El día en el que Terry Francona pidió disculpas porque Michael Jordan rompió las “reglas no escritas”

Michael Jordan dio tremendo doble a finales de abril de 1994, el año en el que fue firmado por Medias Blancas de Chicago y enviado al Birmingham Barons, en el beisbol Doble A. Fue uno de los 88 hits que dio como pelotero profesional, en esa época en la que, con tres anillos de la NBA en el bolsillo, probó suerte en los diamantes.

Su Majestad exhibió su increíble capacidad atlética. A los 31 años estaba en la mejor forma, y todavía le quedaban muchos años como uno de los mejores deportistas del planeta. Jordan, fiel a su instinto competitivo, aprovechó que nadie del Chattanooga Lookouts lo cuidaba. Con sus enormes zancadas se robó la tercera base. Nadie aplaudió y, según la historia de Kelsie Heneghan, Terry Francona, su manager, no lo podía creer.

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En cualquier otra situación, Michael Jordan hubiese sido alabado por sacarle partido al momento, pero el beisbol es tan extraño que la única forma de definirlo es con una palabra: beisbol. El problema en ese instante, era que el Birmingham ganaba 11-0 en el octavo inning. Y, por lo que dictan las famosas “reglas no escritas” del beisbol, que tanto están en boga en este momento, no se puede hacer leña del árbol caído. Es decir: si te robas una base con un score tan abierto, estando arriba en la pizarra, lo más probable es que te lleves de recuerdo una pelota incrustada en una de las costillas.

Michael Jordan y las “reglas no escritas” del beisbol

En los últimos dos días la polémica se ha cernido sobre los dugouts de Medias Blancas de Chicago y Mellizos de Minnesota. El dominicano Yermín Mercedes le dio un enorme jonrón a una de las bombitas que lanza Willians Astudillo cuando se mete en el papel de pitcher de ocasión. El conteo era de 3-0. En Minnesota vieron eso como una falta de respeto y, además, Tony La Russa, piloto de los patiblancos, se molestó con su pelotero. El quisqueyano resultó advertido. Le lanzaron una bola a su espalda. La Russa ni bravo estuvo por eso.

Terry Francona no fue menos sutil con el caso de Michael Jordan y su ruptura de las “reglas no escritas” del beisbol. Según cuenta la historia de ligas menores, el estratega levantó la mano hacia el dugout del Chattanooga, y pidió disculpas. Él era el que se encargaría del “novato” de 31 años. Y era lo mejor. Quién iba querer darle un pelotazo a uno de los atletas más populares del mundo en ese momento. Bueno, en el beisbol todo es posible.

La gran frase de Su Majestad

Luego del mítico juego, Francona llamó a Michael Jordan a su oficina. La clase de saber ganar en el beisbol comenzó. El manager le explicó a la estrella de los Chicago Bulls que en el beisbol, cuando se gana por una determinada cantidad de carreras, por respeto al rival, el ritmo se baja, por lo que no hay necesidad de robar bases, ni nada por el estilo.

Quién sabe lo que pensó exactamente Michael Jordan sobre esa extraña cultura del beisbol que recorría con fuerza –como tal parece que sucede hoy- las intimidades de los dugouts de Estados Unidos, y mucho más en el Caribe. Lo cierto es que muy posiblemente fue algo incomprensible para un atleta que, además de amar ganar, le encantaba aplastar a sus contrincantes en los tabloncillos.

La historia cuenta que Michael Jordan soltó una frase que reveló la fiereza de su juego: “Bueno, en la NBA, cuando estás arriba por 20, intentas subir a 30”.

El beisbol, sus playas y fauna.

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