Los Héroes del 41: algo más que una hazaña deportiva

Sus proezas son repetidas por varios medios de comunicación del país cada 22 de octubre. Los Héroes del 41 son tan parte de la historia de Venezuela como cualquier otro evento que haya tenido una importancia elevada en el país. Pero ésta, a diferencia de otras, no se concretó con fusiles o machetes, sino con bates, guantes y una pelota de beisbol.

Porque el triunfo de la selección venezolana que ganó el título en la Serie Mundial de Beisbol Amateur en 1941 tuvo un impacto en el país. Tan grande, que transcendió lo deportivo. Tuvo un impacto en la mentalidad del ciudadano, golpeado y acostumbrado a vivir en medio de eventos desafortunados.

Para ese momento, Venezuela estaba inmersa en continuas desgracias. La malaria hacía estragos por el país, por lo que las condiciones sanitarias no eran las acordes para el desarrollo prospero de una nación. Además, todavía se sentía los embates de la dictadura de Juan Vicente Gómez y, aunque el petróleo se asomaba como un salvador en el aspecto económico, la moral de la población estaba quebrada.

Ante semejante escenario desalentador, pasó a un segundo plano que el periodista Abelardo Raidi estaba armando un equipo de beisbol que representaría al país en la IV Serie Mundial Amateur de Béisbol a realizarse por tercera ocasión en La Habana. Ya Venezuela había participado en 1940, sin embargo, los resultados fueron lo suficientemente negativos, que era necesario un cambio radical en la estructuración del róster.

“Era un país acostumbrado a las derrotas”, afirmó el historiador Javier González. “Estaban sumidos a una gran miseria e inmerso en todo tipo de desgracias. Una nación todavía rural, que no tenía la más mínima expectativa de prosperidad.

“Raidi, como delegado encargado, tuvo una visión que no era centralista. Escogió a los mejores peloteros de todo el país. Viajó al oriente, a Maracaibo y todos lados de Venezuela para encontrar a los beisbolistas que fueran los mejores. Ese grupo estuvo en una serie que servía de preparación y que estaba Cuba, la potencia del beisbol. Ahí ganaron, por lo que había mucha confianza, pero la gente no creía en ellos”. Ser exitoso no estaba ligado al venezolano para ese momento, ser protagonistas de infortunios, sí.

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Para cuando se decretó la voz de play ball para el primer encuentro, pocos estaban interesados en lo que sucedía en Cuba. Pero poco a poco eso cambió. Venezuela derrotó 8-2 a El Salvador en su debut, luego aplastó a Puerto Rico 12 a 12 durante su segundo encuentro y vencieron más tarde a México, Estados Unidos, Panamá y Nicaragua.

De esa forma, Venezuela llegó a los dos encuentros finales invicto, pero con los favoritos del certamen como próximos rivales. La selección criolla cayó ante República Dominicana y se medía a Cuba, que había vencido a sus siete anteriores contrincantes y necesitaba otro triunfo para defender su cetro. En cambio, el combinado que dirigía Manuel “El Pollo” Malpica estaba obligado a ganarle a los locales para forzar otro juego que definiera al campeón. Contra todo pronóstico, Venezuela venció y obligó a una jornada definitoria.

La radio: el canal de los Héroes del 41

Antes de 1941, Venezuela tuvo todo tipo de eventos importantes. Buenos y especialmente malos. Sin embargo, no había un medio que permitiera llegar la información a los ciudadanos con la suficiente prontitud para generar expectativas. Los Héroes del 41 tuvieron en la radio ese canal para crear un vínculo con los compatriotas que estaban a kilómetros de distancia.

Por ahí se empezaron a informar sobre el éxito que tenía el equipo venezolano en Cuba. Poco a poco esa selección ganaba espacio en los medios y, cuando la noticia de que jugarían la final contra el favorito llegó, el clima en el país cambió.

“Todo se paralizó por dos horas y ocho minutos que duró el encuentro. Todas las empresas liberaron a sus trabajadores en la tarde para que fueran a escuchar el juego, por lo que había muchas expectativas”, explicó González. “No importa si era aficionado o no del beisbol, estaba pendiente. Por eso es tan importante ese grupo, porque por primera vez un evento tuvo un impacto tan grande al momento que sucedía”.

Fue poco a poco que en Venezuela se empezaron a conocer los beisbolistas que luego se convirtieron en héroes. Daniel “Chino” Canónico y Juan Francisco “Gatico” Hernández, los mejores brazos de la selección. Jesús “Chucho” Ramos como regio bateador y Enrique Fonseca, receptor con grandes virtudes defensivas y que falleció el pasado 11 de diciembre, siendo el último de ese grupo que se despidió del plano terrenal.

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La victoria de Venezuela, 3-1, significó más que un trofeo. Ese triunfo en territorio cubano cambió la mentalidad del ciudadano, que desde ese momento se vio en condiciones para superar cualquier escollo. Se tomaron las calles, la celebración era la orden del día y reinó la felicidad. “Esa victoria fue importante para el país porque se recuperó el sentimiento patrio. Nuevamente estábamos orgullosos de ser venezolanos”, contó Javier González.

En medio de la algarabía, solo una mente como la del poeta Andrés Eloy Blanco podía interpretar la importancia de lo que significaba ese logro. Ese último out, por sí solo, no tenía sentido. Para convertirlo en símbolo, había que darle fuerza. Para hacerlo usó sus principales herramientas: las palabras que, años después, todavía son utilizadas por historiadores para contextualizar a las generaciones futuras sobre el impacto de los Héroes del 41 en Venezuela.

“Pero la radio va anunciando los triunfos, nos dice que un grupo de los nuestros muchachos… de los que tienen que correr más detrás de un pan que de una pelota, está imponiendo su músculo y su mente… Y entonces el que va creyendo en la anemia como un destino cree en sí mismo como un camino. Ya lo dijo el magistrado: lo mejor de esta victoria es la confianza recobrada, la fe en el rendimiento”, expresó Blanco durante la bienvenida a los Héroes del 41.

Como aficionado del beisbol y optimista de un cambio de mentalidad del ciudadano criollo, recurrió a los triunfos del equipo venezolano como fuente de esperanza e inspiración. Sabía que Venezuela iba a ser diferente tras ese juego en La Habana. Ahora sus compatriotas aspiraban a más. Triunfar, prevalecer podían ser aspiraciones perfectamente posibles.

«Pero la radio va anunciando los triunfos, nos dice que un grupo de los nuestros muchachos… de los que tienen que correr más detrás de un pan que de una pelota, está imponiendo su músculo y su mente… Y entonces el que va creyendo en la anemia como un destino cree en sí mismo como un camino. Ya lo dijo el magistrado: lo mejor de esta victoria es la confianza recobrada, la fe en el rendimiento. Antes, los niños venezolanos se bautizaban con nombres de guerrilleros y había un poco de eso en todos ellos; pero éste, así como es, es Vidal López», continuó Andrés Eloy Blanco.

Algo más allá del beisbol

El beisbol ya era parte de las prioridades del venezolano antes de 1941. Que la popularidad de la disciplina aumentó tras el campeonato por los Héroes del 41 es posible, pero Javier González no piensa que ese debería ser el principal legado de ese grupo.

Por más que suene ilógico, esa tarde del 22 de octubre de 1941 cambió todos los aspectos del país. Lo hizo porque, tras esa victoria, el venezolano se convenció que podía destacar, algo que afortunadamente no se quedó en lo deportivo.

“Como dijo Andrés Eloy Blanco: ‘estábamos acostumbrados a las derrotas y ese día ganamos todo’. A través de la radio, que conseguimos el sentimiento patrio, ese equipo nos demostró que podíamos cambiar y podíamos ser una sociedad triunfadora. Ese estimulo lo inyectó esa victoria en Cuba”, analizó González.

Aseveró el historiador, que hasta el aspecto político cambió tras ese juego. “Poco tiempo después se hicieron una de las primeras elecciones que eran para escoger a una reina de belleza para un campeonato de beisbol en 1944. Fue el primer gran torneo que se hizo en Venezuela a nivel deportivo y ahí se volvió a coronar la selección criolla. El triunfo del 41, abrió unas compuertas nunca antes vista, a nivel económico, social y en general. El mundo descubrió al país”, siguió.

Son tan solo uno de los varios detalles por el que anualmente se recuerdan a los Héroes del 41. Ahora todos se encuentran juntos espiritualmente, en el que podrán presenciar cómo todavía tiene impacto lo que consiguieron 79 años después.

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