¿Cuán bueno fue Willy Mays? El beisbol lo recuerda en su cumpleaños 90

Durante una entrevista en 1979, Willie Mays no escondió con falsa humildad la admiración que tenía por sí mismo. “Creo que fui el mejor jugador que vi en mi vida”, aseguró la leyenda al diario Newsweek. ¿Exageración o poca humildad? Quizás es la mera realidad de un pelotero que está en el olimpo del beisbol y siempre aparecerá en los debates para descubrir al mejor pelotero de todos los tiempos.

Porque sí, la argumentación de que podría ser Mays no palidecerá ante Babe Ruth, Mickey Mantle o cualquier otra leyenda. Especialmente porque es uno de los pocos que podía hacer todo en el terreno de juego. Vamos a obviar los números ni abarrotemos la mente con marcas o rachas para enaltecer a una figura que está en su cumpleaños 90. Es un día para recordar a

Leon Duracher, mánager de Willie Mays durante los primeros años de 1950, fue de los primeros que descubrió el talento del patrullero. Lo tildó como un beisbolista con cinco herramientas, porque podría desplazarse con una velocidad que pocos alcanzaban, batear con la contundencia y regular de pocos, además de defender el jardín central en un nivel elevado gracias a su solvente guante y potente brazo.


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“Mays lo tenía todo”, afirmó Duracher a This Day en Baseball y que recogió MLB.com. “Solo tenías que mirar a Mays. Sabía que, si cometía un error, no le levantabas la voz. Simplemente míralo, sonríe y dile: «Vamos, Willie. Eres el mejor jugador del país. ¿Cómo pudiste cometer un error como ese? Su pecho se hincharía. Es el mejor jugador que he visto en mi vida”.

Willie Mays habitualmente frustraba a sus oponentes con sus elegantes canastas en el jardín central, y su velocidad que hacía lucir lentos a otros bastante veloces. Además, Mays tenía un poder como ningún otro: 11 años de 30 o más jonrones y 10 años de 100 carreras impulsadas o más. No había acción vinculada al beisbol que no ejecutara a la perfección.

«Mays era ese tipo enérgico que siempre estaba haciendo algo para que su equipo ganara», dijo el exsegunda base de los Yankees Bobby Richardson, quien jugó contra en su contra durante la Serie Mundial de 1962.

¿Cómo era enfrentarse a Willy Mays?

Ahora sí. Es inevitable analizar la carrera de un beisbolista sin utilizar durante algún punto las estadísticas. Después de todo, son ellas las que cuentan la suficiente frialdad para evaluar y no permitir que el gusto o el desprecio afecten su visión. Todas ellas confirman que Willy Mays era un jugador que debe permanecer en un pedestal.

Las estadísticas Victoria Sobre el Reemplazo (WAR), que determinan cuántas victorias aportó él solo a su equipo, colocan que Mays (156.1) solamente lo superan en la historia de las Grandes Ligas Babe Ruth, Walter Johnson, Cy Young y su ahijado Barry Bonds.

«Willie Mays es el mejor jugador que jamás haya existido», dijo Orlando Cepeda, quien jugó con Mays de 1958 a 1966. “Es el mejor jardinero, el mejor corredor de bases. Nadie es como Willie Mays».

Enfrentar a Mays no fue fácil, incluso si un lanzador tenía la ventaja de tener un informe de cazatalentos. El miembro del Salón de la Fama Ferguson Jenkins tenía tal ventaja con los Cachorros. Su informe de exploración vino de Durocher, su manager en Chicago, pero no importaba lo que dijera Durocher. Mays le conectó hit 18 de las 60 veces que lo enfrentó (.300) con cuatro jonrones y ocho carreras impulsadas contra Jenkins.

«Leo siempre me dijo que Willie te desafiaba en casi todos los lanzamientos», recordó Jenkins. “Si esa pelota estaba en la zona de strike, estaba haciendo swing. … Willie Mays era similar a Roberto Clemente. Simplemente te desafiaban cada vez que un lanzamiento llegaba al plato. Estaba balanceándose».

Un maestro del bateo

Al Downing, mejor conocido por sus años con los Yankees y los Dodgers, veía el trato con Willie Mays de manera diferente. Fue su héroe de la infancia. Downing tenía nueve años en 1950 cuando vio por primera vez a Mays jugar para Class B Trenton, una filial de los Giants con sede en Nueva Jersey. Siempre le sorprendió la efectividad y la capacidad para batear. Además, los recursos para cumplir distintos roles.

¿Qué más hizo Mays? Conectó muchos jonrones al campo opuesto. Willie Mays terminó con 203 jonrones en el estadio. Eso está 33 detrás del líder de todos los tiempos, Willie McCovey, un toletero zurdo.

«En sus buenos días, se podía ver por qué era el mejor de todos», dijo Cleon Jones, quien jugó con Mays cuando ambos estaban con los Mets en 1972 y 1973. “Podías ver destellos de su brillantez. Incluso cuando tenía la rodilla hinchada, salió y trató de hacer un trabajo. Él era mejor con una rodilla mala que todos nosotros con buenas rodillas”.

Será complicado que la generación nueva entienda el nivel que tenía. El video de su atrapada en el jardín central quedó inmortalizado y sus números se encargarán de mantenerlo en el lugar que consiguió quedar. Si alguien disfruta ver a Mike Trout deslumbrar en todas las facetas del juego, Willie Mays hizo lo propio por más de dos décadas.

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