Algunas luces se encienden en los terrenos de la LVBP

De uno en uno, y con luz tenue, se van encendiendo los faroles de la temporada 2020-2021 en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), que tímidamente va saliendo del cono de sombra. Mas todavía debe atravesar umbríos y enmarañados bosques y zarzales que se interponen entre la pelota y la salida del laberinto.

En los últimos días crece la percepción entre los equipos de que habrá campeonato a finales de año. Todavía se discute el cómo, pero el cómo depende del qué. Y el qué, en este caso, está supeditado a que se terminan de dar las condiciones con las cuales sería viable cruzar las líneas en el último trimestre del convulso 2020.  

Esas condiciones ya las conocemos: que se repliegue el coronavirus, que el Estado coopere con las medidas de bioseguridad que van a requerirse, que se abran los vuelos internacionales y, muy importante, que jugar sea costeable para los ocho socios. Sería, claro, de invaluable ayuda que se despeje la situación estatutaria de equipos como Tigres de Aragua, Navegantes del Magallanes y ¿Bravos de Margarita? Para así gozar de pleno aval  por parte del gobierno de Estados Unidos y de las Grandes Ligas.

Por lo pronto, las gerencias hacen lo que deben: elaborar escenarios sobre cómo jugar, en caso de que se pueda. Deben avanzar en eso porque la luz verde para la 2020-2021 podría llegar justo al límite del tiempo mínimo indispensable para organizar una competencia profesional decorosa. Mal podrían, cuando ya estén casi sin margen de maniobra y a contrarreloj, perder tiempo discutiendo de qué manera se librará la batalla.

¿28 juegos? ¿35?

Un asunto importante por aclarar es de qué tamaño será la temporada. Todo apunta a que será más pequeña que la anterior. Entre las propuestas en mesa aparece elaborar un calendario con 28 encuentros por contendor, a razón de cuatro contra cada rival. También hay un proyecto más ambicioso de 35 lances por participante, con cinco cruces contra cada adversario. En todas estas opciones se parte de la premisa de que ocho gladiadores saltarán a la arena.  

¿Dónde?

También se analiza el dónde, una dimensión muy importante a la luz de la pandemia y la consiguiente cuarentena. Lo que se pretende es focalizar el campeonato en cuatro sedes, aunque no hay consenso sobre cuáles deben ser las elegidas. Están postulados los estadios de Maracay, Valencia, Caracas, Macuto y Barquisimeto, si bien la capital larense encuentra algunas resistencias a causa de la distancia geográfica con respecto al centro del país, donde se concentra la mayoría de los participantes. Hay quienes sostienen que deberían jugarse algunas series en las plazas que no resulten favorecidas, Margarita incluida.

Se sobreentiende que las gradas estarán vacías para reducir el riesgo de brotes de Covid-19.

¿Para cuándo?

¿Y cuándo vería la luz la temporada 2020-2021? Tampoco hay una decisión tomada. Lo que sí existen son proposiciones, que van desde un posible arranque entre el 13 de noviembre hasta el 20 de ese mes. Incluso hay quienes consideran más apropiado comenzarr en diciembre.

¿Quiénes?

¿Y quiénes jugarían? Esa es otra discusión. La lluvia de ideas incluye la defendida por los Tigres de Aragua y que apunta a una liga de puros criollos. También se ha lanzado al ruedo la alternativa de pelear sin jugadores del sistema MLB, habida cuenta de los menguados presupuestos y las dificultades para venir al país que encararían las figuras que viven fuera de Venezuela.

¿Cuánto?

¿Cuánto vale el show? Esa pregunta debe ser contestada porque sin la respuesta es espinosa la vía hacia la 2020-2021. Jugar bajo los protocolos de bioseguridad “sugeridos” por Major League Baseball cuesta mucho dinero. Hacer una prueba PCR de despistaje de coronavirus vale unos 25 dólares y habría que hacer al menos una por semana a cada jugador. Ejecutivos consultados por Triángulo Deportivo comentaron que para efectuar estos test es vital que el Estado cubra los gastos.

Y de hecho esa necesidad le da el argumento a la LVBP para plantear ante la OFAC (léase la Casa Blanca) y MLB que es absolutamente preciso para la factibilidad del torneo que el Gobierno se involucre de alguna manera, y que por consiguiente la exclusión de Aragua y Magallanes debe cesar. “Todas las ligas de la Confederación del Caribe han planteado la urgencia del apoyo de los gobiernos de sus países para que los torneos de este año sean realizables con los protocolos de seguridad de MLB”, mencionaba un gerente. 

¿Por qué?

¿Por qué salir a jugar en medio de tantas vicisitudes que hacen ver al beisbol profesional como un asunto totalmente trivial? Una de las razones es la necesidad primordial de preservar los espacios. “Si el Gobierno quiere beisbol, y nosotros nos ponemos resistentes, nos montan un torneo paralelo con estadios y todo, porque al final todos son del Estado”, apuntaba otro representante de equipo.  

Compás de espera

Esta posibilidad es un supuesto negado dentro de la mayoría de los clubes. Ahora son más los directivos que se permiten el derecho a mostrarse esperanzados. Aún a sabiendas de que persisten los motivos para temer. “Todavía no hemos avanzado”, admitió un presidente de equipo.Esperamos respuesta oficial del Gobierno con respecto a varios puntos en los que hemos pedido apoyo y definiciones. Nos dijeron que para el 15 de septiembre nos tenían una respuesta final. Esperaremos ese tiempo antes de pronunciarnos”. El 14 de septiembre está prevista una reunión de equipos para decidir si, en definitiva, las luces iluminarán los diamantes en la 2020-2021.   

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