El recuerdo de los venezolanos que construyeron escaleras en las Grandes Ligas

Pablo Sandoval dio un largo elevado en el Coors Field. Los flys en Denver tienen por costumbre volverse especies de sherpas: se pierden en el cielo y se puede creer que se está jugando beisbol en la cima de uno de los ochomiles. Carlos González casi toma la pelota, casi. La bola cayó en la pista de seguridad y él también. Y el Panda lograba lo que él ya sabía que podía venir. Se convertía en uno de los peloteros venezolanos que han bateado la escalera en Grandes Ligas.

Hace 10 años Pablo Sandoval era alguien muy diferente al que hoy se ha transformado en un especialista como bateador emergente de Bravos de Atlanta. En 2011 solo era su cuarta temporada en las Mayores, tenía 24 años, pero ya tenía una reputación y status en Gigantes de San Francisco. Lógicamente, era mucho más ágil. Un afro le salía del casco, una característica que le daba más jovialidad.

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Es gracioso y extraño, casi poético, que los dos últimos venezolanos que han bateado la escalera en Grandes Ligas estuvieran involucrados en ese batazo decisivo. Mientras Carlos González estaba de rodillas en la pista de seguridad, y Dexter Fowler trataba de mandar la bola lo más rápido posible al infield, Pablo Sandoval se clavaba en la tercera base. Solo era el sexto inning del juego del 15 de septiembre de 2011, en Denver. Y solo era el cuarto venezolano en batear el “ciclo” en el máximo nivel.

El ciclo del Panda

Si usted no está familiarizado con el diccionario del beisbol, tranquilo. “La escalera” o “el ciclo” es fácil de entender. Se trata de la consecución de los cuatro hits posibles para un bateador: el sencillo, el doble, el triple y el jonrón. No importa el orden. Mientras se tengan los cuatro será una escalera. Este evento es extremadamente extraño, y a veces se puede olvidar eso. No está mal darle la equivalencia del no hitter de los lanzadores. Incluso solo han ocurrido un poco más de ciclos que de no hit no runs, solo un poquitito.

De acuerdo con Baseball-Almanac, se cuentan 330 escaleras en la historia de las Grandes Ligas, incluidas las cuatro de los venezolanos. Sumando los 295 no hitters a un solo brazo, con los 14 combinados, se obtienen 309 no hit no runs en los registros de las Mayores. ¿Vieron que no es mucha la diferencia?

Cuando Pablo Sandoval aterrizó en la antesala, con Carlos González recuperándose del “mal de altura” que le dejó el batazo, había otro venezolano que era protagonista, para su desgracia. Jhoulys Chacín estaba en el morrito. Él recibió los cuatro batazos del Panda, lo que es una gran coincidencia. Tenía a Sandoval en 2-1 en el primer inning, cuando éste le sacó la bola por el jardín derecho. En 1-0 al momento que el antesalista le dio un sencillo por el medio del campo en el segundo capítulo. En 1-2 en el enfrentamiento del quinto, y Sandoval –arrinconado y a la defensiva- le dejó caer el bate y la bola picó cerca de la raya de la pradera izquierda; ese fue el doble. Y en 2-2 en el sexto justo en el instante en el que el Panda mareó a CarGo con el largo elevado.

Venezolanos que batearon la escalera en Grandes Ligas

La historia de Carlos González es diferente, aunque también sucedió en el Coors Field, el 31 de julio de 2010. Se unió al pequeñísimo club de los venezolanos que han bateado la escalera en Grandes Ligas al darle cuadrangular a Sean Marshall, de Cachorros de Chicago, en el noveno inning. La bola salió entre el jardín derecho y central, justo por donde Sandoval logró la hazaña un año y piquito después. Lo mejor para Colorado es que ese batazo dejó en el terreno a los úrsidos.

Antes de Pablo Sandoval y Carlos González, solo dos venezolanos habían logrado la gesta. Carlos Guillén lo hizo el 1° de agosto de 2006 en el Tropicana Field de Tampa. Tenía el uniforme de Tigres de Detroit. Su secuencia fue triple, jonrón sencillo y doble en el octavo inning, contra Edwin Jackson.

El primero de los venezolanos que han bateado la escalera en Grandes Ligas fue César Tovar, uno de los mayores hiteadores en la historia de la LVBP. En 1972 el caraqueño venía de su mejor temporada con Mellizos de Minnesota. Dio 204 imparables en 1971 y se convirtió en el primer nativo en conseguir 200 incogibles en una campaña de las Mayores.

Tovar tuvo la noche mágica el 19 de septiembre de 1972, en el Metropolitan Stadium de Minneápolis, contra Rangers de Texas. Tovar abrió con triple en el primer inning. Falló con rodado al pitcher en el tercero. Dio sencillo al jardín central en el quinto. Pegó doble en el séptimo. Y, como envoltura del regalo, pegó jonrón en el noveno con uno en base para dejar en el terreno a Texas. Fue una bonita historia.

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