El adiós del santo que revivió a New Orleans

En 2005, la ciudad de New Orleans pasó de ser una de las más alegres del mundo, gracias a sus coloridos carnavales, a ser un mar de llanto y tristeza. Todo debido a los estragos que dejó el temible huracán Katrina.

Cientos de muertos y miles de damnificados dejó uno de los huracanes más devastadores de la historia de Estados Unidos. Además, grandes daños multimillonarios en el corazón de los New Orleans Saints: su majestuoso estadio, el Superdome.

Tras recuperarse poco a poco de los daños, los Saints tenían que buscar la manera de levantar cabeza. De esta manera, no dudaron en apostar por un joven mariscal de campo, que había sido en 2001 la selección de segunda ronda (32 en el global) de los San Diego Chargers: Drew Brees.

Para ese momento muchos se burlaron de la organización. Brees tenía mucho talento, pero venía recuperándose de una lesión en el hombro que no auguraba bien, por lo cual San Diego lo puso en el mercado.

Lo que no sabían esos burlones, pero que sí proyectó la gerencia de los Saints, es que 15 años después, cuando Brees anunciara este 15 de marzo de 2021, su retiro de la NFL, es que estaríamos hablando del adiós de uno de los mejores quarterback en la historia del juego. El Santo que cambió por completo la vida en New Orleans.

Intentando sobrellevar la tristeza que dejó el huracán, en 2006 los Saints comenzaban una nueva etapa de la mano de Brees. ¡Y vaya que fue buena!

Con registro de 10-6 y del tino del mariscal de campo, que lideró la liga en yardas aéreas totales con 4.418, los Saints ganaron su pase la postemporada. Ocurrió por segunda vez en 13 años al quedar primeros en la NFC Sur.


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Y aunque quedaron a un paso del Súper Bowl al perder en la final de Conferencia ante los poderosos Chicago Bears, que terminaron ese año con marca de 15-3, la esperanza y la alegría había vuelto a la afición de New Orleans de la mano de Brees.

Los siguientes dos años no fueron tan buenos para el equipo, por múltiples problemas defensivos. Pero las esperanzas se mantenían intactas. El mariscal de campo seguía mejorando su juego y cada día que pasaba era más implacable ante los rivales que enfrentaba.

La gloria para New Orleans

Y esto se hizo realidad en 2009. Ese año New Orleans comenzó con la leyenda de “Breesus”. Se convirtió en el Dios de la ciudad, tras sacarlos de la tristeza y concederles la alegría de celebrar por primera vez en su historia la victoria en un Super Bowl.

Tras liderar la NFC, con marca de 13-3, los Saints apalearon en el juego divisional los Arizona Cardinals. Luego derrotaron a los Minnesota Vikings en la final de conferencia. Y, finalmente, vencieron en el Super Bowl, en un duelo espectacular, a los Indianapolis Colts de Peyton Manning, con pizarra de 31-17.

A pesar de no alzarse con el MVP del compromiso, la noche de Brees fue sensacional al completar 32 de 39 pases, con 288 yardas aéreas y dos touchdowns. La guinda al pastel de un año que lideró el circuito en porcentaje de pases completos, touchdowns lanzados y rating.

De ahí en adelante no serían sino solo éxitos los de Brees con los Saints. Porque a pesar de que no logró conseguir ningún otro título, su espectacular carrera guió a New Orleans a siete postemporada en 11 años.

Es por eso que el adiós de Brees, a sus 42 años de edad, marcará un antes y un después en la franquicia. Esa que tantos golpes se había llevado hasta 2005, incluyendo el de Katrina, y que desde 2006 supo lo que era la alegría de ganar de la mano de Brees.

Marcas históricas

No hay duda de que Brees será un Salón de la Fama de la NFL. Aunque no se le puede comparar al 100% con Tom Brady, por la falta de títulos en su haber, Brees persigue o lidera sobre Brady muchas de las categorías históricas para quarterbacks.

Aquí les dejamos una lista de los récords más importantes del ahora ex mariscal de campo:

  • Más yardas aéreas lanzadas: 80.358.
  • Más pases completos: 7.142.
  • Mejor porcentaje de pases completos: 67.7%.
  • Mejor porcentaje de pases completos en una temporada: 74.4% en 2018.
  • Más temporadas con al menos 5.000 yardas: cinco.
  • Más pases completos en una temporada: 471 en 2016.
  • Más pases de touchdowns en un juego: empatado con ocho jugadores más con siete.
  • Más juegos consecutivos con al menos un touchdowns: 48.
  • Más juegos con al menos 300 yardas aéreas: 123.
  • Más juegos con al menos 4 pases de anotación: 37.
  • Más juegos con al menos 5 pases de anotación: 11.
  • Más temporadas con al menos 30 touchdowns: 10.

Sin duda una máquina de anotación y uno de los mejores de la historia. ¡Te extrañaremos Drew!

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