Lelis Gómez jugó un Mundial a los 52 años ¿Really?

La última clase de inglés que Lelis Elena Gómez había recibido se remontaba al año 86 cuando se graduó de bachiller. 16 años después recibió una propuesta para estudiar en Estados Unidos y así poder jugar softbol universitario. “Tenía mucho miedo, ya sabes que loro viejo no aprende a hablar”.

Lelis Gómez tiene una marca curiosa. Jugó softbol en todo el ciclo olímpico para Venezuela, asistió a Panamericanos y Mundiales de béisbol femenino varios años. ¿Dónde está la historia particular? Que todo eso pasó cuando tenía entre 30 y 52 años.

La infielder es un fiel caso de aquel dicho llanero que reza: “vaca chiquita siempre es novilla”. Su 1.58 metros, vistos desde lejos, aparenta unos 20 años; de cerca las líneas de expresión en su rostro dejan ver el más de medio siglo de vida.

Precisamente esta le dio un giro inesperado a los 38 años. Después de ir a una Copa Canadá en el 2002 con la selección de softbol de Venezuela, la larense recibiría una propuesta irrechazable. ¿Estudiar de nuevo? ¿16 años luego de graduarse de bachiller sin saber decir hola en inglés?

A Oklahoma City University ¿Cómo se pronuncia eso?

Lelis Gómez ya casi pisaba los 40 años cuando unos scouts la vieron en la Copa Canadá. Bateo promedio, velocidad en las bases y guante solvente; tres universidades de Estados Unidos se pelearían por la joya del infield de Venezuela.

“En esa Copa me llegaron tres scouts a ofrecerme una beca. Una universidad estaba en Nueva York pero no quise, allá hay mucho frío. Otra estaba en Iowa, pero eso es un maizal muy lejos, así que decidí aceptar la de Oklahoma City University”, cuenta la nativa de Cabudare.

¿Pero a los 38 años sin saber inglés Lelis? “Bueno, la última clase de inglés que recibí fue en quinto año de bachillerato en el liceo Jacinto Lara en el año 86. Tuve mucho miedo pero no podía rechazar esa oportunidad”.

No es para menos, cada cuatrimestre en Oklahoma City University tenía un costo de 24 mil dólares.

La ya longeva pelotera llegaría así a su primera experiencia universitaria, a los 38 años. “No tuve tiempo de nada, la Copa Canadá terminó en agosto y tenía 15 días para tomar una decisión. ¿Cómo aprendía inglés en dos semanas?”, cuenta.

La pregunta es más que lógica. En una época donde a la app Duolingo le faltaban años por nacer, no pudo hacer mucho.

“Al llegar  allá no pudieron inscribirme en el cuatrimestre porque no hablaba inglés. Me hicieron un examen relámpago y no lo pasé. Hasta diciembre fui a un curso y en enero me metieron un cuatrimestre en un Junior College para que aprendiera el idioma; mientras no lo hablara, no podía jugar”.

Lelis Gómez (número 13) fue una de las referentes de Venezuela en softbol y béisbol / Flickr

Cumplido el trámite, aunque con un inglés todavía muy precario, Lelis comenzó la universidad. Ya veía clases normales en la carrera de preparación física. Lo mejor de todo, es que podía comenzar a jugar softbol y entrenar con su universidad para ir al campeonato nacional.

“Tuve una compañera australiana que me ayudó mucho, se burlaba de mí pero me ayudó. Una vez tuve una exposición y estaba muy nerviosa. La profesora me dijo que me tranquilizara, que lo importante es que ella entendiera. Pero vi que los demás alumnos exponían leyendo la lámina de Power Point y yo hice exactamente lo mismo”, relata.

El inglés mejoraba muy poco, pero sobraron las palabras cuando comenzó a hablar el bate. La cuarentona venezolana tomó la capitanía del equipo de softbol de Oklahoma City University al llegar.

“Se veía que las muchachas me respetaban y me admiraban. Nunca me vieron como la señora, siempre me trataron como una chama pero valoraban que yo era parte de una selección; que había ido a Panamericanos y Mundiales”.

La consagración en el softbol universitario

De los cuatro campeonatos nacionales que Lelis Gómez pudo jugar, en tres estuvo en el All Stars. Jugaba como shortstop y en cada uno mostró un inusitado poder. Dio 18 cuadrangulares y en Alabama 2006, su último campeonato, dio un Grand Slam.

Un detalle no menor, cuando jugó esos campeonatos superaba los 40 años. “Era de la edad de las mamás de las jugadoras. Mis compañeras tenían entre 18 y 21 años, yo las doblaba en edad. De hecho, ESPN me hizo un reportaje en su página web por eso”, cuenta.

El único integrante del equipo que la superaba en edad era el manager, Phill McPhadden, un apasionado. “Cuando perdíamos lloraba. Fue una persona que me ayudó mucho, me buscaba al aeropuerto cuando regresaba. Recuerdo que la beca me cubría matrícula, comida y alojamiento, pero el manager me ayudaba bajo cuerdas con dinero para lo que no me alcanzaba comprar”.

Lelis Elena fue destacando en el campo y cumpliendo en el aula, así en 2007 llegó la graduación. “No me acompañó nadie de la familia porque no había dinero para el pasaje. Mis compañeras me aplaudieron y la familia de una me invitó a su fiesta”.

Ahí la venezolana contaba con 43 años.

Adiós a un sueño olímpico

La pequeña jugadora decidió olvidarse del softbol. Ya con título universitario en mano, miró a un costado, al béisbol. “25 años esperando para ir a unos Juegos Olímpicos y me sacan de la selección antes del Preolímpico para Beijing 2008”, habla con amargura.

Lelis afirma que se enteró por un correo electrónico que estaba fuera de la selección. “Yo tenía 42 años y mi rendimiento no bajaba. Estaba jugando a buen nivel en Estados Unidos, pero la rosca me sacó. Fuimos a unos juegos en Colombia, yo lancé un bate y de ahí se agarraron; Aracelis León jugó conmigo mucho tiempo, pero se dejó montar la pata por María Soto y quedé fuera”.

Venezuela logró clasificar a los Juegos Olímpicos del 2008. Serían, hasta ahora, los últimos de la disciplina, por eso Lelis emigró al béisbol.

La larense asistió a todos los eventos del ciclo olímpico en béisbol y softbol / Captura Youtube

“Fuimos cuartas del mundo en Maracay 2010 y terceras en 2016, allí tuve una lesión en el juego ante Corea y no pude jugar mucho. En los Panamericanos de Toronto en 2015 ganamos la medalla de bronce”.

Ya con 57 años, Lelis Gómez se niega a dejar la actividad física. Se retiró del béisbol luego del Mundial de Corea en 2016 pero sigue jugando en ligas de hombres mayores de 50 años.

Está empeñada en no olvidar lo que tanto le costó aprender, hablar inglés. “Veo películas y le quito los subtítulos, siempre trato de practicarlo”.

Aún se lamenta no haber podido ganar un anillo de campeón en el softbol universitario estadounidense. “Antes de yo entrar, la universidad fue campeona, después de graduarme volvieron a ganar. Conmigo allí llegamos a ser terceros”, dice.

Lelis no digiere todavía el haber luchado tanto y a tan elevada edad para quedar fuera de unos Juegos Olímpicos. Pero así fue su historia deportiva, la de una mujer que a los 52 años pudo jugar su último Mundial.

“Es un don que Dios me dio. Toda la vida he entrenado a diario, siempre estaba en un gimnasio. Corría las carreras de la Divina Pastora, quería estar lista para cuando la selección me llamara. Mi alimentación siempre ha sido sana”.

A esa edad no es fácil llegar tan activo. Seguro las mamás de sus compañeras en Oklahoma City University ya sean abuelas y estén dedicadas a cuidar niños, mientras que Lelis sigue dando algunos cables y corriendo las bases ante hombres en el béisbol.

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