La confianza de David Ortiz de entrar a Cooperstown; ¿y saben qué? Tiene razón

Quizás David Ortiz no pertenece al Salón de la Fama dentro del Salón de la Fama de Cooperstown. Ese es el lugar de los dioses supremos del juego. El palacio de aquellos que si lograban la unanimidad de los exigentes votantes no habrían generado ningún escándalo.

Por ejemplo, el Big Papi está en un grupo bastante exclusivo: el de los 500 o más jonrones en las Grandes Ligas. Y allí hay –obviamente- varios tótems del juego. Aunque puede estar infravalorado en la actualidad por algunos, el average de bateo sigue siendo una estadística importante (por eso define a los campeones bate). En esa cofradía de 500 cuadrangulares solo ocho jugadores también lograron ligar para .300 de avg. de por vida; Ted Williams, Babe Ruth, Hank Aaron, Jammie Foxx y Willie Mays son parte de esas excepciones, y también miembros de ese salón aparte que existe entre los mismos inmortales.

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David Ortiz está lejos de ser ellos, eso no quiere decir que no tiene un cupo asegurado en Cooperstown. Él lo sabe, de verdad lo sabe. “Tengo los números”, le dijo al Boston Globe recientemente, al ser interpelado por su primera comparecencia en la boleta de la Asociación de Escritores de Beisbol de América (BBWAA). Posee toda la razón. Por más de una década fue uno de los bateadores más peligrosos del juego. Coleccionó 541 vuelacercas, tuvo .286 de promedio de bateo vital, .380 de embasado (OBP), .552 de slugging (.552) y .931 de OPS (sumatoria de embasado y slugging); y eso por nombrar las estadísticas más básicas.

El viejo Big Papi

Además de esos números, a los que él le da tanto mérito, hay aspectos que van más allá. Fue una de los motivos de los tres anillos de Medias Rojas de Boston entre 2004 y 2013. Es uno de los mejores bateadores en la historia de los patirrojos, una de las organizaciones de más tradición de MLB. Con 483 cuadrangulares con el club, está en el medio de dos leyendas de la franquicia y todo el beisbol: Ted Williams (521) y Carl Yastrzemski (452).

“Me estoy haciendo viejo, eso es lo que siento”, le admitió David Ortiz a Peter Abrahams hablando de su primer chance para Cooperstown. “Esos cinco años pasaron rápido. Pero es emocionante que se mencione mi nombre con todos esos jugadores increíbles del juego”.

Uno de los puntos en contra del Big Papi es uno que genera esas discusiones largas: fue designado por gran parte de su carrera. Esa es una labor que, si bien carga con la responsabilidad de ser un bateador productivo sí o sí, puede ser menospreciada por una parte del universo experto al solo aportar a la ofensiva. Edgar Martínez es el epítome de esto. Fue uno de los mejores designado de la historia (para algunos el mejor de todos), y duró un buen tiempo entre las opciones para al fin lograr la aceptación del 75% en 2019. Si bien Edgar no dio tantos grandes batazos como Ortiz, sí fue un bateador con promedios mucho más completos: .312/.418/.515.

David Ortiz en Cooperstown más temprano que tarde

Pero el contexto es diferente. Y eso, más que los números, es lo que le da la razón a David Ortiz de tener una confianza enorme de saberse parte de Cooperstown muy pronto. Solo hay que ver la boleta más reciente: nadie entró. Curt Schilling, quien tuvo el mayor porcentaje con 71.1%, ha pedido no ser tomado más en cuenta por la BBWAA. Barry Bonds y Roger Clemens siguen con el gorrito del castigo, y Omar Vizquel está bajo el foco de la sospecha, y hasta que no salga de allí no entrará al Olimpo. Solo puede sonreír Scott Rolen, y por la misma razón de Big Papi: no hay candidatos extraordinariamente fuertes en los próximos dos años.

Para la Clase 2022 los que tienen casos considerables son Ortiz, Alex Rodríguez, Jimmy Rollins y Mark Texeira. Si A-Rod hubiese tenido una carrera limpia, sin escándalos de dopaje, seguro entraría a la primera. Pero no. Si los votantes le dan el mismo trato que a Bonds y Clemens, debería estar en la boleta un largo tiempo. Rollins y Texeira deben hacer campaña, pues no son tan fuertes. Y entre ellos Ortiz, un favorito de Boston, con mucho carisma, logros y números.

Las boletas de 2023 y 2024

¿Y qué pasa si ni David Ortiz, ni ningún otro entran a Cooperstown para 2022? Es posible. Ya sucedió este año. Entonces vendría la boleta de 2023, de nuevo sin candidatos indiscutibles. Los más llamativos allí son Carlos Beltrán y –por ahora- Francisco “Kid” Rodríguez, quien no ha anunciado su retiro oficial. Ninguno de los dos tiene un boleto directo a la eternidad, pero generarán discusiones. Habrá que esperar hasta 2024 para tener en Adrián Beltré una figura a la elevación casi que instantánea.

Por eso, por los rivales que habrá en las boletas, es que David Ortiz tiene el derecho a sentirse seguro y emocionado por el Salón de la Fama. “No hay nada que pueda hacer al respecto en este momento”, dijo. “Me sentaré y esperaré a ver qué sucede. Pero sería un gran honor si eso sucede”.

Y pasará, Big Papi, solo debes esperar.

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