Glenn Burke pagó con su carrera en Grandes Ligas ser gay

Glenn Burke fue un pelotero que, dentro de las diferencias de nivel con otras estrellas, era como cualquier otro. Usaba un uniforme para entrar el terreno, un guante para atrapar pelotas y un bate para hacer contacto en la caja de bateo. Sin embargo, había una diferencia: sentía atracción física y emocional por los hombres.

Pero nunca deseó que eso marcara su carrera. Todos sus compañeros y jefes en el equipo sabían de su preferencia sexual, no obstante, nunca lo hizo público. Mientras estuvo en las Grandes Ligas, nunca habló al respecto fuera de la intimidad.

En el terreno fue un pelotero difícil de ignorar. En las ligas menores destacó por su capacidad para chocar la pelota y velocidad para estafar bases, cualidades con las que ganó su ascenso a las mayores con los Dodgers de Los Ángeles en 1976.

No era una de las figuras del equipo, puestos que ocupaban Steve Garvey o Ron Cey, pero Burke era alguien que los estrategas deseaban contar. Se dedicó más a ser una opción para ayudar desde el banco y lo cumplió a cabalidad. Bateó para .248 en 124 juegos con los Dodgers y cometió solo cuatro errores en más de 700 entradas a la defensiva en los tres puestos de los jardines. Además, robó 17 bases y anotó en 27 ocasiones.

Por eso, el mánager Tom Lasorda lo colocó en su roster para la Serie Mundial de 1977 para enfrentarse a los Yankees de Nueva York. Y en la final, el escenario más exigente del beisbol, participó en tres encuentros para ayudar a los Dodgers a ganar un campeonato.

Un año más tarde, los Dodgers traspasaron a Glenn Burke a los Atléticos de Oakland. Al Campanis, gerente general del equipo en ese momento, nunca le dio explicaciones del movimiento, aunque en el club house lo tenían bastante claro. “Todos sabíamos que la razón por la que fue cambiado era su homosexualidad”, aseguró Dusty Baker, actual mánager de los Astros de Houston y jardinero central del equipo en ese momento. “No puedo ser más franco que eso”.

Que Burke haya sido gay, no era un problema para sus compañeros. En un reportaje de MLB, peloteros de la época lo definieron como “una persona excepcional y en el diamante un jugador feroz”. Por eso, el mundo del beisbol se sorprendió cuando Glenn Burke se quedó sin equipo en 1978 y su carrera terminó sin razón aparente.

“Un atleta impresionante. Uno de los peloteros más entretenidos que ha tenido el juego y una gran personalidad dentro de un equipo”, afirmó Mark Langill, historiador de los Dodgers. “Una de las personas más agradable de tener al lado con la que estuve en mi vida”.

Fue hasta 1982, en un retiro forzado, cuando Glenn Burke habló públicamente de su orientación sexual que, sin ser un motivo argumentado, se convirtió en la razón por la que salió del beisbol.

“El prejuicio me sacó antes de tiempo. Pero no me cambió. Y nadie podrá decir que no lo logré”, dijo Burke poco antes de morir en 1995. “Puedes decir que las Grandes Ligas tuvo un jugador gay”.

Glenn Burke, el inventor de “choca esos cinco”

Todos esos saludos entre los peloteros en la actualidad, que a veces duran hasta minutos, tienen su origen en el “choca esos cinco”. Unir dos palmas de la mano para celebrar un logro, nació de la mente de Glenn Burke. El mismo que fue despojado del béisbol por ser gay.

En la última semana de la temporada de 1977, los Dodgers ya habían asegurado el boleto a postemporada, pero había mucho drama en los encuentros en Los Ángeles. Ron Cey, Dusty Baker, Steve Garvey y Reggie Smith tenían la oportunidad de convertirse en el primer cuarteto en la historia de las Grandes Ligas con 30 jonrones en una campaña. Del grupo, solo Baker tenía 29 cuadrangulares cuando restaban días para finalizar la zafra.

En el sexto episodio del encuentro 162, Baker la desapareció por el jardín izquierdo. Cuando llegó al plato, Burke encontró la forma perfecta para felicitarlo. Llevó su mano derecha detrás de su cabeza y la abalanzó contra el físico de su compañero. Dusty Baker nunca vio algo similar antes.

Baseball's First Out Player, Glenn Burke, Created the High-Five ...

“No sabía qué hacer. Entonces golpeé su mano”, recordó Baker en un documental de ESPN sobre la vida de Glenn Burke. “En las fotos se ve que llevó su mano muy atrás y parecía que iba a golpearme”.

Lyle Spencer, periodista que cubrió a los Dodgers desde 1977 hasta 1981, aseguró que esa acción fue repentina en Burke. No estaba pensaba. Solo fue una reacción para un momento que todo el equipo quería celebrar.

Desde ese momento, todo hit, anotación, ponche o jugada defensiva se celebró con el “choca esos cinco”. Todo gracias a la espontaneidad de Glenn Burke.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba