Un cambio impactante para una temporada en peligro

Que los Tiburones de La Guaira y los Tigres de Aragua intercambien peloteros como Odubel Herrera y Franklin Barreto nos envía una señal inequívoca: los equipos del beisbol profesional venezolano no tiran la toalla. Pretenden salir al centro del ring en una temporada 2020-2021 cercada por los cuatro puntos cardinales y con elevado riesgo de aborto.

En Herrera, los Tigres reciben a un jardinero que fue grandeliga durante cuatro temporadas, una de las cuales lo consagró como estrella. En Barreto, los Tiburones encuentran un jugador multifuncional con potencial para establecerse como bigleaguer titular. No en balde los Atléticos de Oakland le tienen apartada la segunda base para el torneo de bolsillo que se avecina en la Gran Carpa.  

Pero como suele suceder en la lógica inversa de la pelota invernal, el éxito de un jugador en el norte lo “devalúa” en el Caribe. Posiblemente temen los Tigres que Barreto termine de despegar en el Big Show y se les convierta en un astro de vitrina; y no andan las cosas en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional para atesorar jugadores de ornato. En cambio Herrera cayó en desgracia por los predios de MLB debido a su comportamiento; así que su porvenir por aquellos lares es incierto.

La apuesta de los bengalíes es que todas las habilidades que llevaron a Herrera a triunfar con los Filis de Filadelfia sean puestas al servicio de los felinos maracayeros por largo tiempo. Odubel Herrera apenas tiene 28 años de edad.   

De nuevo, la lógica geográfica

¿Entonces por qué La Guaira corre el albur de desprenderse de Herrera y hacerse de Barreto a sabiendas de que podría volverse una adquisición virtual? Por dos razones. La primera, y principal, es que Barreto es de Petare, el sector más populoso del este de Caracas, y había expresado su interés por jugar en uno de los equipos de la capital.

“Este cambio de Barreto es una Y”, apuntó un ejecutivo de los Tiburones. “Puede pasar que se pierda de vista en Grandes Ligas y no lo veamos más. Es un riesgo, sin duda. Pero también puede volverse un grandeliga a tiempo parcial y por tanto que siga viniendo a Venezuela. Y si es así contaremos con un pelotero joven (24 años de edad) que ya tuvo una temporada digna de Más Valioso en la liga (terminó tercero en la votación para ese premio en el certamen 2018-2019). Habremos adquirido un bateador que sabrá explotar al máximo las características del estadio Universitario, un parque de bateadores”.  

La segunda razón por la cual a La Guaira le interesaba desprenderse de Odubel Herrera era su necesidad de sanear un clubhouse contaminado. Acabar con el ambiente hostil que se evidenció en el motín contra el mánager Renny Osuna en la semifinal del campeonato pasado. Herrera se insubordinó la última vez que estuvo con los escualos (2015-2016); y en la oficina no quieren lidiar con más problemas de ese tipo. Más bien están deslastrándose de ellos. Y si por añadidura obtienen por Odubel a una pieza como Barreto el mandado está hecho.

La preocupación de la LVBP

Desde hacía año y medio, cuando los Leones del Caracas canjearon al grandeliga Jesús Aguilar a los Tigres de Aragua por tres hombres con charreteras de MLB, no se veía en la LVBP una transacción de la envergadura del pacto Herrera-Barreto. Como decíamos al comienzo, el movimiento es una demostración palmaria de que los equipos, o al menos la mayoría, aboga por el proyecto 2020-2021. Mas no se trata simplemente de la voluntad de la Liga y sus equipos. Menos ahora. Con la pandemia del coronavirus el Estado tiene la llave. Y, hasta ahora, no la muestra.

Una fuente con conocimiento de la situación informó a Triángulo Deportivo que hace un mes hubo una reunión entre jerarcas de la LVBP y del Ministerio del Deporte. En esa cumbre, el Gobierno ofreció su respaldo a la realización de la temporada de beisbol. Eso sí, con algunas condiciones. Una de ellas es que, salvo aviso en contrario, el campeonato se efectuaría sin público para respetar la distancia física y evitar contagios de Covid-19. En ese escenario se sugirió la posibilidad de establecer un corredor beisbolero en el centro del país, desde Barquisimeto hasta Caracas, a lo largo del cual se habilitarían cuatro sedes. Además, se exigían protocolos sanitarios que cuidaran a peloteros y demás trabajadores del contagio.

El Ministerio encomendó a la Liga elaborar un informe con los detalles de funcionamiento para su respectiva aprobación. Desde el circuito de beisbol reportan que ese documento fue consignado menos de una semana después de la reunión. Y todavía no hay respuesta.

“Eso nos preocupa porque, sin la venia del Estado, no puede haber beisbol profesional”, apuntó el presidente de la LVBP, Giuseppe Palmisano. “Necesitamos esa respuesta cuanto antes para empezar a organizar todo. Un campeonato de beisbol venezolano no se arma de un día para otro. Además, debemos tener certeza de cómo funcionará el torneo para informarle a MLB, a la cual estamos asociados. Sin esa pronta aprobación, la realización del campeonato corre peligro”.

Recuerdan en la Liga que sigue pendiente resolver la exclusión de Tigres de Aragua y Navegantes del Magallanes, equipos que no recibieron licencia del gobierno de Estados Unidos para relacionarse con organizaciones de Grandes Ligas. “En este momento las gestiones están paradas en espera de mayor clarificación sobre la temporada”, dijo Palmisano. “Ese es otro factor que pone en riesgo la temporada, pues habría dos clubes en abierta desventaja” (al no poder usar jugadores del sistema MLB).

Si las ruedas de la 2020-2021 no empiezan a girar pronto, se perderá la oportunidad de ver estrellas criollas de las mayores dispuestas a uniformarse en invierno, en vista del campeonato relámpago de MLB para 2020. Y peloteros como Barreto y Herrera, y otros de más alta graduación, tendrán que esperar por una nueva oportunidad para mostrarse en su país, si es que llegara a haber una ocasión tan propicia como esta.   

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