Daniel Dhers, Aristóteles y el templo de los amigos

El sueño olímpico del corredor de BMX Free Style sigue vivo inspirado en el nombre de una leyenda.

Si usted viaja a la ciudad de Railegh, en Carolina del Norte, encontrará como uno de los centros de atracción un parque lleno de rampas, escaleras, cascos, bicicletas y monopatines. Ahí podrá alquilar todo el equipo necesario para poder vivir una experiencia extrema. Sin embargo, lo más importante de este plan es que seguro uno de los mejores exponentes del BMX Free Style del mundo compartirá con usted esos espacios. Se trata del Daniel Dhers.

El cinco veces ganador de la medalla de oro de los «Games» tiene su propio templo. Un lugar predilecto para entrenar, donde va absolutamente todos los días para mejorar su calidad técnica a la hora de subirse a una bicicleta. En el Daniel Dhers Sports Complex usted lo verá llegar, calentar, hacer las piruetas más bárbaras que jamás se ha imaginado; también es posible que tenga el privilegio de estar frente a un truco nuevo. Daniel no pierde tiempo para hacer magia en este lugar que para cualquier rider es simplemente un paraíso.

Daniel Dhers firmando autógrafos / Archivo

Cuando Daniel Dhers decidió venir a esta ciudad, tuvo mucha influencia el hecho que los mejores corredores estuvieran en la zona. La idea era poder entrenar en el grupo donde Dave Mirra era el gran jefe de todos. El estadounidense, que falleció en 2016, es la leyenda más grande que tiene este deporte, Daniel no sólo fue un gran contendor para él, si no que también fue su amigo.

Dave lo recibió en su casa y le enseñó mucho sobre este deporte, con el cual Daniel se pretende coronar en Tokio con una medalla olímpica. 

Una amistad más allá de la muerte

Para Aristóteles, la amistad estaba definida en un concepto muy pragmático. El griego la consideraba una virtud. «Nadie quiere vivir sin amigos aún teniéndolo todo», reza el filósofo en sus teorías de los tres tipos de amistad. En ellas, él definía al hombre como un ser férreamente social.

Aristóteles probablemente nunca montó en una bicicleta, pero Daniel Dhers sí y junto a su gran amigo Dave Mirra. 

Pedalearon juntos como rivales y como amigos verdaderos, en un deporte que les permitió ir por el mundo derrochando un talento que parece infinito y renovable. Hicieron ver que el BMX Free Style merecía el respeto de ser constituido como una actividad deportiva muy seria. 

Mirra recibió a Daniel como a uno más dentro de su micro mundo, donde simplemente era el mejor. El venezolano ingresó a como un intruso bienvenido, donde aquella figura que lucía inalcanzable se volvió humano, demasiado humano dentro del entorno de Dhers.

Dave Mirra y Daniel Dhers no fueron amigos en el pasado, aún lo son, aunque no compartan el mismo plano.

El estadounidense, 14 veces ganador del oro en los Games, vive todos los días en la inspiración de quienes visitan Raleigh y aquel complejo lleno de rampas del que hablé al inicio de este texto. Fue el propio Mirra quien en un gesto de amistad verdadera donó cada una de las maderas que hoy conforman este espacio; que es visitado por quienes ya están en la élite de este deporte. Hanna Roberts, campeona del mundo y oro en los Juegos Panamericanos de Lima, con quien coincidí en una visita de trabajo a este templo, es una de ellas. Pero también por aquellos aficionados quienes van a pasar un rato en las instalaciones del extraordinario complejo.

Con Daniel Dhers / Archivo

Dice el propio Daniel Dhers: «El olor de esta madera es el de su centro de entrenamiento, es la vibra de él», refiriéndose a su amigo, ese que quizá de forma intrínseca nunca dijo adiós.

La virtud, como dijo Aristóteles, hoy está más viva que nunca en ambos. Daniel lucha por ir al sitial de honor del olimpo a tratar de inscribir su nombre. Dave, por su parte, seguramente irá junto a él en cada salto, cada truco y cada posibilidad de ser simplemente el mejor.

Daniel Dhers en los Panamericanos.

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