Magallanes se arriesga con sus buenos conocidos

La directiva de los Navegantes del Magallanes, quizás por primera vez durante la última década, no se preocupó mucho por su pitcheo durante su conformación de la importación. Están confiados de que tienen el material criollo suficiente para dominar a los rivales, un pensamiento que proveniente de argumentos sólidos, pero que no deja de ser un riesgo.

Magallanes, por el veto de la Oficina de Control de Bines Extranjeros (OFAC) que no le permite tener relación comercial con Major League Baseball (MLB), podrá usar seis foráneos durante la temporada 2020-2021 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP). Por decisión del alto mando, cinco serán peloteros.

La Nave Turca apostó por robustecer su ofensiva con cañoneros extranjeros. Cade Gotta, Leonardo Reginnato, Wellington Dotel, Marc Flores y Reynaldo Rodríguez fueron anunciados por el Magallanes, por lo que la ofensiva carabobeña se basará en un gran porcentaje a los maderos importados.

“Tenemos una buena línea central, me gusta tener a un pelotero que corre como Gotta. Dotel es otro pelotero que puede hacer el trabajo en los jardines. Esperamos la incorporación de Reynaldo Rodríguez y también tendremos a Carlos Pérez. Definitivamente me siento contento con el grupo que formamos”, analizó Carlos García al departamento de prensa de Magallanes.

Pero, ¿el pitcheo? Históricamente Magallanes optó por fortalecer su cuerpo de pitcheo por la vía de la importación. Para 2020-2021, todavía no se anunció un brazo, aunque se espera que un relevista zurdo sea el sexto nombre de la lista de foráneos.

Magallanes está confiado de que su rotación, netamente con peloteros venezolanos, será una de las mejores de la LVBP. Con Henderson Álvarez, Wilfredo Boscán y Yohán Pino tienen tres brazos para arrancar la zafra, todos con experiencia en las Grandes Ligas y éxito en la pelota invernal. Por su parte, Félix Doubront se incorporará después del 30 de noviembre, lo que agregará otro brazo con recorrido en las mayores para Carlos García. Robert Zárate es otra opción para comenzar juegos.

“Los lanzadores se ven bien, están preparados para el reto y se nota que están en forma”, continuó el mandamás de la nave. “Henderson Álvarez tiró 60 envíos, Pino lanzó 30 y sus brazos se ven sanos. Tenemos un buen grupo de lanzadores”.

Para el cuerpo de relevistas, el plan es parecido. La gerencia espera que la dupla de Deolis Guerra y Bruce Rondón puedan poner el candado a los triunfos durante los episodios finales. Jorge Rondón, Luis Madero y Anthony Vizcaya serán otros de los serpentineros que saldrán desde el bullpen turco.

Números le dan la razón a Magallanes

Con los nombres sobre el papel, la gerencia de Magallanes tiene motivos para tener plena confianza en sus brazos criollos. Después de todo, la zafra anterior obtuvo buenos resultados con nombres similares.

El pitcheo colectivo eléctrico dejó efectividad de 4.39 durante la zafra 2019-2020, el tercero mejor de la LVBP. Solamente los serpentineros de Cardenales (3.78) y Águilas (3.99) se comportaron mejor que los de Magallanes, razón por la que el alto mando puede pensar que esos guarismos solo pueden mejorar con la incorporación de Henderson Álvarez.

“Todos sus pitcheos van en la zona, su brazo se está moviendo bien, está sano, nos va a ayudar tener un pelotero de su experiencia”, dijo El Almirante, que le entregará la pelota a Pino para el día inaugural. “Fue Pitcher del Año, es nuestro caballo, merece toda la consideración y respeto. Se ganó abrir el juego inaugural”.

La inactividad de esos lanzadores, es un problema que no solo tiene Magallanes. Tanto bateadores como pitchers estuvieron inactivos durante la mayoría de 2020 por la pandemia que provocó el coronavirus, por lo que en igualdad de condiciones las condiciones prevalecen. Y los brazos turcos tienen cualidades para dominar en la LVBP.

Además, con una ofensiva de alto calibre como la turca, no será necesario una joya de pitcheo durante cada turno de los abridores. Pero García tienen los elementos para pensar que es posible.

No tener importados lanzadores es un riesgo y algo atípico para un equipo de la LVBP. Pero, dentro de las limitaciones por la pandemia y la OFAC, es complicado conseguir a alguien mejor que los lanzadores que ya están entrenando con el equipo.

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