Roy Halladay: El lanzador perfecto para un juego perfecto

En las Grandes Ligas hay en total 23 juegos perfectos. Cada uno tiene su mística y emoción distinta, pero el lanzador en lograrlo gana un mérito único en toda su carrera. Roy Halladay es uno de ese registro que se ganó el clamor con su gesta indestructible.

El 29 de mayo de 2010, Roy Halladay de los Filis de Filadelfia lanzó el vigésimo juego perfecto en la historia de las mayores, contra los Marlins de Florida en el Sun Life Stadium. Retiró a los 27 bateadores, ponchando a 11.

Una celebración agridulce, pues por desgracia, porque si bien muestra al dos veces ganador de Cy Young y miembro del Salón de la Fama en el pináculo absoluto de su carrera, Halladay no está en vida para celebrar los diez años de aquel famoso hecho. El 7 de noviembre de 2017, mientras volaba su avión deportivo ligero Icon A5, se estrelló contra el Golfo de México, aterrizando boca abajo en 4 1/2 pies de agua.

Lee Richmond fue el primer serpentinero en realizar un Juego Perfecto en la MLB. La fecha: 6 de diciembre de 1880. Luego, le siguieron nombres importantes como Cy Young (5 de mayo de 1904), Sandy Koufax (9 de septiembre de 1965) o Randy Johnson (5 de mayo de 2004). Se podría decir que la mayoría de la lista Young, Koufax y Johnson eran los de mayor peso, pero Halladay tenía ese perfil de que algún día llegaría ese importante logro.

En sus comienzos

Desde el inicio, Roy Halladay lo coqueteó. En su segunda salida como profesional, aquel 27 de septiembre de 1998 estuvo casi impecable.

Elegido con la decimoséptima selección del draft amateur de 1995 de una escuela secundaria suburbana de Denver (Arvada West), Halladay hizo un sólido progreso a través de los menores y rompió la lista de los 100 mejores prospectos de Baseball America en ’97 (23) y ’98 (38).

Después de una fuerte actuación en Triple-A Syracuse en el último año, el derecho de 21 años hizo su debut en las Grandes Ligas el 20 de septiembre de 1998, lanzó cinco entradas con dos carreras permitidas y con cinco ponches contra los Tampa Bay Rays. Siete días después, no dio chance a los Tigres de Detroit batear durante 8.2 entradas antes de ser frustrado por el bateador emergente Bobby Higginson, quien conectó un jonrón y también lo privó de un blanqueo.

Halladay aguantó para recoger el primero de sus 203 triunfos en las Grandes Ligas, y el primero de sus 67 juegos completos.

Esos 67 juegos completos, por cierto, son los más lanzados por cualquier lanzador que comenzó su carrera en las Grandes Ligas después de 1988. Durante los 16 años de su carrera (1998-2013), Halladay lanzó 13 juegos más completos que el segundo clasificado. lanzador, Randy Johnson.

Su joya perfecta

Cuando tomó la bola para su undécimo inicio de temporada el 29 de mayo, Halladay ya había lanzado cuatro juegos completos y dos blanqueos para su nuevo equipo, aunque fechas recientes había sido maltratado en la temporada con siete carreras en 5.2 entradas por los Medias Rojas de Boston.

Con la ayuda de su compañero de equipo Jamie Moyer y el entrenador de pitcheo Rich Dubee, había pulido su salida entre arranques para eliminar algunos derrapes laterales y, en cambio, ir directamente a los bateadores.

Los cambios rápidamente se afianzaron, cuando comenzó su inicio contra los Marlins al ponchar a cuatro de los primeros cinco bateadores que enfrentó.

Después de lanzar 19 lanzamientos en la primera entrada mientras iba a contar tres bolas contra el bateador inicial Chris Coghlan y el bateador número tres Hanley Ramírez, necesitó solo 12 lanzamientos en el segundo, nueve en el tercero, 12 cada uno en el cuarto y quinto. y 10 en el sexto. Solo tres veces en esos cinco cuadros logró un conteo de tres bolas.

Un poco más complicado

La séptima entrada resultó ser más desafiante, ya que Halladay necesitó 18 lanzamientos para despejar la parte superior del orden por última vez. Después de batear Coghlan mirando a un cortador que estaba fuera de la zona, fue a conteos completos contra Gaby Sánchez y Ramírez antes de lograr que el primero se alineara a través de una bola curva.

La octava entrada presentó la jugada defensiva más importante del juego, con el tercera base Juan Castro (reemplazando al lesionado Placido Polanco) lanzando un cohete del bate de Jorge Cantu entre el hoyo de tercera base / campocorto que tenía solo un 41% de probabilidad de estar fuera.

Halladay necesitó solo 11 lanzamientos en el octavo, acumulando su décimo ponche de la noche contra Dan Uggla. En el noveno, indujo al bateador emergente Mike Lamb a fallar hacia el jardín central, Wes Helms no pudo hacer más que quedarse viendo el ponche. Por último, el bateador Ronny Paulino bateó por la ruta de castro y terminó por convertirse en el out 27.

Dos en un mismo mes

El juego perfecto fue el décimo octavo en la historia moderna del béisbol (desde 1901) y se produjo en medio de una ráfaga relativa de ellos: seis del 23 de julio de 2009 (Mark Buehrle de los White Sox contra los Rays) al 15 de agosto de 2012 (Felix de los Marineros Hernández, también contra los Rays).

Los Atléticos con Dallas Braden había tirado un perfecto – otro contra los Rays, a sólo 20 días antes de la gema de Halladay, haciendo de este el primer mes de la historia moderna con dos de estos juegos. Antes de eso, dos fueron lanzados cinco días de diferencia en junio de 1880, con Lee Richmond de los Worcester Worcesters haciéndolo contra los Cleveland Blues el 12 de junio, y luego Monte Ward de los Providence Greys haciéndolo contra los Buffalo Bisons el 17 de junio.

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