El rápido crecimiento de Sifontes

Si hay un jugador con un crecimiento por encima del promedio, en los últimos años en Venezuela, ese jugador es Yohanner Sifontes. La primera vez que lo vi, pensé que podía convertirse en una especie de jugador similar a la mejor versión de Rafael Guevara; la segunda vez que lo vi, cuando iba a colocar una bandeja, bueno, pensé literalmente lo mismo.

Lo mejor que le pudo suceder a Sifontes, fue caer en Guaros de Lara iniciando su carrera como profesional. Guaros estaba en pleno empuje, rodeado de jugadores de la selección nacional, con compromisos dentro y fuera del país; citas históricas para un club venezolano, de hecho, citas inéditas como la Copa Intercontinental, a la que se llegó por ganar la Liga de Las Américas en el 2016. Sifontes si quería ser parte de la historia, tenía una oportunidad, que para un novato, se daría cada 100 años…bisiestos.

Momento oportuno

Estaba en el lugar indicado, en el momento indicado, con los tipos indicados, con la disciplina indicada.

Llegar al camerino del equipo que defendía, era compartir con Heissler Guillent, Luis Bethelmy, Néstor Colmenares; José Vargas, Windi Graterol, entre otros y esa escuela, esas palabras dentro y fuera de la cancha, era un verdadero lujo para alguien que hace unos años atrás, estaba en el barrio Kennedy, de Caracas, jugando baloncesto.

Hasta que a Guillent, se le ocurrió la oportuna idea de mandar un mensaje a la directiva de Guaros sobre ese jovencito de Caricuao que deberían ver.

Sifontes en el 2015 hacía entrada al Domo Bolivariano para iniciar su carrera como profesional en el Columbus 99, una especie de filial de Guaros de la Liga Nacional, meses más  tarde entraba en la rotación de Guaros de Lara, meses más tarde jugaba Liga de las Américas, otros meses luego estaba en la primera Copa Intercontinental de un club venezolano en toda la historia, Sifo levantó aquel trofeo.


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    Entonces Sifontes frente a sí estaba viviendo situaciones inéditas, bueno, si eran inéditas por ejemplo para hombres de experiencia como Bethelmy, Guillent, imaginen para él. Tenía que apurarse el escolta, si quería en efecto rendir acá, debía asimilar de todas las formas posibles que un atleta, un jugador profesional los múltiples aprendizajes, los comunes y extraordinarios y no con la calma de una situación normal, sino, con lo volátil que se ha convertido nuestro país y sus realidades.

    Mejorar y mejorar

    En el 2018 ganó El Progreso del Año de la Liga Profesional de Baloncesto, tras dejar 71,7% de porcentaje en tiros de campo (33 de 46) fue cuarto en triples con 47,7% (21 de 44), el trabajo rápido comenzaba a surtir efecto en la cancha, tan rápido era y sobre todo tenía que ser rápido por todo lo que sucedía dentro del baloncesto venezolano. Lo llama Duró a la selección nacional e inicia un proceso que lo llevó al Mundial de China.

    No quiero alarmar a Sifo, las alarmas de hecho ya están encendidas, no sobre él, sobre nuestro baloncesto, Sifontes puede ser tan grande como José Vargas. Ya tiene ofertas en Argentina, ojalá pueda ir a ese país, será beneficioso para él obviamente, pero también lo será para el baloncesto venezolano y esa selección nacional de Venezuela donde ya ha ganado espacio propio.

    La Superliga le vino de perlas, pudo mostrarse, pudo jugar y salió campeón, su coach Pablo Favarel habla maravillas de él, y lo mejor es esa frase que me envió por mensaje de texto: Asumió su deber en Spartans D.C con el mismo temple que se le exigía en Guaros y en la selección, sin Sifontes, no éramos campeones, estaba esperando un momento para dar otro paso más arriba y lo dio con la SLB.

    https://twitter.com/_lacaimanera/status/1337822920308043777

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