¿Cómo se vería Venezuela en el Clásico solo con figuras de la LVBP?

El Clásico Mundial de Beisbol es la vidriera internacional de los bigleaguers por ser el único enfrentamiento entre países que convoca al diamante a los comandos élite de los concursantes. La excepción es Cuba, que debe privarse de sus brigadistas de Grandes Ligas y defenderse con el regimiento doméstico.

Tratándose de una pasión compartida por las dos Cubas, la del exilio y la de la isla, el beisbol debería servir de amalgama y soldadura para fundir las puntas del estrecho de Florida. El Clásico, no obstante, profundiza la grieta entre esas dos placas tectónicas. Esta semana volvió a ser noticia que algunos astros antillanos que despuntan en las mayores pretenden arrogarse la representación de su patria en el certamen y reemplazar al plantel que inscribe la federación cubana, tutelada por el Estado.

Para que esta iniciativa fructifique haría falta modificar el acta constitutiva del Clásico y alterar su trípode fundacional, conformado por MLB, el sindicato de peloteros de Grandes Ligas y también la Confederación Mundial de Beisbol y Softbol, cuyas federaciones asociadas confieren a las delegaciones rango de selecciones nacionales. Es la bendición de estos organismos la que autoriza al equipo a definirse como Cuba o México y no ser simplemente unos individuos cubanos o mexicanos que se juntan para jugar.  

Venezuela, por fortuna, escapa a ese dilema. Puede anotar en la lista tantos bigleaguers como haya disponibles o tantos elementos del circuito local como se necesite. Depender exclusivamente de los moradores habituales de la LVBP para armar la nómina del Clásico es un escenario totalmente fantasioso.

¿Y qué tal si no fuese simplemente un modo de ejercitar la imaginación? ¿Cómo sería una novena titular venezolana en el CMB integrada exclusivamente por caudillos de la liga? Hagamos esa tarea, nominando a titulares para cada posición. Son elegibles jugadores con experiencia en MLB, siempre y cuando aparezcan con regularidad en la LVBP. No aplican los que aparecen cada 75 años, como el cometa Halley.

Catcher

Willians Astudillo (Caribes de Anzoátegui)

¿Pájaro de mar por tierra? ¿No hay en la LVBP receptores a tiempo completo con más méritos? ¿Qué pasa con Tomás Telis? ¿O Jesús Sucre? ¿O David Rodríguez, el bateador con mejor OPS en las últimas cuatro temporadas entre quienes sumaron al menos 500 apariciones? ¿O el prospecto Gabriel Moreno?

El caso es que Astudillo, un paleador de .879 de OPS, 26 jonrones y 121 remolcadas a lo largo de sus últimas cuatro campañas, letal en postemporada y que solo ha faltado a una sola zafra de la LVBP desde su debut en la 2014-2015, DEBE estar en esta selección; y al haber sobrepoblación en los jardines (como luego veremos) es mejor ponerle los aperos (con los que está familiarizado) para despejar la floresta. Debemos reconocer que con Astudillo mascoteando se sacrifica defensa en una posición clave, pero sería herético excluir a una de las principales atracciones de la liga.

Willians Astudillo / Alejandro van Schermbeek

Primera base

– Balbino Fuenmayor (Caribes de Anzoátegui)

El Jugador Más Valioso de la edición pasada es el slugger por antonomasia de la LVBP. Desde la entrega 2014-2015, solo Carlos Rivero -con 57- supera sus 42 bambinazos, a los que hay que agregar 199 producidas y .947 de OPS, el más alto entre las últimas ocho temporadas si tomamos en cuenta solo a aquellos con al menos 800 apariciones.

El tatuaje de los sluggers es, precisamente, el slugging, y nadie que haya venido con frecuencia al circuito desde la 2014-2015 tiene su .564 en ese renglón. Él pondría la munición de alto calibre en esta selección.

Balbino Fuenmayor / Prensa Caribes

Segunda base

Ildemaro Vargas (Cardenales de Lara)

Abundan los intermedistas sobre la media en el hábitat de la LVBP: Alexi Amarista, Alí Castillo, por mencionar dos. Pero el gran visir entre los camareros en estas coordenadas es Ildemaro Vargas.

Según el portal Pelotabinaria.com.ve, entre las últimas siete temporadas, y contando a aquellos con un mínimo de mil apariciones durante ese lapso, solo hay dos peloteros criollos que superan su OPS de .804: Alí Castillo y Danry Vásquez. No perdamos de vista que Vargas, el segunda base con más jonrones en un torneo de la pelota local, tiene un promedio vitalicio de .306 y un porcentaje de embasado de .370. También ha ganado el Guante de Oro y sus cualidades le han permitido jugar en la Gran Carpa desde 2017.

Ildemaro Vargas / Alejandro van Schermbeek

Tercera base

Niuman Romero (Caribes de Anzoátegui)

Por los predios de la antesala también habría feroz competencia en pos de la titularidad dentro de ese hipotético equipo venezolano del Clásico Mundial formado por hombres de la LVBP. Hernán Pérez, Alberto González, Carlos Rivero. Pero pocos peloteros son tan constantes en el éxito dentro de la liga como el Productor del Año de la versión 2021-2022.

Entre las últimas tres confrontaciones, su OPS de .964 es el tercero para quienes sumaron al menos 300 apariciones en ese trayecto. Romero es, además, el pelo–1tero activo que más se embasa (.379 de OBP), cuarto en anotadas (395) y dobles (122). Y no soslayemos que es el mejor defensor del tercer saco.   

   

Niuman Romero / Alejandro van Schermbeek

Campocorto

Alí Castillo (Águilas del Zulia)

Convengamos en que el todoterreno marabino dista de ser un shortstop de raza, por más que se sabe el camino hacia el fondo del abanico. Dicho esto, resulta imposible ignorar en esta escogencia al chocador con mejor promedio dentro de la liga en las últimas diez competiciones (.329), al campeón bate con mayor average en la historia del circuito, al hombre que ha anotado 202 carreras en 335 partidos, al bregador por excelencia en la LVBP. Por eso lo ubicamos sobre egregios torpederos de estas comarcas, como Wilfredo Tovar o Humberto Arteaga.  

Alí Castillo. LVBP. Campo Corto
Alí Castillo / Alejandro van Schermbeek

Jardinero izquierdo

Ramón Flores (Bravos de Margarita)  

Aquí se pone peliagudo el reclutamiento por abundancia de credenciales para reclamar el puesto: Ángel Reyes, bateador de .333 en sus tres cosechas en la liga; Alberth Martínez, el máximo remolcador en las últimas cinco temporadas de la LVBP; José Rondón, con más de 70 empujadas desde la 2018-2019. A ellos debemos añadir a otro notable: Ramón Flores.

El patrullero barinés muestra un imponente promedio vitalicio en la liga de .328, pero más impresionante aún es su porcentaje de embasado de .428, que sube hasta .431 en el lapso comprendido entre los torneos 2014-2015 y 2021-2022, el OBP más alto de la LVBP durante dicho tramo. Su OPS de 1.018 entre los campeonatos 2020-2021 y 2021-2022 es el más encumbrado para quienes consumieron al menos 200 apariciones.    

Ramón Flores / Alejandro van Schermbeek

Jardinero central

– Rafael Ortega (Caribes de Anzoátegui)

La guarda y custodia del centerfield desata en este ejercicio un enconado litigio entre iguales, con aspirantes competentes como Carlos Tocci y Gorkys Hernández, acaso el mejor fildeador entre los guardabosques centrales de la liga, campeón bate aquí y tercero en OPS entre las últimas tres campañas ¿Por qué entonces el elegido es “Balita” Ortega?  

Porque Ortega es un out más difícil -.372 de OBP de por vida contra .365 de Hernández-, hace más contacto (11,4 de porcentaje de ponches contra 19,2), ha desarrollado poder ocasional y cubre bastante terreno en el outfield. Todas esas capacidades lo llevaron a tener su mejor temporada en Grandes Ligas el año pasado. Aparte, es un bateador zurdo y buen corredor. Es casi una moneda al aire entre estos dos orientales, que son de lo mejor en la LVBP.    

Rafael Ortega / Prensa Caribes

Jardinero derecho

– Danry Vásquez (Tiburones de La Guaira)

Es verdad que el otrora prospecto de los Tigres de Detroit tuvo una contabilidad deficitaria en el ejercicio 2021-2022. Como también es cierto que en Vásquez hallamos a uno de los bateadores más temibles del ambiente local, como lo prueban su average de .386 entre los capítulos 2019-2020 y 2020-2021, su OBP de .477 y su OPS de 1.219. Aún en su bajón de la 2021-2022 tuvo .371 de porcentaje de embasado. Es un atlético artillero zurdo con capacidad de generar extrabases.

Danry Vásquez / Alejandro van Schermbeek

Bateador designado

José “Cafecito” Martínez (Tigres de Aragua)

Ante nosotros, otra selección difícil. Aquí cabrían perfectamente el aguilucho Ángel Reyes, el magallanero Alberth Martínez o el insular David Rodríguez, quien merece una mención especial. Mas lo plasmado por José Alberto Martínez en sus últimas siete comparecencias en la liga es encomiable: .321 de average en 953 turnos, 153 producidas, 146 anotadas, .388 de OBP y .848 de OPS.  

José «Cafecito» Martínez / Alejandro van Schermbeek

Utility

– Hernán Pérez (Tigres de Aragua)

Sería sacrílego descartar a uno de los peloteros más integrales que hay en la LVBP. El Más Valioso de la temporada antepasada tiene contacto, algo de fuerza, razonable velocidad y puede cambiar de posición sin despeinarse. En esta liga promedia sobre .300; y a partir de la medición 2014-2015 su average se empina hasta .319, con .363 de OBP y .843 de OPS. Un baluarte de la LVBP.

Hernán Pérez / Alejandro van Schermbeek

Pitcher abridor

Erick Leal (Navegantes del Magallanes)

Fue el Pitcher del Año la temporada 2020-2021 y quedó tercero en la votación de la 2021-2022. La candidatura de Leal es sólida: 2.77 de efectividad en las dos campañas previas, una buena tasa de 6,23 ponches por cada nueve innings y apenas 1,98 boletos por cada nueve vueltas.

En la rotación venezolana debería estar seguido por Junior Guerra (Tiburones de La Guaira), Henry Centeno (Bravos de Margarita), Williams Pérez (Cardenales de Lara) y Guillermo Moscoso (Tigres de Aragua).

Erick Leal / Alejandro van Schermbeek

Cerrador

Silvino Bracho (Águilas del Zulia)

Si el magallanero Bruce Rondón estuvo imponente en la zafra pasada. Silvino Bracho lo ha sido en toda su carrera en la LVBP, como lo prueban su WHIP 0.89 y sus 10,9 ponches por cada nueve innings. Esa sería la combinación octavo-noveno: Rondón-Bracho.  

Silvino Bracho / Cortesía

Mánager

Omar López (Caribes de Anzoátegui)

El coach de tercera de los Astros de Houston reúne el perfil para ser no solo el mánager de este ejercicio de imaginación, sino el piloto de la verdadera selección que se trajeará de Vinotinto en 2023. Es un piloto que sabe combinar intuición, análisis numérico, lucidez estratégica y manejo de grupo. 

Omar López / Alejandro van Schermbeek
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