Gerencia de Cardenales: se extrañó el batazo oportuno, pero satisfacción a pesar de la derrota

Las heridas en el corazón de la gerencia de Cardenales de Lara están abiertas. Hace menos de 24 horas los pájaros rojos fueron dejados en el terreno por un batazo decisivo de Niuman Romero. No fue una derrota más: resultó la pérdida de la final de la temporada 2020-21 de la LVBP por la vía de la barrida. El sueño del club era ver el crepúsculo barquisimetano con el trofeo que los ungía como tricampeones. Pero no sucedió.

Sin embargo, y a pesar del despecho natural que existe en la derrota en una instancia máxima en el beisbol venezolano, hay algo de satisfacción en las sillas de mando del nido. El viaje de Maracay a Barquisimeto le dio más tiempo a la gerencia de Lara de pensar las cosas, luego de ser testigo del cuarto título de Caribes de Anzoátegui. Y en esas meditaciones, los jerarcas llegaron a una conclusión: jugamos una final en una temporada difícil.

“Al final del día creo que fue una temporada positiva por todo lo que ella conllevó”, dijo Carlos Miguel Oropeza, cabeza de la gerencia del Cardenales (gerente general) en conversación con Triángulo Deportivo. “Tuvimos muchos momentos de incertidumbre. Estuvimos a días de que no se jugase la temporada. Entonces creemos que haber podido armarla, un reto significativo gerencialmente, haber llegado a una final, sorteando escollos, es algo positivo”.

Gerencia de Cardenales: victorias, derrotas y COVID

No es que Lara llegó por mera causalidad a la semifinal y la final le cayó del cielo. El equipo siempre fue favorito para estar entre los dos mejores del campeonato, así como Caribes. Con José Moreno como estratega (ganador del Mánager del Año), los pájaros rojos dominaron la difícil División Occidental con récord de 25-15, el mejor de la ronda regular. Luego vencieron en siete juegos a Tigres de Aragua.

Y si alguien lo pregunta: sí, el COVID-19 estuvo en las intimidades del club, como en los otro siete conjuntos. Pero aun así Cardenales no cayó en baches, para la tranquilidad de la gerencia. La bandada roja pudo dejar atrás a Navegantes del Magallanes y Bravos de Margarita, dos clubes que terminaron la ronda regular entre los cuatro mejores de la liga en cuanto a balance de ganados y perdidos.

“Yo debo reconocer el trabajo y el valor de los peloteros. Les tocó vivir muchas situaciones. Casi todo nuestro roster tuvo o pasó por COVID. Hubo pérdidas mortales de compañeros y personal cercano a la organización (como el pitcher Derian González)”, recordó Oropeza. “Pero el grupo se mantuvo positivo. Obviamente queda un mal sabor porque queríamos el tricampeonato, pero nada que reprochar. Creemos que fue una temporada positiva”.

Lo que faltó en la final

El balance general de la gerencia de Cardenales es positivo. Ok, pero… ¿Cómo se puede analizar la derrota contra Caribes en la final? Fue una serie que se definió en solo cuatro juegos, algo que no ocurría en la liga desde hace 29 años. ¿Qué fue lo que le faltó al equipo para responderle a La Tribu y acercarse más a la ilusión estrellada del tricampeonato?

La frialdad de los números reflejan algo que es inocultable: la ofensiva de Lara no pudo descifrar a los pupilos de Mike Álvarez, como sí lo hizo contra otros rivales. Cardenales solo bateó para .234 de average y .694 de OPS (sumatoria de embasado y slugging). Mientras que Caribes tuvo guarismos de .331 y .804.

“Ahora vienen una serie de análisis para sumergirnos en la parte deportiva. Pero creo que simple y llanamente lo que nos faltó fue ejecutar el ABC del beisbol”, señaló Oropeza dando la visión de la gerencia de Cardenales. “No pudimos batear con gente en base. El juego más abierto fue el primero y temprano pudimos dar un batazo para abrirlo y no lo hicimos. El segundo llegó a extrainning igual a cero carreras. El tercero terminó 9-6 y bueno qué decir del último que se terminó en 10 innings, 8-7. Entonces, ¿qué te puedo decir en este momento? Que Caribes bateó con gente en bases, corrió bien y ejecutó todo a la perfección. Jugó un excelente beisbol”.

Al momento de ejecutar las jugadas de rutina, Anzoátegui también resultó mejor que Lara. La Tribu cometió dos errores por cuatro de los pájaros rojos. Y aunque Silvino Bracho, la adición de los alados estuvo inmaculado en 2.2 innings, el relevo general tuvo 6.52 de efectividad y 2.22 de WHIP, cifras nada eficientes.  

La clave de la gerencia de Cardenales: reinvención

Uno de los mayores retos que tiene la gerencia de Cardenales es tratar de que esta generación entre a una curva descendente. Todo en la vida es cíclico, y en el deporte más. Hay equipos que dominan una era, y luego caen por un tiempo para volver a renacer. Lara goza de un grupo que ha jugado cinco finales consecutivas, y que tiene dos títulos.

Para Carlos Miguel Oropeza la palabra clave para lograr que las posibilidades de títulos no se desvanezcan en el futuro es: reinvención. Adaptarse, evolucionar o perecer. Una de las leyes universales de la biología.

“No te puedes conformar. Siempre te tienes que reinventar. Eso ha quedado evidenciado en Cardenales”, expuso el responsable de la gerencia de Cardenales. “Tuvimos una generación que jugó tres finales y ganó un título. Con todo lo que ocurrió el año pasado tuvimos que reinventarnos y ganamos el bicampeonato. Esta vez supimos que iba a haber temporada tres semanas antes del juego inaugural, y también nos reinventamos. Seguimos adelante e hicimos movimientos para tener jugadores de calidad que nos den futuro como Gabriel Moreno, Alejandro Requena o Máximo Castillo”.

Cardenales se marcha de la temporada 2020-21 con otro subcampeonato. Pero no ha dejado de ser un favorito. Si presenta la campaña siguiente un equipo similar al que tuvo en esta, es muy probable que de nuevo sea considerado para pelear por uno de los dos puestos a la final. En unos cuantos crepúsculos se verá qué ocurrirá.

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