quirófano y se operó de un dolor que lo molestaba.

“Me siento muy bien. Hice muy buen trabajo en casa con la rehabilitación”, dijo Suárez el lunes a MLB. “Mi cuerpo se siente de lo mejor. El hombro se siente bien. Lo más importante para mí es la mente. Cuando tengo la mente fuerte, creo que lo demás está bien. Estoy muy contento de estar nuevamente en mi casa, Cincinnati, poner todo sobre el terreno y ver qué pasa este año. Estar con mis compañeros me hace sentir bien”.

Tras conectar 49 jonrones y remolcar 103 carreras en el 2019, Suárez fue operado el 28 de enero para remover cartílago suelto del hombro derecho luego de sufrir una caída en la piscina de su casa. El oriundo de Puerto Ordaz estaba supuesto a hacer su debut primaveral el 13 de marzo como bateador designado, pero la pandemia del COVID-19 obligó la cancelación de la pretemporada.

“No creo que hubiese perdido muchos juegos, quizás los primeros tres partidos en casa”, señaló Suárez. “Creía que estaría listo para el Día Inaugural, pero no lo sé. Mi hombro no se sentía al 100% en ese momento. No estaba tirando duro”.

Durante la pause del béisbol, Suárez entrenó en el sur de la Florida con algunos compatriotas, entre ellos César Hernández de los Indios y Avisaíl García de los Cerveceros.

Suárez mantuvo la disciplina con respecto al acondicionamiento físico, para no estar atrasado cuando el equipo se reuniera nuevamente el viernes.

“No comí mucha comida venezolana. Eso fue lo principal”, dijo Suárez. “Traté de estar en forma. Practiqué todos los días. Hice mi rutina, mis entrenamientos, el hombro. Estuve fildeando rodados y bateando muy bien. Vivo en Miami. El clima es muy bueno para entrenar y tuve mi práctica normal. Batear en el terreno, el programa para el hombro. Todo me hizo sentir que estaba en forma y listo para cuando llegara este momento”.

2 comentarios

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