Aquel día cuando Miguel Cabrera dijo: “no más beisbol”

Jugar beisbol me formó dentro de un deporte muy parecido a la vida. De la nada te sorprende, no deja de hacerlo, lo miras perplejo, estés en casa, estés en el estadio, estés en un palco de prensa, pretencioso y único.

Cuando llegué al equipo de trabajo del programa Playball, allá en las instalaciones de International Televisión, ubicadas en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez, entraba sin saberlo a un parque de diversiones, era un niño, cuando vi sus archivos infinitos, la escuela de Juan Vené in situ, produciendo media hora a la semana de mi programa favorito. Sí señoooooor… ¡El Deporte vuelve a unirnos! Era aquella famosa entrada de Vené que me hacía correr al televisor.

Sí señor, estaba dentro del equipo de trabajo de mi programa favorito. Era asistente de productor, mientras esperaba por mi título de Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto. Clase de 2003.

Un día, en medio de una reunión de trabajo y tormenta de ideas, se pone sobre la mesa el nombre de Miguel Cabrera. No era sorpresa, era ya una obligación ir a la casa del jugador para realizar uno de los actos más populares del programa e incursionar en su vida. Hablar no sólo con él, sino con su familia, padres, esposa hasta hijos, con todo aquel que tuviese que ver.


Lee también: ¿En Venezuela resaltamos las figuras del deporte?


La entrada a ese acto era una mano tocando la puerta del hogar respectivo y el pelotero abriendo la puerta y dándole la bienvenida a Playball. Por lo general, los peloteros hacían caso con aquella simple instrucción de abrir la puerta, pero con Miguel Cabrera fue distinto.

Hoy cuando veo algunos de sus videos comportándose como niño, bailando, bromeando con fanáticos de Detroit o incluso rivales, entiendo lo que en ese momento —año 2004 o 2005— hizo Cabrera cuando llegamos hasta la puerta de su casa.

Cámara encendida, la mano en primera persona tocando la puerta y, apenas se abre, ssorprendió a todo el mundo, un muñeco de trapo que se asoma y dice:

–  ¿Quién es?

El productor contesta reaccionando a tiempo:

Playball

– Pasen adelante. Dice el muñequito, con una voz chillona, doblada por el propio jugador. Todo era risas.

Miguel Cabrera se mostraba como un ser sencillo, como precisamente la persona que fuimos a entrevistar. El Miguel de su casa.

No dejaba de ver su hogar, beisbol por todas partes, carpetas con recortes de periódicos, trofeos de diversos tamaños. Así, ya te vas dando cuenta de lo que tiene guardado el destino para él y que todo quedaba de parte de él. Ojo, les estoy hablando del Cabrera de antes de todo esto, de convertirse en el jugador más completo que ha nacido en Venezuela. Antes de ser un tipo que ganó la triple corona del beisbol. El que nació para este deporte y que este juego con gusto lo recibió.

De toda las historias que contaban, me impactó la de su mamá. Sentada delante de la cámara, daba detalles del primer retiro del jugador con este deporte, de su primer divorcio con el béisbol.

Cabrera, esperaba en el círculo de espera cuando el compañero que estaba en el plato recibió un bolazo en el rostro, de inmediato todo era sangre y Cabrera que aguardaba por su turno, veía todo aquello impactado, colgándose de la cerca. Su amiguito fue llevado al hospital, pero Miguel no regresó al juego, se rehusó a batear.

Miguel Cabrera no solo no regresó al juego, desistió de la pelota, jugaba voleibol. Sus padres, pero sobre todo su mamá, sabiamente aguardó el momento para volver a tocar el tema, para volver a verlo como pelotero. Su mamá sabía lo que tenía en casa. Cualquier madre en ese caso, siendo niño, lo aleja del béisbol, pero la señora Gregoria se llenó de paciencia.

Un año aproximadamente pasó para que Miggy volviera al beisbol en una reconciliación justa. Pues sí, se puede afirmar que si Cabrera nació para algo, fue precisamente para jugar beisbol, en el terreno es ese niño que abrió la puerta al equipo de producción de campo de ITV. En el terreno sigue siendo un pelotero de pequeñas ligas, así siempre lo veré.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba