Pablo Sandoval se queda en Atlanta con nuevo rol

A los 34 años, Pablo Sandoval ya sabe que vive sus últimos años en Grandes Ligas. Aquel Panda que deslumbró en la Serie Mundial del 2012 con San Francisco es un bonito recuerdo. Ahora no es la gran estrella, pero se convirtió en un jugador que todavía puede aportar viniendo desde la banca. Lo sabe él y también Atlanta al incluirlo en el roster de 40.

El carabobeño llegó en enero a los Bravos a ganarse un puesto, sin nada asegurado. A su lado, otros compañeros también tenían el mismo chance que el Panda para quedarse. Al final, Jake Lamb y Jason Kipnis no hicieron el equipo, pero el venezolano sí.

Tanto Pablo Sandoval como Ehire Adrianza se quedaron. Los veteranos peloteros venezolanos tuvieron un gran Spring Training con el bate y convencieron al manager, Brian Snitker, de que no podía dejarlos ir.

Pablo Sandoval será uno más en la tribu de Atlanta / AFP

“Pablo habla por sí mismo, simplemente por su actitud, su profesionalismo, lo que aporta a este club, la presencia que tiene, el respeto que muestra hacia todos. Él puede todavía batear. Es lo que estábamos buscando, un tipo que puede estar por ahí, listo para cuando se le requiera”, dijo Snitker.

Y es que la competencia hizo más fuerte a un Pablo Sandoval que llegó a los Bravos para la postemporada del 2020 y no dio un hit. Esta vez, el nativo de Puerto Cabello muestra una línea de bateo de .375/.421/.469 con tres dobletes, cuatro remolcadas y .890 de OPS, en 32 turnos, según estadísticas de la LVBP.

Sandoval no mostraba números similares desde que bateó para .268 con 14 cuadrangulares en 2019 con San Francisco. Esa temporada fue una especie de redención luego del fallido intento de brillar con Boston, equipo al que llegó en 2015 con el cartel de superestrella. Después de ganar tres Series Mundiales siendo MVP en una (2012).

El toletero de los Navegantes del Magallanes en Venezuela sabe que no jugará a diario. El joven de 23 años, Austin Riley, tiene todo para ser el tercera base titular de Atlanta desde el Opening Day ante Filadelfia. Pero cuando el equipo necesite un bateador emergente con poder o el chico necesite descanso, ahí contará con un Sandoval que se adapta a su nuevo rol.

Ehire Adrianza también los convenció

Con 31 años de edad, ocho en Grandes Ligas, el mirandino Ehire Adrianza también llegó en enero a ganarse un puesto en Atlanta. Para hacer el equipo debía demostrar que sigue siendo un gran utility que también puede batear.

Así lo hizo, hasta el viernes, Adrianza había remolcado 12 carreras, siendo líder del equipo. Además, el alto promedio de .412 demostró que puede ser de mucha ayuda, así como el Panda, viniendo de la banca.

“Ha mostrado un rango excelente, especialmente por el lado derecho, y es confiable como campocorto joven, cometiendo solo 17 errores en 116 juegos este año. También es uno de esos tipos que siempre parece estar en medio de una jugada crítica, dando a conocer su presencia de manera positiva. Juega con fluidez y de forma relajada”.

Brian Snitker, manager de Atlanta

Adrianza nunca ha sido un bateador de promedio, pero sí muy oportuno. Debutó en 2013 con los Gigantes de San Francisco donde jugó por cuatro temporadas. La última fue la mejor al chocar .254 por lo que no se le complicó conseguir equipo para la campaña siguiente.

Los Mellizos de Minnesota lo tomaron en 2017 y allí se mantuvo hasta la complicada campaña pasada. En tres de sus cuatro años en las ciudades gemelas bateó por encima de los .250, he inclusive tuvo una campaña con 335 turnos.

Atlanta toma así el contrato por 1.5 millones de dólares del nativo de Guarenas. Con la inclusión tanto de Adrianza como de Sandoval en el roster de 40, los Bravos se llenan de venezolanos. También contarán con lo ya consagrados Ronald Acuña Jr., así como también con el jardinero central Ender Inciarte.

Otro criollo que trató de ganarse un puesto en Atlanta fue el careta William Contreras. El hermano del también grandeliga Willson Contreras fue asignado al campo alterno del equipo. El nativo de Puerto Cabello batea para .333 de promedio en los Spring Training, con un cuadrangular y seis carreras remolcadas.      

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