Comienza el conteo regresivo a los 500 jonrones: los latinos que esperan a Miggy

Pareciera que en cada paso que da Miguel Cabrera pisa un hito, y si a esas vamos está a algo así como a 10 pasitos de llegar a los 500 jonrones en las Grandes Ligas. Eso no es ninguna nimiedad. Este es el camino que ahora le toca transitar a Miggy, el de los récords, momentos importantes y asombrosos. Deberá quitarse el casco y saludar al público muchísimo en los próximos meses.

Dentro de todos esas marcas y logros, hay dos en particular que le darán un mayor envió a Cooperstown. No es que los necesite para entrar; ya en el templo inmortal deberían comenzar a preparar su llegada para finales de década, quizás. Pero sí son dos números que le darán más votos la primera vez que aparezca en las boletas. Uno es el de los 3.000 hits…

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El otro hito pendiente para Miguel Cabrera es el de los ya mentados 500 jonrones. La recta final del conteo regresivo ha comenzado. Este viernes dio el 490 de por vida; fue contra Reales de Kansas City. Resultó su reencuentro con el cuadrangular. No trotaba las bases sin miedo al out desde el 27 de abril. De hecho, ese había sido su último extrabase.

Miguel Cabrera hacia los 500 jonrones

Evidentemente el swing de Miguel Cabrerta ha cambiado con el paso del tiempo. Tiene casi cinco años sin una temporada de gran cosecha de vuelacercas. Eso no quiere decir que la fuerza de su bate haya mermado totalmente. Todavía puede ser un paleador extremadamente peligroso, sobre todo cuando se va hacia el jardín derecho.

Por ahora Miguel Cabrera tiene asuntos pendientes antes de oler los 500 jonrones. Está anclado con tranquilidad en la casilla 30 de los hombres de más poder de todos los tiempos. Si todo sale bien, empatará y superará de un solo guamazo a Fred McGriff y la megaleyenda Lou Gehrig, ambos con 493. Y luego, a la cifra redonda.

Es un momento especial, no solo para Venezuela, sino para toda la latinidad en Grandes Ligas, la cual es bastante grande. Si ya es extremadamente raro que un pelotero coquetee con los 500 jonrones, es mucho más que sea un hispanoparlante. La última vez que sucedió algo similar fue hace siete años, con el dominicano David Ortiz. Llegó a los 490 tablazos el 12 de agosto de 2015. Exactamente un mes después, y contra el pobre Matt Moore, el Big Papi se ungió como el nuevo miembro del club de los 500.

Los latinos en el club

David Ortiz es uno de los seis latinoamericanos que esperan a Miguel Cabrera en la cofradía de los 500 jonrones, y es uno de los pocos que no son polémicos. El Big Papi terminó su carrera con 541 tablazos, un poco más abajo que los 555 del también dominicano Manny Ramírez. El cubano Rafael Palmeiro, otro manchado por escándalos de esteroides, culminó sus andanzas por MLB con 569.

Y ahora viene “lo bueno”, los 600 cuadrangulares. Sammy Sosa, otro personaje relacionado con PED’s y bates de corcho, está en la puerta de los 600 con 609. Y más arriba, mucho más, está Albert Pujols, con 669 bambinazos y contando, y el neoyorquino de ascendencia quisqueyana Alex Rodríguez con 696.

Miguel Cabrera es por mucho el primer venezolano que llega tan alto que sueña con los 500 jonrones. Muy atrás quedaron los 399 de Andrés Galarraga. Y pasará un largo rato para que otro latino viva lo que experimenta Miggy hoy. Entre los activos el tercer latino con más cuadrangulares en Nelson Cruz con 427, y ya tiene 40 años. Y un poco más abajo está el suspendido Robinson Canó, de 38 años, con 334.  

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