Willson Contreras le declaró la guerra a Milwaukee

Satisfacción, emoción y tranquilidad. Son algunas de las sensaciones de Willson Contreras cuando soltó un largo cuadrangular ante los Brewers y recorrió las bases con el gesto característico para mandar a callar a los aficionados. Se llevó el dedo a su boca y completó su recorrido con un aire de revancha que se le hizo imposible esconder.

Fue la forma que encontró Contreras para demostrarle a toda persona dentro de Milwaukee que disfrutará cuando les hace daño. Después de tantos pelotazos que recibió, llegó su momento de devolverle algo. Pero no fue con golpes, sino con un largo jonrón que le dio victoria a los Cubs el pasado martes.

“Se sintió bien mandarlos a callar”, declaró Contreras a MLB. “Cuando me abuchean, no me importa. Pero, que no se pongan sensibles cuando hago algo al respecto… Esta noche mandamos un mensaje. Creo que escogieron a la persona equivocada para meterse. Eso fue lo que quise transmitirle”.

Entre los Chicago y Milwaukee no pareciera existir una mala relación. Son rivales de división y pelearán por un puesto para la postemporada durante todo el año, sin embargo, el receptor venezolano tiene argumentos de sobra para estar seguro de que es persona non grata dentro de la cueva de los Brewers. Fue lo que le transmitieron los lanzadores.

En las últimas dos temporadas, ningún beisbolista ha sido golpeado con más frecuencia por un solo oponente que Contreras ha sido golpeado por los Brewers. Son siete veces y contando, incluido un momento aterrador la semana pasada en Wrigley Field cuando una recta de 93 millas por hora bola de Devin Williams golpeó a Contreras en el casco. El venezolano se fue a la inicial sin soltar ninguna palabra.

Pero su paciencia se acabó dos días después. Cuando un envío de Brad Boxberger impactó en el físico del pelotero, se molestó, insultó y provocó que las bancas se vaciaran. Desde ese momento, los aficionados de los Brewers dejaron claro que no sienten ningún agrado por él.

«Ese es el número siete en los últimos 13 o 14 juegos», dijo Contreras sobre los pelotazos que ha recibido. “Y sé que muchos de esos lanzamientos no son intencionales. He estado hablando mucho con [Omar] Narváez, su receptor. Somos muy buenos amigos. Estamos muy cerca. Y le dije: ‘Sé que ustedes no están tratando de golpearme, pero hermano, eso es algo que frustra a cualquier jugador. Y estoy tratando de cuidarme».

La venganza perfecta de Willson Contreras

Toda esa introducción estuvo en la mente de Willson Contreras cuando se paró en la caja de bateo en el octavo episodio. Golpeó la pelota con fuerza y cuando vio que abandonó el parte, su prioridad fue disfrutarse el momento y hacérselo saber a los aficionados de Milwaukee.

Porque Contreras decidió hablar en el campo. Cuando lo hizo ante los periodistas, MLB lo multó. En aquella instancia avisó que no deseaba más bolazos o tomaría acciones. Llegó la primera, con una celebración elevada y gestos retadores ante los entusiastas.

Dentro de los Brewers mantienen el mismo pensamiento de la semana anterior. No quieren golpear a ningún y los pelotazos son efecto colateral de la estrategia que utilizaron para dominarlo.

«Estamos tratando de lanzarle adentro y no estamos controlados», aseguró el mánager de los Brewers, Craig Counsell. «Él está en el plato, por lo que hay un poco menos de margen de error allí, es lo que diría. Pero vamos a seguir lanzando pegado. Tenemos que poder hacer eso «.

Chicago también intentó lanzar adentro contra Brandon Woodruff, lanzador de los Brewers y que se paró en el plato para batear. Ryan Tepera, relevista de los Cubs, pasó una recta de 94 millas por hora muy cerca del rival, algo que también generó incomodidad.

“Creo que todo el mundo puede leer la situación del juego y formarse su propia opinión”, opinó Woodruff. “Se acabó y se acabó. Tenemos una temporada larga. Tenemos que jugar contra estos muchachos un montón de veces más. Dejaré que se forme su propia opinión al respecto».

Con el cuadrangular de Willson Contreras y, mucho menos con la celebración, hubo problema. Nadie dentro de Milwaukee le reprochó al venezolano y los ánimos se quedaron calmeados, pero es evidente que la rivalidad entre los equipos aumentó.

«Estoy extremadamente feliz», dijo el manager de los cachorros, David Ross. «Creo que algo de eso ha estado yendo y viniendo, ya sea a propósito o por accidente. Es muy difícil en el juego de hoy con lo fuerte que lanzan los pitchers. Yo No vi qué tan lejos estaba detrás de él o delante de él, no podía decirlo desde mi ángulo. Pero, me alegro de que los árbitros saltaran encima y los bancos no se despejaron. Eso es lo principal en esos escenarios, y la situación en la que nos encontramos con la pandemia».

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