Marco Scutaro rompió el silencio y contó su historia

Uno de los jugadores más reconocidos en la historia de los Leones del Caracas, de la era moderna, tenía mucho que hablar, pero no había conseguido el momento adecuado. Con lágrimas, risas y grandes anécdotas, el yaracuyano contó parte de su larga historia en el beisbol.

Pelotero nacido en San Felipe, pero con descendencia italiana por parte de su papá. Marco Scutaro es uno de los conquistadores del último título de los melenudos en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

El mismo jugador admitió: “Desde que me retiré no había hablado con nadie después”. Es algo que tuvo presente durante la primera parte de la entrevista concedida al podcast Talk Beisbol con Óscar Prieto Rojas y Efraín Zavarce.

“Desde los 15 empecé a jugar. Me fui a Barquisimeto a jugar en Junior, la competencia fue mejor”, relató sobre sus inicios.

Sin embargo, Scutaro contó que su historia pasó por bastantes obstáculos. “Nunca me vi con mucho chance, pero algo me decía que no me rindiera. Después salieron las cosas y todo lo que hice fue por mi mamá”, dijo entre lágrimas.

“Ella estaba muy enferma y yo le prometí que iba a firmar. Esa fue mi inspiración”, agregó.

Además de la inspiración que causó su madre en la carrera de Scutaro, su padre también tiene mucho crédito, a pesar de no querer el deporte de bate y pelota desde el principio.

“Mi papá es de origen italiano, fue a Venezuela después de la Segunda Guerra Mundial. Mi hermano empezó a jugar primero que yo en San Felipe y él nos regañaba, porque no entendía que jugaramos beisbol y no fútbol”, recordó entre risas.

“Cuando firmé, mi papá me veía en televisión y él mismo me decía como batear”, dio a conocer.

El trabajo de firmar pelotero es sumamente complicado. Están los que ganan los ojos de todos por solamente tener las condiciones atléticas totalmente visibles. Pero están los otros que deben lucir con el talento que llevan por dentro. El hermano de Marco, era a simple vista más capacitado como deportista, según cuenta el expelotero.

“Sí, en condiciones era mucho mejor que yo (su hermano), de hecho, todos eran mejor que yo. Pero yo si era más consistente”, aseguró.

Un transitar complicado

Con 17 años, Scutaro logró la ansiada firma al lucir en un tryout organizado en Puerto La Cruz. “A todas las pelotas les quería llegar. Iban por la línea de tercera y también me lanzaba, aunque no tenía chance de atraparla. Yo solo quería entregarlo todo y sabía que me veían”, relató Marco Scutaro.

“Tengo muchas anécdotas que pasé. Desde que estuve en Junior, ya era un sacrificio grande”, confesó.

En el mundo del beisbol, los nuevos peloteros buscan como sea firmar con un equipo de las mayores. Algunos con bonos sumamente altos, con cifras seis o siete ceros. Pero están los que reciben mucho menos, aunque sea por conseguir equipo.

Recibió la oferta de 3500 dólares de los Indios de Cleveland, junto con la contratación de Caribes de Oriente para ese momento.

Un buen negociador

 Marco Scutaro firmó, debutó y duró tres campañas en la LVBP con Caribes, antes de ser cambiado a Pastora de Los Llanos. El infielder se posicionó muy bien en el juego de la “Maquinaria Púrpura”, pero él sabía que era una ficha importante y necesitaba una mejora.

El mismo jugador pidió y ejecutó su cambio a los Leones del Caracas. “Yo ganaba lo mismo que Yorvit (Torrealba) y negociábamos igual con (Jorge) Urribarí en Pastora. Me ofreció menos que a Yorvit y decidí pedirle cambio. Llamé a mi compadre Tomasito (Tomás Pérez), le dije que quería ir al Caracas, si había chance y se dio el cambio. Ahí llegué al paraíso”, expresó.

Scutaro disputó seis zafras con los capitalinos, equipo que llenó de amor su carrera y lo impulsó notablemente.

“Esa camisa pesa y mucho. No es lo mismo pegar dos hits en Acarigua u otro estadio, que hacerlo en Caracas. Jugar un Caracas-Magallanes es lo más alto de la cultura venezolana y yo pude estar presente en eso”, confesó.

Pastora tenía un gran equipo, pero hacía falta mayor nivel para competir por un campeonato, algo que con Leones si pudo conseguir.

“Yo quería ganar un campeonato de la LVBP, lo conseguí con Leones y de paso, se nos dio la Serie del Caribe. No cabía la emoción”, aseguró.

No fue fácil ganar el respeto del Atlético mayor

“Yo pasé por muchas cosas. Duré mucho tiempo en las menores. Con los Atléticos se lesionaron los jugadores y me dieron la oportunidad de subir. Me fajé, pero a Billy Beane no le agradaba mucho”, contó Scutaro, quien duró cuatro temporadas con Oakland.

Beane es un hombre fajado con la sabermetría. Su modo de ver el juego va más allá de pegar hits y eso le llevó a Scutaro ganarse unos cuantos comentarios negativos del actual ejecutivo del conjunto. “Yo quería batear siempre, pero no conseguía boletos y él me dijo que no era nadie porque no cogía boletos”, soltó.

Volvió a funcionar la estrategia de cambiar de aires

Con 36 primaveras cumplidas, Scutaro aterrizó a su cuarto equipo de las Grandes Ligas con los Rockies de Colorado. Allí presenció 95 encuentros. “Yo estaba jugando con Colorado, me iba bien con el bate, pero no se qué pasó igual me cambiaron”, confesó. Luego, fue enviado a los Gigantes y su carrera cambió, muy parecido a lo que consiguió cuando llegó al Caracas en Venezuela.

“Llegué a San Francisco, pero en tercera estaba Pablo (Sandoval), él estaba lesionado, pero cuando volviera yo no me iba a quedar sentado, el estadio me favoreció, mucho mejor que en Colorado”, explicó. “Es una organización tremenda, me pareció muy bonito y el aficionado de San Francisco me conocía y recibió muy bien”.

En ese 2012, ganó la Serie Mundial con los Gigantes, siendo el camarero de todos los días en postemporada, lo que lo llevó a ser el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato. Un año más tarde, el nativo de San Felipe participó en su único Juego de Estrellas de la MLB.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba