¡Aquí no se rinde nadie!

¡Aquí no se rinde nadie!. Quizás nadie haya notado la extraña ausencia de esta columna por tanto tiempo o quizás si, alguno de los que me leen se preguntarán. ¿Y qué paso con la chama de Irlanda que escribe para Triángulo Deportivo? Se perdió de repente ¿Se habrá regresado?

Bueno, les cuento que el ser inmigrante es de las cosas más duras que me ha tocado en mis 23 años de vida, enfrentarse a la inestabilidad de hoy tienes algo y que mañana quizás no, el conseguir trabajo es cuesta arriba sobre todo si vives en un país que habla un idioma diferente al tuyo, el esperar por ese correo de aprobado (el que se supone que debió llegar hace cinco meses atrás, pero no) y lo que recibes es un portón en tu cara, ¿Cualquiera se deprime no? ¡PUES NO!. El ser inmigrante es muy difícil pero cuando las cosas se luchan y se trabaja para lograrlas, mientras más complicado sea, más se disfrutará alcanzarlas. Rinde.

Y digo complicado, porque cuando se es extranjero, toca trabajar duro y ponerle el pecho a lo que venga. En mi caso, trabajé como niñera por un largo tiempo, para los que conocen mi escasez de paciencia, no me imaginan haciéndolo ¡Pues sí! Lo hice y es muy gratificante sentirse orgulloso de uno mismo y saber que ¡Uno puede con todo!.

El hecho es que, sigo aquí en Irlanda, echándole pichón a lo que venga, con la firme convicción de que alcanzaré mis objetivos, y en el peor de los casos que me toque regresar pues lo haré con la sonrisota que me caracteriza y con un montón de experiencias vividas pa’ contárselas a mis hijos. Mientras eso llega, seguiré guapeando por estos lares hasta que el cuerpo aguante porque, en definitiva, amigo y amiga que me lee, cuando se desea y se sueña en grande ¡Aquí no se rinde nadie!.

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