Aquella Copa Intercontinental

En el lobby del camerino de Guaros de Lara una imagen de la Divina Pastora te da la bienvenida o te despide casi regularmente rumbo al juego. Si usted detalla la imagen, la virgen que es patrona del estado Lara tiene un bastón. El presidente del equipo, Jorge Hernández está al lado del banco de Guaros, sostiene una bandera de Venezuela y el bastón en cuestión, solo faltan un par de minutos para terminar el juego, 120 segundos para que, por primera vez en la historia, un equipo venezolano sea campeón de la Liga de Las Américas.

Hernández sostiene el bastón porque es su forma de ligar. Yo estoy detrás de la mesa de Directv Sports y escucho a Carlos Feo narrar: «Y mis amigos, histoooooorico…» el juego termina, Guaros vence a Baurú de Brasil 84-79. Mientras colaboro con los actos protocolares, estoy pendiente del camarógrafo y fotógrafo de Guaros a ver que estan captando, caigo en cuenta que el equipo iría a disputar la Copa Intercontinental que un año antes había ganado el Real Madrid.

Pura historia para el equipo venezolano, más historia para el baloncesto de Venezuela, nunca escrita y la estaba viviendo.

Viaje a Europa

Un equipo venezolano frente al campeón europeo FIBA, esto no lo entenderíamos si no en 10 o 20 años.

Cuando fuimos a Frankfurt, hicimos escala en Madrid, España, el equipo entrenó unos días ahí y partió a la ciudad alemana donde esperaba Frapport Skyliners.

Tomaba fotos con el celular, le dije a los gráficos de Guaros, Edixon Suarez y Steven Sánchez, que grabara cada uno, todo lo que pudiesen. Todo era historia.

https://www.youtube.com/watch?v=jl0sNlNYK6s&lc=z13ghzyo2pvyebahk04cerd4wlutupp5owo0k

Frankfurt, típica ciudad europea con sus ribetes viejos, Romerberg, La Fuente de la Justicia, el río Meno, la casa de Goethe, el puente de Hierro, en fin, mi primera vez en ese país eran también los primeros pasos de aquel equipo venezolano en el viejo continente.

Cuando Guaros ganó a Baurú, comenzaba el ciclo de mayor peso en la historia de un club de Venezuela en todo lo que tenía que ver con eventos FIBA.

Ese capítulo de la Copa Intercontinental tras aquella victoria 74-69 del 18 de septiembre de 2016, constituía oro puro en la bóveda. Muy a pesar de que la comida en el hotel donde se hospedaba Guaros no fue la mejor, de que el gimnasio de entrenamiento estaba lejos, aquel equipo se preparó para ir por lo que quería.

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