Gerencias de la LVBP mantienen la cautela en medio de la incertidumbre

Los meses previos a la temporada 2019-2020 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) había una extraña calma en las gerencias de los equipos. Acostumbradas a estar constantemente en negociaciones para concretar traspasos, el ritmo bajó por no tener certeza en la participación de determinados jugadores.

Los Leones del Caracas abrieron el mercado de cambios adquiriendo a Daniel Hurtado desde los Tigres de Aragua por Leobaldo Piña. El lanzador melenudo participó en la campaña, pero el joven antesalista decidió no jugar en Venezuela con su nuevo equipo. Ninguno de los movimientos para la campaña anterior en la LVBP involucró a peloteros grandesliga, como se acostumbraba en años anteriores.

“La verdad es que había muchas expectativas y no teníamos claro cuáles jugadores iban a participar”, dijo el directivo de uno de los ocho equipos de la LVBP. “Seguramente por eso no se concretaron muchos cambios, pero siempre hay negociaciones. Los equipos se mantienen constantemente en conversaciones”.

El panorama no cambió mucho en la actualidad. A pesar que el veto de MLB solo se mantiene sobre Tigres y Navegantes del Magallanes, son pocos los cambios que se han concretado cuando restan siete meses para el posible inicio de la campaña 2020-2021.

Solamente dos cambios fueron anunciados en los primeros tres meses del año en curso. En ambos los bengalíes han estado involucrados y los jugadores que recibieron no pertenecen a organizaciones de las Grandes Ligas. El 30 de enero sumaron a Alberto González desde los Tiburones de La Guaira y el 6 de marzo añadieron al lanzador Dedgar Jiménez desde los carabobeños, que incorporaron al jardinero Juan Infante.

“Es difícil correr riesgos cuando no tienes la certeza de usar al jugador que vas a recibir. En la última temporada los peloteros que contaron con el mayor protagonismo no pertenecían a MLB y, ante la posibilidad que eso se repita, hay dudas de buscar un talento de ese tipo”, continuó el gerente de un equipo en la LVBP.

De momento los altos directivos del circuito criollo siguen intentando remover el veto sobre las ocho organizaciones y que todo retome su cauce natural. Sin embargo, las incertidumbre se mantiene y las gerencias mantendrán la cautela.

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