Adiós al ganglión con la técnica de MEP

El quiste sinovial o ganglión es un nódulo formado por acumulación de líquido que aparece alrededor de las articulaciones y los tendones. Suelen salir principalmente en las manos, pero también en otras partes del cuerpo.

El líquido sinovial permite la fluidez de las articulaciones y el deslizamiento de los tendones. Cuando este líquido se produce en exceso se forma el ganglio; apreciándose un pequeño bulto bajo la piel de consistencia firme, pero móvil al ser palpado. Hay teorías que lo relacionan con traumatismos articulares relacionados con un episodio de sobreesfuerzo o tras haber sufrido una contusión en la zona. Sin embargo, puede aparecer sin motivo aparente. 

Los quistes sinoviales son de causa desconocida (idiopáticos), su tamaño varía de uno a cuatro centímetros, no se contagian y no son cancerosos. Su localización más frecuente es en las manos. De hecho, el 80% de todos los gangliones se localizan alrededor de la articulación de la muñeca, especialmente en el área de los huesos escafoides y semilunar. También puede aparecer en otras articulaciones como las del pie o la rodilla.

Fisiopatología: 

El ganglión consiste en una prominencia o protuberancia en la piel con forma circular, compuesta por una pared de tejido fibroso. Tiene una longitud de dos a cinco milímetros de espesor en promedio, que en su interior contiene líquido sinovial limpio y mucoso, semejante al líquido articular. 

Este tipo de protuberancia se suele diferenciar del quiste, porque el ganglión cierra su punto de comunicación con la articulación o la vaina sinovial; por lo que el líquido se hace más denso con el tiempo. En cambio, el quiste sinovial mantiene la comunicación con la articulación o la vaina sinovial y por lo  tanto, puede desaparecer con el tiempo. 

Factores de riesgo:

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer quistes ganglionares son los siguientes:

– El sexo y la edad: los quistes ganglionares pueden desarrollarse en cualquier persona, pero ocurren con mayor frecuencia en mujeres entre 20 y 40 años.

– Osteoartritis: las personas con artritis por desgaste en las articulaciones de los dedos más cercanas a las uñas tienen un mayor riesgo de desarrollar quistes ganglionares cerca de esas articulaciones.

– Lesión de articulaciones o tendones: las articulaciones o los tendones que se lesionaron en el pasado son más propensos a desarrollar quistes ganglionares.

Tratamiento:

Hasta ahora se ha realizado un tratamiento convencional con:

  • El uso de una muñequera o férula puede contribuir a reforzar las vainas fibrosas del dorso de la mano para evitar el crecimiento o la protrusión (salida) del ganglión.
  • En los casos de mucha inflamación y dolor se utiliza la punción del quiste para evacuar el líquido.
  • Si nada de esto da resultado, se puede llegar al tratamiento quirúrgico para su extirpación.
  • Al volver al trabajo después de un periodo de baja por un tratamiento quirúrgico, está indicado el uso de una muñequera o férula para reforzar las vainas fibrosas del dorso de la mano.
  • Independiente de lo anterior, suelen reaparecer con cierta frecuencia.

Tratamiento con Microelectrólisis Percutánea Ecoguiada:

Con una aguja parecida a las de acupuntura, se ingresa en el ganglión siempre bajo control ecográfico para asegurarnos que estamos en el lugar correcto. A través de la aguja y el dispositivo de Microelectrólisis Percutánea (MEP) se introduce una corriente eléctrica galvánica en la zona afectada que regenera el tejido dañado.

En una sola sesión los cambios son sorprendentes, dependiendo del tamaño del ganglión, en dos o tres sesiones el problema puede ser solucionado. Las sesiones duran solo unos minutos y se hace una a la semana hasta la total desaparición del ganglión.

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