Zack Greinke no tiene problemas con que el rival sepa sus señas, ¡se las dice!

Es tanta la confianza que Zack Greinke, lanzador de los Astros de Houston, tiene en su repertorio, que poco le importa que el rival sepa el lanzamiento que irá al plato. Lo dice en voz alta y, en un estadio sin aficionado, lo puede escuchar el rival, el cuerpo técnico del contrincante y hasta los aficionados que están en sus casas.

Greinke, una de las mentes enigmáticas de las Grandes Ligas, gritó a todo pulmón las señas que deseaba a su receptor Martín Maldonado. Curiosamente, lo hizo mientras el bateador estaba en el plato y esperando que arrojara la esférica para golpearla.

“Segundo set tras uno”, le dijo Greinke a Maldonado desde el montículo durante un turno al bate de Brandon Crawford en el séptimo. «Segundo set después de las dos», dijo momentos después.

Clave para Zack Greinke: decirle las señas al rival

Con esa estrategia, Zack Greinke silenció a la ofensiva de los Gigantes de San Francisco. Lanzó 6.1 entradas en las que recibió siete inatrapables, pero solo concedió una carrera. Ponchó a siete contrincantes y apenas le negociaron un boleto.

Uno de esos guillotinados llegó tras decirle al receptor que deseaba lanzar un slider. Le hizo la señal de costumbre con la mano derecha y arrojó la pelota con el movimiento hacia la izquierda. Aún así, el bateador no pudo hacer contacto.

No es la primera vez que Zack Greinke tiene una conducta similar. En la apertura anterior en Oakland, también le estaba dando señales con la mano derecha a Maldonado y lanzó seis entradas en blanco.

Lo que sea que esté pasando con el veterano, está funcionando. Apenas ha permitido tres carreras limpias en 21.1 entradas en sus últimas tres aperturas. ¿Será una estrategia psicológica o mensaje al resto de las Grandes Ligas sobre el robo de señas? Solo una mente como la de Greinke tiene la respuesta.

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