Ocho grandes hiteadores que Miguel Cabrera debe evitar imitar en lo que resta de carrera

Miguel Cabrera está de los 3.000 hits en MLB como quien ve un cachito de tierra por primera vez después de meses a la deriva: tan cerca y a la vez tan lejos. Es decir, la meta y la gloria están a la vista, pero todavía se puede perecer en las impredecibles aguas de la vida. Lo único que debe hacer Miggy es seguir remando, pues quien lo hace sigue vivo, y mientras haya vida hay esperanzas, o eso es lo que dicen.

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Esta semana el inicialista y estrella de Tigres de Detroit hizo algo que muy pocos en la historia han conseguido: conectó su hit 2.900 en las Grandes Ligas. Es una cifra enorme, que lo coloca entre 41 figuras, todas de dimensiones dantescas en los registros del juego. Y sí, antes de llegar a los 3.000 imparables y los 500 jonrones, los hitos que busca y que muchos quieren verlo conseguir, él ya es alguien excepcional. Es tan especial que no hay muchas dudas cuando alguien pregunta qué sucederá con Cabrera en unos años. La respuesta es sencilla: vivirá por siempre en Cooperstown.

El Olimpo de los hits

Antes de que Miguel Cabrera lograra los 2.900 cohetes en su carrera, 40 peloteros habían pasado por esa cifra en MLB, y lo normal fue que todos llegaran a los 3.000 hits. Entre esas eminencias del bateo hay latinos, algunos más limpios que otros. Por ejemplo, Roberto Clemente es una especie de San Pedro de los 3.000. Justo con ese número está en la puerta de las deidades del hit. El panameño Rod Carew está un poco más arriba con 3.053. Los dominicanos Adrián Beltré uy Albert Pujols están por allí, con 3.166 y 3.266, respectivamente. Y llenos de escándalos de esteroides se encuentran el cubano Rafael Palmeiro (3.020) y el neoyorquino de ascendencia quisqueyana Alex Rodríguez (3.266).

Casi todos de los 12 mejores hiteadores de todos los tiempos de Grandes Ligas están en el Salón de la Fama de Cooperstown. El único que no goza de ese honor es Pete Rose, el líder de todos los tiempos en el rubro con 4.256, y quien se encuentra vetado por sus momentos oscuros con las apuestas.

Si Miguel Cabrera busca con todo el corazón arribar al menos hasta los 3.000 hits en MLB debe verse en los rostros de los que están allí. Ya tiene 38 años y 19 temporadas en el máximo nivel. Todo ese tiempo ha sido parte de lo mejor de lo mejor  del beisbol. No es un camino fácil. Cualquier mortal puede cansarse. Las rodillas se aflojan, el cuerpo tarda más en recuperarse, el cansancio se hace cada vez más fuerte. En fin, el tiempo no pasa en vano para nadie, ni siquiera para alguien que tiene cuatro títulos de bateo y una Triple Corona ofensiva.

Rozar los 3.000 hits en MLB

Hay ocho personas que Miggy debe tratar de evitar de seguir los pasos, y no porque sean malos ejemplos como personas. Bueno, quizás Barry Bonds es el único manchado entre ellos por todos sus problemas con los esteroides. Lo que debe hacer Cabrera es tratar de evitar que su carrera termine como la de ellos. Cada una de esas ocho figuras logró llegar a los 2.900, pero la trayectoria no les dio para romper la barrera deseada.

Al Simmons, uno de los mejores bateadores del beisbol entre 1924 y 1940, se retiró muy cerca de los 3.000 hits en MLB. Se despidió en 1944, con 42 años, y 2.927 imparables. Es muy posible que Cabrera lo alcance pronto. Simmons es solo uno de los ocho. El otro fue Rogers Hornsby, uno de los mejores paleadores de todos los tiempos (.358 de average en 23 temporadas). Sumó 2.930 hits y dijo adiós en 1937, con 41 años.

Willie Keeler, una figura del beisbol temprano, que debutó en 1892, colgó los ganchos en 1910, con 38 años. Barry Bonds, el único de los ocho que no está en Cooperstown, terminó su carrera con 2.935 hits, en 2007, con 43 calendarios de vida. El siguiente es otro del beisbol infante de 1888: Jake Beckley que con 2.938 hits se retiró en 1907.

Tan cerca y tan lejos

Frank Robinson, un pelotero de los 50’s y 70’s legendario por su poder, rozó los 3.000 hits en MLB. Se fue con 2.943 imparables, en 1976. Como Miguel Cabrera, logró ser un Triple Coronado (1966). Sam Crawford, célebre por tener el récord de más triples de todos los tiempos (309), jugó hasta 1917, tras 19 temporadas, y dijo no mal cuando tenía 2.961 incogibles. Sam Rice es el último. Estuvo en las Mayores entre 1915 y 1934, y dio 2.987 batazos; se quedó a solo 13 de los 3.000.

Esos son los ocho peloteros que Miguel Cabrera debe tratar de no imitar. No es que necesite los 3.000 hits para entrar a Cooperstown; ya tiene todo el derecho. Solo que seguramente sería muy lindo para él y todo el beisbol venezolano que un día diera ese emocionante imparable 3.000.

Ojalá lo podamos ver.

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