Días grises para los peloteros que decidieron no jugar

David Price no recuerda cuándo fue el último agosto que estuvo todo el mes encerrado en su casa. Acostumbrado a la rutina de lanzar cada cinco días, descansar, entrenar y repetir toda la rutina nuevamente, el estelar serpentinero, que es uno de los peloteros que decidió no jugar en 2020 por temor al Covid-19, está en una situación muy poco familiar en su vida.

Ni siquiera replicar su conducta durante los encuentros le ayuda a disminuir la ansiedad. Toma una pelota, la arroja hacia arriba y la atrapa nuevamente. Camina alrededor de la habitación mientas los Dodgers de los Ángeles se enfrentan a los Padres de San Diego. Todo mientras ve las acciones por televisión, lejos de sus compañeros de equipo y de los estadios que acostumbra a visitar por más de seis meses.

Ryan Zimmerman, otros de los peloteros que optó por mantenerse en su casa, vive algo similar. Mientras los Nacionales de Washington, equipo que lo nombró capitán durante la última década, lucha para salir del último lugar de la división Este de la Liga Nacional, él cena con su familia en su casa. Hacer swing o tomar un roletazo, es algo que no hace en más de cinco meses.

«Ha sido realmente extraño estar en casa», dijo Zimmerman a The Athletic. “El béisbol ha sido básicamente una parte de mi vida y la parte principal de mi vida desde mi adolescencia. Estás hablando de unos buenos 20 años en los que durante el verano todo lo que he hecho es jugar béisbol, los últimos 15 años en las Grandes Ligas. Ha dominado mi vida y la vida de mi familia desde febrero hasta septiembre en algunos años, y finales de octubre en otros años».

Para Price, todo es más complicado. Los Dodgers los adquirieron es un traspaso importante para que se convirtiera en pieza importante en su rotación. Sin embargo, el zurdo decidió no jugar, porque mantenerse saludable y evitar riesgos en sus familiares, era más importante.

Los Dodgers adquirieron a David Price para la temporada 2020 Jayne Kamin-Oncea/Getty Images/AFP

Si elegía jugar, debía instalarse en una habitación de un hotel, sin ver a toda su familia, porque el protocolo de seguridad le impedía salir de la costa oeste de los Estados Unidos. Su hijo, madre, tíos y demás estaban en Tennessee.

“No podía llegar a ese punto. Necesito ver a mi familia y no me lo iban a permitir”, afirmó Price. “Y estar en el oeste, todo esto es diferente para mí. Me despierto, desayuno, algunos días a las 9:30 o las 10. A esa hoya ya estaba jugando béisbol. Ahora veo béisbol todo el día”.

Decisión en peloteros: renunciar por causas mayores

Renunciar a jugar en 2020, para Ryan Zimmerman, fue una decisión más sencilla de lo que muchos piensan. Con un recién nacido en su casa y una madre que sufre de una enfermedad que sería considerada de alto riesgo si se contagia, no colocarse la camiseta de los Nacionales esta temporada era el único camino.

«Si jugaba, mis hijos no habrían podido ver a su abuela durante más de un año», confesó Zimmerman. «Ella está bien, nada es inminente con mi mamá, pero nunca se sabe. Un año entero sin poder verla, sin poder ver a sus nietos, es un período de tiempo real. Ese fue un gran factor determinante».

Y había más, claramente menos importante que la salud de familia. Como un veterano de 15 temporadas en las mayores, uno de los peloteros icónicos en los Nacionales entendió que la campaña no sería fácil. Sin salidas de distracciones, ni reuniones para celebrar o escapadas a lugares para públicos para relajarse.

Zimmerman es otro de los peloteros que no jugó en 2020
Zimmerman tiene 15 temporadas en las Grandes Ligas Elsa/Getty Images/AFP

“El béisbol es un deporte duro. Fallas mucho. A veces te metes en una cosa de dos semanas donde el béisbol no es tan divertido. Sueles tener algunos elementos donde salir a cenar, hacer algunas cosas divertidas con tus compañeros para olvidarte un poco del béisbol. Esos realmente no están disponibles este año. Solo puedo imaginar por lo que están pasando muchos de esos tipos», continuó.

Ante eso, ambos peloteros coinciden en un punto: tratan de evitar mucho contacto de sus compañeros, porque en medio de una temporada tan atípica, lo menos que necesitan es una distracción. Tanto Price como Zimmerman conversan con los jugadores que están activos, aunque al mínimo.

«No es que di por sentado el juego o que necesitara verificación de que todavía me encanta, pero lo extraño mucho. Creo que tomé la decisión correcta para mí, mi familia y mi situación individual. No me arrepiento de lo que hice. Pero extraño jugar”, cerró el capitán de los actuales campeones de las Grandes Ligas.

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