Yasiel Puig se sentó en el dugout de enfrente del coronavirus

Yasiel Puig, quien todavía no encontró trabajo para la próxima temporada de las Grandes Ligas, escogió equipo. Es el mismo que intenta ganarle la batalla al coronavirus COVID-19, que sumergió al mundo en una incertidumbre abismal.

Según le comentó al diario Nuevo Herald, Puig completó una alianza con la cadena Presidente Supermarkets, en Miami, para proporcionar comida al cuerpo médico de una clínica ubicada en el Doral.

“Quienes trabajan aquí son los que están la primera línea de fuego, luchando porque esto mejore”, afirmó el pelotero cubano. “Todos luchan por encontrar una cura. Ellos son los verdaderos héroes. No se trata de ser un Superman ni lo que vemos en la tele, sino los que trabajan en los hospitales son los verdaderos héroes’’.

Ayudar a superar la pandemia es la prioridad del antillano. Por eso, negociar contrato, estudiar ofertas o analizar cuál es la mejor organización para continuar su carrera en las Grandes Ligas no es algo que le quita el sueño en la actualidad. Principalmente, porque no hay certeza que habrá temporada.

“Eso no me preocupa”, continuó el agente libre. “Estamos en tiempos de pandemia, que es mucho peor que Yasiel Puig no tenga equipo. Algún día firmaré. No sé con qué equipo, pero no es hora de pensar en el béisbol’’.

Organizaciones interesadas abunda, según explicó. De hecho, una de ellas son los Marlins de Miami, donde la cultura cubana es predominante, aunque eso no sea precisamente un factor para motivarlo a tomar una decisión.

“Ellos (Marlins) fueron de los primeros que me ofrecieron. No estuve de acuerdo con la cantidad. Pedí un poco más para jugar delante de mis cubanos, cerca de mi patria. Pero también es difícil. Estuve seis años con los Dodgers. Es otra afición. Allá mis mexicanos me adoran, me aprecian. No tengo que batear de 5-5”, explicó sobre la posibilidad de jugar con los Marlins.

Puig, un “caballo salvaje” en MLB

Yasiel Puig llegó como un aluvión a las Grandes Ligas en 2013 con los Dodgers de Los Ángeles. Su personalidad agresiva le trajo muchos aficionados en un comienzo, aunque a los rivales no les agradó mucho.

Discutió, peleó, se mofó y fue suspendido por el equipo. Poco a poco se ganó la imagen de un rebelde sin causa inmaduro o un caballo descontrolado. Años después, cuando debería negociar un contrato multianual por su talento, su personalidad no le ayuda.

Puig afirmó que esos problemas del pasado le están pasando factura en este momento. No escuchó a los que debía temprano en su carrera, pero tampoco apareció alguien que le detuviera a tiempo.

“Por aprender tarde es que estoy sin equipo. Si alguien me hubiese ayudado desde el principio no estaría pasando por esta situación, pero son las cosas del Señor. Hay que ir madurando y hacer las cosas como los equipos piden. Ya tendré una nueva oportunidad’’, cerró.

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