Félix Hernández rejuveneció el control de sus armas

Sin la artillería de su reinado en Seattle o el brillo que había en su entorno en cada salida del Safeco Field, Félix Hernández enseñó nuevamente que puede ser un rey sobre el montículo. El rejuvenecido venezolano de 33 años de edad lució dominante por cuarta salida consecutiva en pretemporada y parece estar encaminado a ganarse un puesto en la rotación de los Bravos de Atlanta.

Hernández, quien firmó un contrato sin garantías, se acreditó la derrota ante los Medias Rojas de Boston, pero ponchó a seis y solo concedió una carrera. Mejoró su línea estadística en primavera a 14 abanicados en 13.2 entradas, con una efectividad de 1.98.

¿Serán esos números suficientes para conseguir un cupo en el cuerpo de lanzadores en Atlanta?

“Solamente estoy enfocado en hacer mi trabajo”, dijo Félix Hernández a MLB sobre esa posibilidad. “No está en mis manos esa decisión. Por eso, solo pienso en lo que puedo controlar”.

Con la lesión de Cole Hamels, la rotación de los Bravos tiene dos espacios con tres candidatos a ocuparlas. Además del venezolano, Sean Newcomb y Kyle Wright son los otros nombres que pelean por esos lugares.

Hernández sigue en la discusión

Afortunadamente para Hernández, cuando restan menos de dos semanas para el inicio de la temporada, demostró lo suficiente para mantenerse en la carrera. Después de todo, luego de sus problemas físicos y de rendimiento—efectividad de 5.42 desde 2017—había más dudas que certezas sobre su chance de hacer el equipo.

«Necesita seguir adelante y luego volveremos a evaluar todo», dijo a MLB.com Brian Snitker, mánager de los Bravos, sobre Félix Hernández. «Tenemos siete abridores que estamos estudiando, y a los siete les está yendo bastante bien. Solo tendremos que esperar y ver. Creo que las próximas salidas de [Hernández] tendremos una mejor percepción. Probablemente verá algunas alineaciones «A». Eso también será una prueba».

Un Rey más controlado

Sería ignorar la realidad decir que el “Rey” Félix es el mismo de sus años mozos. Ya no cuenta con la misma potencia del 2010 cuando ganó el Cy Young de la Liga Americana, ni la resistencia para superar los 120 pitcheos cada cinco días. Pero tampoco es el mismo de 2019, ése que luchaba para ubicar sus envíos y se le dificultó no regalar boletos.

“Estar saludable es una parte”, inició Hernández sobre sus diferencias a la zafra anterior. “Ahora tengo un mejor comando de mis lanzamientos. Los puedo ubicar en ambas zonas del plato. Tanto la recta, como los pitcheos secundarios y mi cambio. Esa es la principal diferencia a los dos años anteriores”.

De mantener ese ajuste, seguramente se quedará con uno de los lugares en la rotación iracunda. Tiene tres pruebas por superar y mucha confianza para seguir.

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