Ocho años del no hitter de Johan Santana: ¿Imprudencia o riesgo justificado?

Desde el 1 de junio de 2012 hasta la actualidad han pasado 2.922 días. Johan Santana, exlanzador de las Grandes Ligas, tuvo suficiente tiempo para ver los vídeos de aquel encuentro en el que dejó sin hits ni anotaciones a la ofensiva de los Cardenales de San Luis. Ese encuentro que, según muchos, terminó su carrera.

Pero no fue así.  “El Gocho” no dedicó ni un segundo de su retiro del diamante a rememorar aquellas imágenes de uno de los encuentros más importantes en su carrera. No por arrepentimiento, ni temor.

“Prefiero quedarme con lo que viví en ese momento. La celebración con mis compañeros y la adrenalina que se vivió ese día en el estadio”, aseguró Santana en una entrevista para Meridiano.

En esa noche de Nueva York, Johan Santana fue el protagonista. Sin embargo, Terry Collins quedó como el antagonista por su decisión de no remover a un lanzador que venía con problemas físicos en las últimas temporadas en su brazo de lanzar. En 2010 se operó el hombro, intervención que lo sacó de todo el 2011.

Sin embargo, el contexto era complicado para el piloto. En 2012 el equipo celebraba el aniversario número 50 y, aunque la franquicia tiene Series Mundiales, galardones y miembros del Salón de la Fama para alabar, en ese momento ningún serpentinero de los Mets había lanzador un no hit no run. Ni Tom Seaver, Dwight Gooden o Nolan Ryan—lanzador con más no hitters en la historia de las Grandes Ligas—lo hicieron con la camiseta metropolitana.

Eso provocó que Collins, por más dudas en su cabeza, no le quitará la pelota a Johan Santana en la novena entrada. Le tocaba batear, su equipo tenía ventaja en el marcador de ocho carreras. Era el momento para hacer el movimiento. No obstante, ni la ciudad, fanáticos o el propio Santana se lo perdonarían.

¿El no hitter terminó la carrera de Johan Santana?

El final del cuento es historia. Johan Santana dominó a Matt Holiday con elevado al jardín central para el primer out. Luego Allan Craig conectó un manso globo a las manos del patrullero izquierdo. Y todo cerró con un ponche a David Freese, que abanicó un cambio de velocidad a 78 millas por hora, el lanzamiento 134 de la noche para Johan Santana (cifra más alta en su carrera).

https://www.youtube.com/watch?v=P_QJKaKD-i8

“La emoción era demasiado grande”, aseguró Santana sobre sus sensaciones en ese momento. “Ni sabía que un aficionado saltó al terreno para celebrar con nosotros. Estaba muy cansado, pero todo valió la pena”.

Ese encuentro se convirtió en un debate en la prensa de Nueva York y en Venezuela. Especialmente, cuando siete días después Santana recibió seis carreras por la ofensiva de los Yankees. Luego los Rays de Tampa Bay le anotaron cuatro rayitas el 14 de junio.

Tras el juego sin hit ni carreras, Johan Santana realizó otras diez aperturas esa campaña. Concedió 45 anotaciones y 13 cuadrangulares. Ese año finalizó con una lesión en su hombro izquierdo y no lanzó en otro encuentro en las Grandes Ligas.

“La verdad es que ese año, mucho antes de ese encuentro, ya el brazo no se sentía bien. Estaba débil. Muchos dirán que ese juego terminó todo, pero no es así”, confesó Santana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba